viernes, 20 de junio de 2014

Riqueza en Harapos


Un Día un Viejo anciano y harapiento llegó hasta el portal de un castillo pidiendo pan para calmar su hambre.

El Rey mandó a alimentar al mendigo y a cambio le pide en secreto un favor.

Por la noche, partió el pobre mendigo con rumbo desconocido, perdiéndose en el horizonte y nunca más se supo de él.

Al tiempo, un miembro de la corte le preguntó a su Rey… “Majestad que secreto a confiado al harapiento que no pueda confiar a los miembros de su corte…?

A lo que el Rey respondió…”Tan solo le hablé de la pobreza de espíritu de los Hombres de mi reino, cuya riqueza es la miseria del prójimo…”

Aquel mendigo, dejo la hogaza de pan y una nota que decía...”Ruego a los Dioses, que su reino sea bendecido eternamente con ausencia de mendigos…”

Muchas veces, el éxito no es tal, sino que evidencia un débil regocijo por ver a otro en una situación inferior….

Ser Feliz comienza desde uno para otro…

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