domingo, 6 de julio de 2014

Confesión moribunda


Nunca lo tuve tan claro como ahora

El tiempo me lo ha enseñado

Los años me confiaron su secreto,  Esta es la hora, pero…

 
Que tanto debo someter mi sentir a una estructura, si lo que llevo dentro viene desde el fondo de la historia

Sin condena en firme,  he sido preso de mi manera de ser, y por no transgredir y no lastimar, terminé abonando con mi propia felicidad aquel desatino, de no mostrar y demostrar lo que llevaba dentro de mi corazón

 
Socio del silencio, acostumbré a mi alma, a vivir del amor que generaba

Pronto necesite entregar lo que tenía, para no asfixiarme con mi propio sentimiento

 
Ser Feliz, Vivir, Amar, no tiene condiciones. Son la esencia misma del ser, que carga en sus espaldas el peso de sus actos, en su rostro refleja el amor que pasó por su alma, y en su corazón que no sabe de mentiras, guarda en verdad a su verdadero amor.
 

He rezado, he implorado, y me he llamado al más absoluto de los silencios, y así transcurrieron mis días…

El reloj marcó la hora de mi tiempo, y estremeció la parsimonia de mis esquemas tiesos, y orientó los sentidos a un horizonte llamado futuro, y allí encontré mi esencia, y allí te encontré..

 
Milagro de las almas nobles, que amalgama pasado y futuro, y deja una dulce sensación de presente que impacta a mi corazón

 
Puedo repetir la historia, si Dios me lo pide. Si ha de ser así, pasaré el resto de mi vida nueva, en silencio

Pero antes de morir, que sea este el testamento de mi corazón, para que refleje todo mi sentir por un amor, que no fue pero que es mío