Amenazantes nubarrones tiñen de gris el majestuoso empíreo y tras su oscuro velo toman de rehén al día. Bajo su manto conviven la incertidumbre y el miedo; cegando intenciones, anegando ilusiones, alterando a la efervescente urbe. Algunos buscan refugio en la indecisión ajena, otros descubren la debilidad de su discursiva fortaleza, la muchedumbre inestable se enfrenta al binario dilema de desconocer aquello que había creído saber y sobreviviendo esperan que todo pase. Un minúsculo grupo de mayorías latientes disfrutan… sonríen… respiran profundo, renovando los votos de esperanza que el alma hizo con la vida, donde la calma aparece, cuando se pone a prueba su madera.
Cuando
lo habitual gobierna los días son números de almanaque. Pero cuando el destino desafía
el parsimonioso andar de las costumbres, solo quien tiene paz aprecia el naciente
arco iris en medio de los amenazantes nubarrones
Imagen: Gentileza de Guadalupe Pretti

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