jueves, 5 de febrero de 2026

El destino de Ana Vetter

Llegó al país a temprana edad, a fines del siglo XIX embarcada en un navío zarpado de un destino lejano. Inscripta en la aduana como Ana Vetter, le asignaron un número para su identificación y luego de pasar por los controles migratorios y sanitarios, le otorgaron el permiso para habitar estas tierras

A juzgar por sus rasgos, todo apuntaba a que su procedencia era Sajona. Por el acento de su expresión parecía eslava y al decir de todos, por la forma de caminar parecía una modelo

Mujer muy bonita. Pocos llegaron a relacionarse con ella. Muchos porque no les dio el pinet y algunos pocos porque no les dio cabida

Por su destacada labor en las tiendas textiles de la zona donde se radicó, la fama de sus habilidades no tardó en trascender y la tentaron para que sea la cara de una marca y le ofrecieron una buena paga

Una sola tirada de 50 ejemplares, alcanzaron para que lleguen empresarios de la moda, provenientes de todas partes del mundo para que sea la cara de sus marcas

Las principales estrellas del espectáculo se rendían a sus pies. Los caballeros de la nobleza intentaron cotejarla sin éxito.

En los albores del siglo naciente, Ana se enamoró de un oficial del ejercito y consagró su vida, no solo a su amado, sino que, para seguirlo, se enrolo en las filas del ejército como voluntaria

Por aquellos años, era rigor en el ámbito castrense, identificarse en formación por apellido y nombre, con lo cual a viva voz y en modo solemne se presentaba “VETTER ANA

Aquella Mujer hermosa, con elegancia de modelo, acento eslavo y rasgos sajones, jamás imaginó que el destino transformaría su vida de ese modo. Menos aun pensó que su nombre trascendería y no por tapas de revistas o en pretensiones de nobles caballeros, sino porque el tiempo transformó en veterana a toda mujer que se desempeñara por mucho tiempo en la milicia

 

Imagen

No hay comentarios.:

Publicar un comentario