Padecen una clara patología, etiológicamente sin
caracterizar. Existen indicios con solventes evidencias de su origen, pero aún
se estudia su metamorfosis
Se ha realizado avances respecto a su comportamiento
social y se llegó a analizar en forma individual. En grandes cantidades se los
logra identificar como colectivo. Aislados de la masa, son células que pueden
causar daño, aun cuando parezcan inofensivas
Se manejan varias hipótesis. Algunos sostienen que son
volátiles y al dispersarlos se extinguen. Otra teoría abraza la idea que aun
distantes, cuando se activan pueden alterar a otro de igual signo hasta
estimular su núcleo
La más revolucionaria asegura que es hereditario y en
algunas condiciones contagioso y no hay medicación. Ni siquiera aislando la
cepa alcanza para inmunizar a la sociedad. Lo más grave es que hay quienes son
portadores del síndrome y lo ignoran
El FMI (Frente Multitudes Infrahumanas) entidad
dedicada al estudio de las causas de comportamientos disruptivos y expresiones sin
sentido, se expidió al respecto y en su último comunicado dio a conocer cifras alarmantes.
Hay líderes mundiales que lo padecen y ya no lo disimulan. No hay tratamiento ni
cura y es altamente contagioso. La prevención es lo único que hasta el momento
se aplica.
Por se lanzó la campaña “EVITA EL CONTAGIO – TU
INTEGRIDAD CORRE PELIGRO”
Ser sinvergüenza no le da vergüenza al portador del
síndrome

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