Nunca
lastimes a un hombre herido porque conocerás el sonido del silencio
Si
te abrió las puertas de su vida, sentirá tristeza y lo invadirá la vergüenza
No
pidas perdón. No intentes nada. Ya no es el y aunque parezca estar es su
ausencia lo que ves. Su esencia es como un iceberg
Ni
por orgullo ni por revancha. Pero se irá. Ni lejos. Ni cerca
Lo
suficiente para que jamás lo vuelvas a saber

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