
Aunque hoy resulte
imposible de creer. Sin tarjetas. Sin billeteras virtuales. Sin un sistema
financiero. Sin macroeconomía y sin indicadores cotidianos que la gente incluyó
en su vocabulario. Hubo una época donde la palabra era garantía y los valores
no eran monetarios, sino de educación
Padres obreros y madres
amas de casa, niños jugando en la calle; maestras ejerciendo de segundas mamás
y un barrio donde todos vivían el mismo sueño… asfaltar las calles, instalar
las columnas con luces de mercurio, gestionar las cloacas y al otro día ir a
trabajar y comenzar de nuevo
La luz del mañana
los guiaba como un faro y un capellán de San Francisco, campechano bendecía las
mesas visitando a diario cada hogar
En esa época, hubo
quienes solidarios mantenían el equilibrio de las casas escasas de ingresos. Una
sonrisa te daba la bienvenida y el clásico “saludos a tus padres” te despedía.
Es que todos estaban hechos a medida de un modelo social donde lo más importante
era el respeto. Ellos fueron los que con su esfuerzo ayudaron a crecer y darles
de comer, a aquellas familias. El fiado era moneda corriente y la confianza se
acreditaba cuando se pagaba religiosamente cuando el viejo cobraba la quincena
Mi cariño, recuerdo
y respeto a todos los que también fueron parte de mi e hicieron de mi quien soy
Gracias don Pepe y doña
Emma, PATRIJORSIL, Doña Elisa, Marta, Osvaldo y Anibal. Gracias infinitas desde
lo más profundo de mi corazón
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