Ojos sedientos de ver escuchan hablar descalzos pies al atravesar las aguas de sus lágrimas
Equinoccio otoñal despoja de hojas los árboles mientras
en el cielo florecen nubes como ovejas negras que van tras la blanca majada
buscando el sol
Incitante el viento provoca al molino que da vueltas para
responder
Como el aullido de la marea cuando se aleja de la
costa, ruge el reseco verde de las praderas clamando al rocío por sus raíces
En tanto el alma, pensativa transita transitiva
celebrando la vida, evocando al futuro y sellando al pasado. Equilibrio espiritual
modera el instante. Parido de calma renace de paz. Es momento de volver a ser











