
Muchos lo vinculaban exclusivamente a una cuestión
meramente celular. Otros se reservaban la opinión para ámbitos más reservados; en
tanto las masas que se expresan en la subliminal periferia se animaban a
sostener que era un caso que cambiaba para siempre la historia de la humanidad.
A tal punto que atravesaron límites que ofendieron a todos los credos
SACRILEGO¡! Tituló una publicación clandestina que ninguna
institución se adjudicó. El aludido, era Alan Bike. Escoces, oriundo de Dufftown, diagnosticado con el mal de
las sábanas (por entonces sin cura) y que un centenar de años más tarde fue
reconocido con otra denominación. Solo había una solución para quien lo porte:
AISLARLO DE LA SOCIEDAD
Por
ser portador de aquel mal contagioso y adictivo fue obligado a trasladarse muchas
veces. Hastiado de la situación, del asedio y persecución Alan decidió emigrar
a horizontes inhóspitos y comenzar una vida nueva. Fue así que desembarcó en
una joven nación de renovados aires al sur del continente americano
Para
evitar problemas en su nuevo destino evitó contar el motivo de su ingreso, razón
por la cual al registrarse en la aduana dijo que había elegido estas tierras
para dedicarse a la producción de Whiskey, licores y todo tipo de destilados,
que era una tradición familiar de varias generaciones
En
la revisación médica a los doctores, les llamó la atención su vestimenta; en
particular sus medias, por lo que fue bautizado como pata de lana, nombre que
la ciencia social otorgó a su patología; la analogía no lo detuvo y cumplió su
palabra de comenzar una vida nueva.
Se
afincó en una zona fabril, porque pensaba que era donde mejor podía colocar sus
productos. Desde entonces se denomina Alan Bike al proceso de destilado de alcohol
Dedico
el resto de su vida a mostrar los rasgos prominentes de aquel síntoma. Casa por
casa, pasaba y se quedaba horas junto a las mujeres que quedaban solas durante
todo el día mientras sus maridos trabajaban y bebían su whiskey