Si alguna vez el viento se lleve el polvo de mis pasos,
quiero decir
Soy el fruto de las raíces que sembró la vida en la
tierra fecunda de mi madre y que el bueno de mi padre se hizo cargo de regar
Los honré hasta el amargo silencio de mis lágrimas
Hubiera querido ser mejor de lo que he sido, pero el
humano que se viste de mi no los ha defraudado
Tal como han sido las cosas, deje de lado crecer por
creer y parece que en mi quedó el chico de entonces. Un escudo protege su pureza
y me sirve como excusa para cubrir algunos comportamientos…
Mamá, sabes que siempre te dije la verdad. Evité caer
en la tención Mamá, aunque he tenido algunos tropiezos, de esos y de aquellos…
Siempre has sabido que me pasaba y que sentía y me lo
escribiste en aquella carta cuando asomaba a la adolescencia. Cómo supiste que
iba a perder más de lo que iba a ganar y que lo efímero de las mieles del momento
es apenas eso
Quizás por eso es que atesoro solo aquello que me
llegó al alma y en este manifiesto expreso…
Que el recuerdo me lleve hasta el lugar donde nacieron
mis sueños
Y despertar sonriendo
Y navegar las bravías aguas de la tempestad para anclar
en las arenas de utopía
y refugiarme en la sombra cálida del presente
Y si mis ojos derraman recuerdos… dejarlos ser
Y si mis palabras enmudecen de emoción… escucharlas
Y que el final del cuento de mi vida sea feliz
Y no perder nunca la ilusión de amar
Y al humano que se viste de mi desnudar
Y nunca dejar de creer













