
Quien
era Tita. Que escondía detrás de su enigmático alias. Cuál era su verdadera
identidad ¿?
Acaso
era la señora de finos modales, siempre arreglada y amable o se trataba de un
ser con su voz armoniosa que ocultaba en realidad un personaje siniestro que
formaba parte de una banda liderada por La Male, la más peligrosa de toda esa
red
Su
brazo derecho era Doña Consuelo. Oriunda de España, que no dudó nunca en ejecutar
el plan trazado, sin miramientos
Pero
lo inimaginable era que esa banda, se encontraba en forma secreta, nada más y
nada menos que en la parroquia, donde les daba morada y protegía un párroco al
que llamaban Enrique, donde La Male ejercía la presidencia de una entidad que
denominaron “La Liga” y le agregaron “de Madres” para ocultar sus operaciones
Hasta
tenían un laboratorio perverso donde hacían todo tipo de experimentos con la que
parecía ser la más inofensiva de todas. Doña Delia, que alegaba dar vacunas e
inyecciones sin aguja… una especie de inocente Flautista de Hamelín que atraía
a los niños a esa trampa
Todas
con prontuario. Capaces de armar un escándalo en plena calle, por una nota en
el cuaderno, que les servía para ocultar las operaciones de la red
Su
uniforme de combate era salir vestidas de amas de casa, ese es su modus
operandi. Disponían de un servicio de inteligencia nunca visto. Siempre estaban
muy bien informadas. Su red se desplegaba hasta límites insospechados, donde
vecinas del otro lado de la estación venían con chismes innecesarios y no les temblaba
el pulso si debían descargar todo el arsenal de su arma más temida: YA LE VOY A
CONTAR A TU PADRE¡!
Pero
Tita… Tita era otra cosa. Algo la distinguía. Jamás se la vio desbordada, ni quedar
en evidencia con alguna maniobra. Mucho menos levantar la voz. Hasta que un día
supimos la verdad y fue lo peor. ¡Tita escupía! Cuando por las tardes preparaba
el mate, los tres primeros que cebaba no los convidaba; los tomaba ella y escupía
en la pileta de la cocina, aduciendo que era por el polvillo de la yerba… Ahí nos
dimos cuenta de que era de otro planeta (o al menos de otro barrio). Solo un demonio
podía hacer eso. En mi casa no se tiraba ni el lance. De hecho, no teníamos
timbre para no gastar electricidad
Investigaciones
llevadas adelante, determinaron que el nombre de la red liderada por La Male en
realidad escondía un mensaje. “La Liga” no era más que la abreviatura del verdadero
propósito de la banda: “El que se porta mal La Liga”
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