En la carrera de postas que
es la vida, hoy llevo el testimonio hasta el próximo pase. Ahora me toca a mi
ser
Miro adelante recordando cuanto
dejó aquella charla la última vez
Premonitorias palabras como
todas las que vertías en mí. Como crisol fundiste tu metal en la medula de mí
ser y como herrero me moldeaste en el yunque de la educación
Dolieron los golpes de maza
que me dieron forma; pero allí estaba tu sabiduría Massa para mostrarme que la
dureza no es rigidez sino maleabilidad y que al calor se moldea la forma y al
fuego se templa el alma
No lo entendí entonces, pero
sostenido en la Fe confiaste en tu sensible visión de un futuro del que nadie hablaba
Desde luego que transité por
los intricados caminos de la incomprensión. Pecado del que me arrepiento, pero
comprenderás que fue necesario recorrer porque para madurar tuve que crecer y
para evolucionar fue necesario tu ser
Nunca hablaste de amor porque
lo demostrabas con hechos. Tal vez porque estabas convencido que el ejemplo es
la mejor herencia y hoy que somos parte de la misma esencia, apenas puedo a través
de estas letras, decirte gracias viejo
Sabias que alguna vez lo
iba a saber y así pasó nomás












