No
sobro. Juego serio. Desde que arranca el partido hasta que el juez de la vida
de el pitazo final. Me comprometo y me juego por el equipo. Pero el que avisa
no traiciona. No me gustan los quilombos. No los provoco. Aunque me gusta más
el juego atildado y vistoso, si me tengo que tirar a los pies, lo hago con
todo. Voy de frente y sin miramientos. La verdad duele, pero duele aún más la
farsa
Me banco la marca personal. Pero si te pasas de la
raya me van a conocer. Cuando escondo la pelota es porque hay que tenerla, para
asegurar el pase. La confianza se construye cuando el otro entiende el juego y
te la devuelve redonda
Si vienes de otro equipo con otra disciplina, aquí la
cosa es distinta. Si te acostumbraron a los caños te sugiero que cierres las
piernas y si te vas de mambo con las declaraciones te sugiero que cierres la
boca
No te pases de la raya… porque si atraviesas la
frontera de mis límites no hay vuelta atrás. Aunque el límite es apenas es una
décima de milímetro y su robustez generosa, mi gesto de fastidio es notorio y
suficiente para que te de salida y te mande a cambiar a otro vestuario…
En el partido de mi vida, no hay tiempo extra ni
penales. Solo juego limpio. Para eso respondo siempre con la pelota al pie
















