sábado, 2 de mayo de 2026

aequus noctis ium

Ojos sedientos de ver escuchan hablar descalzos pies al atravesar las aguas de sus lágrimas

Equinoccio otoñal despoja de hojas los árboles mientras en el cielo florecen nubes como ovejas negras que van tras la blanca majada buscando el sol

Incitante el viento provoca al molino que da vueltas para responder

Como el aullido de la marea cuando se aleja de la costa, ruge el reseco verde de las praderas clamando al rocío por sus raíces

En tanto el alma, pensativa transita transitiva celebrando la vida, evocando al futuro y sellando al pasado. Equilibrio espiritual modera el instante. Parido de calma renace de paz. Es momento de volver a ser


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viernes, 1 de mayo de 2026

Que decir, más que sentir


Soy apenas un sobreviviente entre millones de espermas que mi vieja alimento de sueños entre arrullos y teta. De ella procede el idealismo y mi Fe. Sin mi consentimiento decidieron mis nombres. Mi viejo donó el apellido que el Padre Segade ungió en sacramental bautizo

Las actas del registro civil y el acto clerical coinciden que soy David Patricio y es cierto porque donde sea que voy así me llaman

Todo fue lentamente rápido. Una porción de espacio donde apoyar mis pies me dieron y sin decir “YA” se largó una carrera en la que nunca me sentí parte. Jamás me dejé llevar por nada ni por nadie, mucho menos por el tiempo ni los podios. La brújula de mi ser ha sido siempre el sentimiento y así fue como jugué mientras crecía hasta que un día me hicieron saber que ya era un hombre y sin decir agua va, pasé de soñar con una pelota a tener que poner dos para vivir

En un abrir y cerrar de ojos, a dos ángeles doné el apellido y a ellas consagré todo mi amor y mi vida entera

Muchas cosas han acontecido y he pasado. Supe de amor y conocí el dolor. Todo aconteció rápidamente lento y aun sigo siendo sobreviviente entre millones de espermas. A veces siento que recién despierto de un sueño y otras que la vida se escurrió entre mis manos

El aire que respiro hoy retorna calmo. El camino sembré de pasos. La mirada serena y el habla pausada, a su manera el tiempo me hizo saber que la calma es un síntoma de su paso. Algunos le llaman madurez. Yo lo bauticé Paz

Confín con fin

El límite del dócil es su dignidad. Es algo que quienes acostumbran a llevarse todo por delante jamás comprenderán