lunes, 24 de octubre de 2016

Parábola del Hombre que Cree

Cómo alcanzar aquello que no persigo si mis ganas pasan más por hacer lo que me place antes que salir corriendo detrás de lo que corre el resto que no sé qué es lo que es y ni siquiera veo

Se confunde intensidad con intención y se juzga sin saber solo por ver que no transpiro por hacer cosas que no quiero

Si a eso se lo llama sentido común yo me bajo de este juego

Importa más la ropa que las manos que hicieron la zurcieron

Que tiene que ver y cuánto importa la imagen si lo que vale como el fruto está por dentro… El plátano morado es más dulce que el amarillo que madura en la góndola

A nadie le importa el otro y cierra la puerta con trabas, pero en nombre de Jesús bendice la mesa

Quien más habla menos dice y se la pasa dando consejos… hablan del presente mirando el retrovisor y muestran un futuro donde no estamos

Amigo, para creer solo hace ser transparente

Seguiré mi camino. Soy de los que dejan la majada para buscar la oveja perdida y no pienso perder mi tiempo venerando el mérito de un cargo, porque creo en eso de dar al César lo que es del Cesar… y me rasco el izquierdo cuando un farabute creído, pretende dar un sermón con el culo sucio

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