La misma cantidad de veces que has jurado no volver a cometer los mismos errores es la misma cantidad de veces que los has repetido, cada vez que has tenido que enfrentar una situación diferente a las acostumbradas y te resultó más cómodo repetir el mismo camino que intentar hacer algo distinto
Esa es la causa por la cual te encuentras siempre en el mismo lugar… no te atreves a superarte. Prefieres distorsionar los hechos a enfrentar el amargo desafío que te propone un cambio y en lugar de hacerte cargo mirándote a tu propio espejo, acudes al consuelo de las excusas y el dulce discurso complaciente envuelto de mediocridad











