domingo, 14 de febrero de 2016

Oda a mi Padre (un relato de San Valentin)


Hijo primerizo

Único heredero hasta la llegada de mi hermana y de mis primos

Mario y Malena se atribuyeron el hecho haciéndose cargo en Noviembre, de su San Valentín de febrero.

Épico momento de la única alegría que le he dado a mi Padre, nueve meses antes de nacer.

Esperado largamente por el linaje Paterno y Materno, por desconocer de que se trataba un nieto y un sobrino

Declaro ser hijo de mi Madre y Nieto de mi Abuela

El más mimado entre mis tías

Como tal adquirí los egos necesarios para tener la vergüenza suficiente, porque lejos estuve de ser malcriado.

Estaban autorizadas por mandato de género, a sacudirme un corrector delante de quien sea, en el lugar donde nos encontremos.

Y no es que era atribución solo de mi Madre o de mi Abuela; todas aprendieron a educar a sus hijos conmigo

Desde luego que no se las hacía fácil, porque tenían que correr para alcanzarme….

Evidentemente, mi Padre delegó en mi Madre aspectos de la educación relativos al arte. Aunque soy injusto si no le reconozco al Gran Mario, su talento para el dibujo y la expresión parlamentaria

Notable con el lápiz, era capaz de hacer la mejor columna Dórica  jamás vista en Grecia.

Provengo de una familia de artistas sin escenario

Eximios expositores del rubro que se pueda imaginar ocupaban el centro de atención de cualquier reunión.

Escucharlos hablar era una delicia.

Cantaban. Tocaban Guitarra, piano, castañuelas y eran lectores empedernidos.


En cuanto a mi Madre era poseedora de un Arte y Cultura extraordinarios, lo primero que me enseñó fue el difícil arte de jugar y ser Feliz.
 
Ambas Familias y sus lazos hasta primos lejanos y tías viejas, eran muy alegres y era imposible que te aburras 
Bebían… cuanto había para beber, honrando el primer Milagro

Te contaban historias de insospechada procedencia en el plano de lo cierto. Pero pude comprobar años después que eran verdad…

No han sido fichados de oficio por nosocomios especializados en orates, porque además gozaban de la habilidad de infiltrarse y pasar inadvertidos, porque resultaban creíbles.

Eran capaces de convencer a cualquiera sobre lo que se propongan y es que realmente estaban recontra chiflados.

Mi Abuelo David, al que acostumbraba a acompañar a Misa de 10 de los domingos le interrumpía el Sermón al cura; y no solo eso, se ponía de pie y con voz firme le espetaba “NO SEÑOR ¡!! USTED ESTA EQUIVOCADO ¡!!!”.

Lo que hacía que automáticamente me enterrara de cabeza entre los bancos, porque todo el mundo se daba vuelta para mirar quien osaba contradecir al lector terrenal de los evangelios  enfundando en atuendos clericales.

Mi abuela Coca Madre de mi Madre. Mi tía Chicha. Hermana de mi Abuela y Tía de mi Madre. Cuentan en su haber de los dislates más hermosos que contribuyeron en mi crianza.

Amorosas y cautivantes. Regaban amor. Debían haber visto la habilidad que tenían para fruncir el ceño en un segundo, cuando contradecías sus ocurrencias.

Un día ligué un coscorrón de mi abuela, porque se dio cuenta que eche a reír por un dicho suyo, en la previa de una siesta cuando la Coca dijo “Cierren los ojos y miren para el techo….” Si lo estan intentando les anticipo que es impracticable…

La Chicha, vivía en el Campo. Lugar donde comprobé años después algunas de las cosas que contaban bajo el influjo del fluido que portaba el pingüino. Un día me corrió descalza y me revoleó una de sus diminutas ojotas y su puntería era letal porque alcanzó el objetivo.

La Julia, hija de mi Abuela Coca y de mi Abuelo David; hermana de mi Madre. Merece un capítulo aparte.
Mi tati. Bravísima. De comienzos su juguete de carne y hueso.
Le vengo a nacer justo en sus 15 primaveras, y por decisión unánime  le cancelaron los festejos. Eso me valió contar con su amor incondicional hasta estos días. También aportó para mi educación corriéndome a los gritos con un pata de Gallina varías cuadras…
Para el que tenga imaginación y está viendo la escena adicione por favor un 100% más…porque mi cara de espanto por el terror que tenía era como que me corrían Drácula, Frankenstein y el Hombre lobo…

La Tati por jovencita, le gustaba hacerse ver. Así que tenía que tener algo nuevo para contar todos los días y yo era su argumento preferido. Tenía una debilidad. Le gustaba bañarme…. Que los parió. Como jodía con eso. Lo contaba en cualquier reunión, siendo yo un hombre “YO BAÑABA AL PATRI DE CHIQUITO….” con qué necesidad….y otra vez a enterrarme como vietnamita

Mi tía María Elena. Madrina. Hermana de mi Padre. Era tan hermosa y elegante, como que no la podías tener del lado de la locura familiar. La negrita, tal su apodo, era…loca por la limpieza y la pulcritud. Autora de la célebre frase “YO LIMPIO…POR DONDE SE VE y POR DONDE NO SE VE…”

Para cualquier construcción que la NASA hubiera puesto en órbita con la difícil misión satelizar alrededor del sol, la Negrita era capaz de abortarla por pasar lustra muebles en pleno vuelo…




Con estas muchachas no podías pasar desapercibido nunca.
Por esto ha sido que el sabio de mi Padre, tomó la decisión acertada

Porque para él se reservó volcar en mi los valores que un Hombre debe tener. Quería que no sea igual a él.

De pocas palabras. Con gracia pero mayormente serio. Aprendió más de grande que de Joven

No supe que yo era su orgullo sino hasta que compartimos el mismo trabajo, siendo yo su Jefe.

Creo que ambos nos conocimos en ese momento.

Nunca me felicitó por algo y no me alentó nunca por las cosas que yo quería sino para que sea buena persona y estudiara.

Su figura eclipsaba. Tenía personalidad y carácter.

Viejo Peronista. Jamás se vendió ni bajó sus banderas.

Siempre critiqué todas sus decisiones

Me marcó tanto y de modo tan asfixiante, que por años pensé que no me quería.

Padrazo. Mantuvo a su Familia siendo tornero con jornales que nos alcanzaban para alimentar los sueños que el animaba, como La Vida es Bella.

Estaba muy enamorado de mi Madre y honró ese amor hasta el momento de su partida.

Como de costumbre, utilizó San Valentín para dejar su marca en mí y gestó un cáncer Terminal en Febrero.

Se fue de gira junto a mi Abuelo David, el día de mi Cumpleaños. Allí la entendí a la Tati…

Hace 10 años que lo amo más que en vida

El amor que dejó mi Padre, es como el buen vino. Se añeja con el tiempo. Su amor y su Pasión son mojones que orientan mi camino.

Finalmente he cumplido con su sueño.

No llegaré nunca a ser como él.

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