martes, 20 de octubre de 2026

Todo aquel que pide, recibe

“Su madre se llamaba María. Su padre era carpintero. Treinta días pasó en el desierto. Convirtió el agua en vino. Con cinco panes y dos peces dio de comer a una multitud. Hizo ver a un ciego, a un amigo resucitó, otro lo entregó y el más cercano tres veces lo negó”

Un alboroto imprevisto interrumpió al cura. A los gritos desde el fondo, abrazado a la pila bautismal, el Corcho que ingresó tarde a la iglesia porque un embotellamiento lo demoró, increpó duramente al sacerdote “VIENDO LO QUE LE HICIERON LOS AMIGOS A ESE POBRE HOMBRE TAN BUENO y GENEROSO, NO SE QUE ESPERAMOS AQUI PARA LEVANTARNOS E IRNOS, decía el Corcho indignado, PORQUE SE LA PASA HABLANDO, QUE ESTO QUE AQUELLO Y RESULTA QUE EL VINO LO TOMA USTED SOLO ¿?”

Nota al Pie: Interiorizado del tema, el Nuncio Apostólico, tomo cartas en el asunto. Cuentan que el Corcho recibió un envío desde Roma, con una carta de agradecimiento, un pedido de disculpas y una caja con el escudo papal y el sello de “Misericordias Domini in aeternum cantabo" (se dice que adentró había agua bendita… añejada en barricas de madera, puertas adentro de la Piazza San Pietro)

 

Imagen: IA

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