Surca el rostro vertiente lagrimal, como el camalotal
la mirada espejada en el río se deja llevar por la sueve corriente que entona
en sus aguas una canción que trae recuerdos de una niña que en su orilla se
hizo mujer. La tarde pasa lenta regando aromas de siesta y templada arropa entre
mates el silencio que no deja de hablar
Imagen: Gentileza de Itati Fernandez

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