Cuando el zonda o el pampero, la sudestada o el viento norte se anuncian,
atención ponen a su paso, se toman recaudos y alertan a la población, porque conocidas son sus consecuencias
Pero es el mismo aire que respiran, alterado por presiones que cambian
abruptamente su mansedumbre provocando bruscos desplazamientos en busca de su equilibrio
Moraleja: No provoques a quien naturalmente se brinda

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