sábado, 12 de septiembre de 2026

Porque si

Moquehuá pintó los trazos de mi inocente niñez. La que aún conservo y sale a relucir cuando sonrío, cuando me llamo a silencio o cuando respondo. Porque así es la naturaleza y aprendí de ella

Mirar de lejos el horizonte llevando mis ojos hasta donde los sueños me hacían crecer alimentando la ilusión que nada es imposible

Será por eso, que trepar hasta la copa de un árbol era un juego hasta que no saber como bajar se convirtió en riesgo (quien sabe haya marcado el origen de mi profesión)

Aprender era natural. Solo había que saber mirar. Porque así es la naturaleza… Entonces supe cómo era eso que el gallo pisaba a la gallina y sobre el caballo aprendí que tenía otras virtudes además de ensillarlo para cabalgar o tirar del sulqui

Aquellos atardeceres ventosos en el estanque del molino me empoderaban de simpleza y reinaba con la imaginación, sentado en el bebedero de las vacas, esperando que mi la Chicha pegue el grito “Paaaatriiiiiii” que indicaba que había que regresar, salteando la bosta del caminito y recibir todo el amor que jamás olvidé

Patente que otorga dominio a mis modos. Culpa de la libertad que me otorgaron los genes y que la vida zurció con retazos de cada momento.

Cuando vean mi mirada en otro lado, allí estoy. Sentado en el bebedero de las vacas, sintiendo el viento cálido en mi rostro, con los ojos puestos donde los sueños no dicen que no.

Aquella inocencia aun conservo y sale a relucir cuando sonrío, cuando me llamo a silencio y cuando respondo "PORQUE SI"

Porque así es la naturaleza. Nada te niega. Todo te da. Solo hay que saber mirar

Imagen: Gentileza de Graciela Meregalli

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