Moquehuá pintó los trazos de mi inocente niñez. La que aún conservo y sale a relucir cuando sonrío, cuando me llamo a silencio o cuando respondo. Porque así es la naturaleza y aprendí de ella
Mirar de lejos el horizonte llevando mis ojos hasta
donde los sueños me hacían crecer alimentando la ilusión que nada es imposible
Será por eso, que trepar hasta la copa de un árbol era
un juego hasta que no saber como bajar se convirtió en riesgo (quien sabe haya marcado
el origen de mi profesión)
Aprender era natural. Solo había que saber mirar. Porque
así es la naturaleza… Entonces supe cómo era eso que el gallo pisaba a la
gallina y sobre el caballo aprendí que tenía otras virtudes además de ensillarlo
para cabalgar o tirar del sulqui
Aquellos atardeceres ventosos en el estanque del
molino me empoderaban de simpleza y reinaba con la imaginación, sentado en el bebedero
de las vacas, esperando que mi la Chicha pegue el grito “Paaaatriiiiiii” que
indicaba que había que regresar, salteando la bosta del caminito y recibir todo
el amor que jamás olvidé
Patente que otorga dominio a mis modos. Culpa de la
libertad que me otorgaron los genes y que la vida zurció con retazos de cada
momento.
Cuando vean mi mirada en otro lado, allí estoy. Sentado
en el bebedero de las vacas, sintiendo el viento cálido en mi rostro, con los
ojos puestos donde los sueños no dicen que no.
Aquella inocencia aun conservo y sale a relucir cuando
sonrío, cuando me llamo a silencio y cuando respondo "PORQUE SI"
Porque así es la naturaleza. Nada te niega. Todo te
da. Solo hay que saber mirar
Imagen: Gentileza de Graciela Meregalli

Hermoso relato.
ResponderBorrarAsí es: "Solo hay que saber mirar".
Buenas noches Patricio.
Gracias Elsa ! Buenas noches
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