sábado, 25 de julio de 2026

Influencer

Era el pibe que ponía los brazos para que la abuela oville la madeja de lana

Acostumbró a escuchar más que decir y a mirar más que a ver

Desdecía afirmando la razón de su causa, a los que negaban asegurando que la verdad es patrimonio de los que tienen la sartén

Rodeado de soledad, repleto de personas a su alrededor, llevó adelante su vida. Comprendió muy bien que acertar con opciones, tenía más valor que equivocarse al aprender y que por más que hiciera lo que hiciera, las idioteces gustan más que saber

Costumbres bendecidas de complacencia, bautizaron generaciones enteras, con la mirada puesta al lado opuesto donde pasan las cosas… Tanto que lo que en algún momento era motivo de orgullo, como tener un oficio, hoy casi no abundan y así y todo da igual

Entonces… creen que la luz viene de una lámpara, que por respirar te dan un premio y por decir el abecedario de corrido se transforman en seres pensantes. No saben pedir permiso, mucho menos por favor y no saben que quiere decir gracias…  y eso es porque las estadísticas sin personas son solo números, que, por esas cosas del destino, a todos les da bien, cuando tienen que mostrar gestión…

Y aquel pibe que ayudaba a su abuela, acostumbró a hacer notar al que se cree piola por haber acertado un múltiple choice, que cuando le hacen dos preguntas no sabe dónde está parado

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