lunes, 13 de julio de 2026

y todo se inició por un distinguido miembro

El torrente caudaloso de su paz alteraba el habitual desorden del corazón. Aliado visceral del riesgo caminaba por la filosa cornisa de las horas. Tenía claro lo que sentía. Pero quería estar seguro al expresarse

Todo se inició cuando un distinguido miembro del pueblo le hizo ver la realidad

Respiraba buscando aire de otro tiempo. Reflexiva su mirada dejaba volar

Algo lo avergonzaba. Más pensaba menos sentía. Menos decía más callaba

Mascullaba balbuceante en sus adentros palabras que no terminaban de nacer. Sabía que el destino no les pertenecía y sería el viento el encargado de esparcirlas

Escrito, en silencio o versado con el habla, daba igual. Al fin de cuentas un sentimiento se refleja con un simple gesto, una mirada o un agitado respirar y era lo mismo plasmarlo en una hoja, un pentagrama o susurrarlo al oído

Debate que llevo al extremo al transitar desde el centro medular de su existir al borde periférico de sus sombras, buscando una respuesta… El fin era el medio o tan solo la coartada que serviría de excusa para ocultar el motivo verdadero de su causa ¿?

Elevada profundidad para tan extensa llanura… debía aprender de quienes confían al eco que repite sin saber ni preguntar y nada guarda

Así fue, que se llegó hasta una cadena montañosa en las afueras del pueblo, para poner a prueba su expresar y de este modo confirmar si aquello del eco era cierto

En la más absoluta soledad respiró profundo y con un grito desgarrador expresó “SOY UN CORNUDOOOO”…

Apenas se escuchó al eco tenue reproducir su expresar y aquello del distinguido miembro quedó sepultado en esas montañas. Era cierto que el eco nada guarda; pero jamás regresó al pueblo porque olvidó que el viento se encarga de esparcir las palabras

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