Barajas de distinto palo, dos caras muestran. Una que a
todos les gusta: distinguida, conveniente, pretendida y siempre bien preparada;
otra que todos niegan y ocultan, pero quieren tener…
Entre el saber y la duda cortan el aire con su filo y
alguna vez tenía que ser. No podía postergarse más el duelo. Debían encontrarse
para resolver viejas rencillas y así lo hicieron. El padrino de la duda fue el
misterio y el del saber la inmensidad
Diez pasos los separaban. Disparó primero la duda con
su libreto acostumbrado, asestando certero al público presente. Ni siquiera rozó
al saber. No hizo falta. El entorno se hizo eco y alcanzó nomás con eso, para que
la duda expanda su dominio y el misterio sea más seguro que la inmensidad del
saber
Todos asintieron. Era lógico. Dos caras siempre hay. Una
que todos les gusta mostrar y otra que todos niegan y ocultan, pero quieren
tener. Las personas buscaron refugio en el misterio de la duda antes que lanzarse
a la inmensidad del saber
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