viernes, 5 de junio de 2026

La niebla, los árboles y nosotros hechos de aire en la mañana... (honra a Salvatore Quasimodo)


Se detuvo al borde del inframundo. Por un instante dudó de la realidad que los contornos insinuados de nitidez vendían. Sintió al espíritu rebelarse y no pudo más que seguir su visceral impulso y proyectarse más allá de lo visible para descubrir lo que se oculta en el horizonte

Puente que solo aprecian los sentidos y puestos a adentrarse en el miedo medular de lo desconocido se sumerge en la espesa blancura

Lo evidente es sospechado y la percepción celular vestida de sensibilidad se desvanece dispuesta a disipar sus dudas

Quien más allá se atreve a mirar provoca el desprendimiento del glaciar de lo establecido y es entonces que por primera vez usa los ojos para mirar y no para ver

Es donde el árbol ya no es solo tronco y hojas, sino memoria de estaciones, cicatriz de tormentas, promesa de frutos. La calle ya no es solo piedra y tránsito, sino un río de historias que se entrelazan en silencio y el rostro un mapa de emociones encriptadas que aguardaban ser descifradas

La verdadera agudeza no es visual sino estímulo visceral proveniente de los primitivos instintos que sale de su caverna a enfrentar sus temores hasta que lo oculto se vuelva revelación

4 comentarios:

  1. ‘Cada uno esta solo sobre él corazón de la tierra, atravesado por un rayo de sol y de pronto es la noche’

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  2. El árbol es más que tronco y hojas, es alimento, es abrigo, el hogar. Por eso duele tanto su tala, y a veces, una vez cortado, las ramas lloran con su savia.

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