Cuna de vida, raíz de amor, sembrada en una fría luna de domingo
De la mano se tomaron y juntos caminaron donde el
pinar les cantó
Frutos concebidos en la flor de la vida tallaron su
madera
Las huellas de sus pasos labraron en la fértil tierra
de sus retoños, semillas que traerán dulces frutos
Desde el fondo de la vida hasta el esquivo presente siempre regresan donde el pinar que les cantó, para abrevar en la fuente de su origen a refrescar la historia que los une

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