Testigo
de mis ruegos el cielo se vuelve espejo ante mi atónita mirada. Fue apenas un
instante. Un profundo silencio se apoderó de mi agitado respirar conmovido por
ver al día abdicar ante la temprana noche
Pregunté
a las dudas por mis certezas y plagada de misterio dibujó una respuesta en mi
rostro que elevó mi ser a lo más profundo de mi alma
En
la inmediatez me sostuve y a la distante lejanía vi contemplarme, al descubrir las
luces señalando el tejido sensible de la fe que brota de mis entrañas
Tiemblo.
Por la intrigante emoción de lo inesperado. Quizás porque nada tenga que esperar
y tan solo deba entregarme a creer que las luces se cruzan cuando las palabras expresan
su plegaria en medio del calmo torbellino de la esperanza y en ese espacio donde
la vida guarda sus silencios ser capaz de sentir cuando del cielo llueven
caricias
Emocionante, cuando menos lo esperamos Dios nos da señales.
ResponderBorrarAsí es !! Muchas gracias
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