
“Solo los elegidos tuercen el rumbo”
dijo sin levantarse de la silla, pero asegurándose que lo escuchen, en plena Misa,
oficiada por el Obispo.
Ese era su estilo; periférico y tangencial;
intrigante y mordaz
Pero aquellos que le conocían desde toda la
vida, sostenían con firmeza otros argumentos
Por ese motivo, era que cuando el ñato, se
agazapaba como gacela a la presa se hacían a un costado, porque venía la frase…
siempre directa, ellos se llamaban a silencio
Razones de sobra argumentaban su postura. Antecedentes
de sobra los avalaba. Como aquella vez… cuando en un acto proselitista del
candidato de la fuerza política opositora, llenó la plaza de miles de personas,
que reclamaban desaforados un cambio en las leyes de contrato de trabajo, el
ñato, recostado sobre un poste cerca del micrófono, mandó “Las ovejas ciegas
siguen a lobos sin dientes” … y eso fue el final del acto.
Las masas enardecidas quisieron hacer
justicia por mano propia mientras el ñato sin despeinarse sostenía lo dicho.
Lo sacaron en un patrullero escoltado por
miles de insultos. Llegado a la comisaria lo alojaron en una celda, para
protegerlo de la turba, mientras el comisario le preguntaba una y mil veces en
que estaba pensando, para decir semejante frase. Con que necesidad ¿? Repetía una
y otra vez
El ñato, tal su estilo, justificó diciendo:
“Cuando la autoridad se viste de conveniencia es porque la razón no tiene talle”
30 días más adelante recuperó su libertad.
Los dientes llevaron un tiempo mas
Por ese motivo, era que cuando el ñato, se
agazapaba como gacela a la presa se hacían a un costado, porque venía la frase…
siempre directa, ellos se llamaban a silencio. Porque le conocían desde toda la
vida y sostenían otro concepto con un enfoque más humano. Lo consideraban un
pelotudo
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