Imagen: https://www.istockphoto.com/es/fotos/lleno-vac%C3%ADo
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El que se pasa hablando de todo lo que ha
hecho, nada hizo
Es el viento el que agita las ramas del cerezo y sus frutos los que dan semilla
Desde el CONICET (*) aseguran que la teoría de la relatividad formulada por Einstein en 1915 es un fraude por carecer del principio fundamental de la física que es el equilibrio el cual no es ocasionado por la fuerza de gravedad, sino que se sostiene por la curva erguida del cuerpo en movimiento, basado por la aceleración y freno, realizado en cortos espacios de largo recorrido
(*) Comunidad Nocturna de insomnicos por Cata etílica
Se van a dar cuenta…
He de reconocer que poco se y mucho ignoro. Pero aprendí…
Que más importante que llegar es el recorrido
Que la palabra se sostiene cuando es verdadera
Que lo imposible es posible cuando te convences que puedes
Que las dudas están repletas de certezas y al igual que un
fruto hay que descascarar
Que el miedo es la fragua donde el valor se forja y la vida
el medio donde aprendemos a ser
Que cada quien recibe lo que da
Que de la misma tierra la raíz nutre de savia a la espina y a
la flor
Que sin amor nada se logra y que la semilla de tus huellas
florecerá de pasos cuando el vientre del tiempo fecundo con tu esencia el viento
esparza en el camino
La ventana cerrada envuelve de oscuridad mi respiración. Una suave brisa arropa de sueños mis sueños iluminando de sonrisas mis ojos brillando como luciérnagas. Surcando el pliegue de mi relieve tus labios descubren el cuarto creciente de la luna oculta tras las nubes de las sábanas y mis manos como pedernales encienden de calor tu cuerpo y bajo el manto estrellado de tu piel el amor florece de caricias
Imagen: https://partisana-edith.blogspot.com/2016/12/el-big-bang-empezo-con-dos-personas.html
Los tropiezos son parte de aprender a caminar
Imagen: https://www.lugardepalabra.com/single-post/la-experiencia-de-intentarlo
Oscar fue siempre así, solía decir su tío Felipe
Era tan meticuloso; tan pulcro en el cuidado de sus cosas que
llamaba la atención de todos. Tenía razón Felipe, era así desde pequeño. Era de
preservar sus cosas
Llamaba la atención entre los chicos del barrio y era el
comentario de los vecinos e inclusive de las maestras de su escuela. No
prestaba sus juguetes, ni compartía la bicicleta, por cuidar en extremo lo suyo.
Si hasta un día tuvo que intervenir el párroco, en medio de una misa, porque
siendo monaguillo, Oscarcito no quería que se comparta la ostia en la comunión.
Es que era de preservar sus cosas.
Si bien algunos lo veían meritorio y lo alentaban a seguir
ese camino, porque lo preparaba para ser un hombre con decisión y capaz de racionalizar
sus bienes sin que le tiemble el pulso, la mayoría consideraba una exageración
que le ocasionaría serios problemas de relación más adelante; y así fue que en
la medida que aquellos chicos fueron creciendo, cada uno acentuaba la impronta
recibida en la raíz de su hogar
Entonces Jorgito, paso a tener un kiosquito, justo en la
parada de colectivo del barrio y en honor todo aquello vivido en su infancia le
puso “La Barra” honrando haber compartido con sus amigos
También el Chicho, instaló una gomería y le puso “La Betty” recordando
a una antigua novia y así todos y cada uno de aquellos chicos
Oscarcito no puso ningún negocio. Bah, en realidad sí, pero
no como los otros chicos y tampoco en el barrio. Se transformó en agente de
bolsa y tenía una financiera. Finalmente, resonaban las palabras de su tío
Felipe: “Oscarcito fue siempre así” Es que era de preservar sus cosas.
De cómo el pequeño que no compartía sus cosas porque era de preservar
lo suyo se diferenció del resto de los chicos, era tema de conversación en la
cola del almacén, en el boliche, en la peluquería, y en cada esquina del
barrio.
Para los chicos de entonces, todo seguía igual. Para ellos,
nada cambia la esencia, cualquiera sea el destino de cada uno.
Por eso, cuando se volvían a juntar en la misma esquina de
siempre, celebraban con algarabía volver a encontrarse y dar a cada uno la
bienvenida como entonces.
Por caso, cuando Oscar llegaba desde la City con un auto lujoso,
conducido por un chofer los chicos decían “Ahí viene el Preservativo de Oscar”
No pedíamos nada. Sabíamos que no se podía. No había plata que sobrara
Con mi hermana nos criamos felices con lo que teníamos que
era mucho porque era todo lo que nos podían dar nuestros viejos
Mi viejo era una especie de Benigni, con un ingenio notable y
un don natural, para transformar caritas tristes y hacer la vida bella
Creador de ilusiones, de su mano te llevaba a creer que eras capaz ganar una carrera porque tus zapatillas de lona corrían más rápido…
Mi vieja, una mujer única, te atrapaba con su inteligencia y la épica de sus relatos, tan llenos de fantasía y realidad, te hacía sentir un héroe, capaz de conquistar el sueño que te propongas
Usábamos ropa que nos pasaban y lo que se ponía en la mesa
era lo que había, sin saber que muchas veces ellos no comían para darnos a
nosotros
Los viejos se fueron hace tiempo ya, pero viven en nuestros
corazones y presente está el regalo que nos hicieron para toda la vida…
Aprendimos de la sencillez de su humildad
Nos enseñaron a cuidar lo que teníamos
Aprendimos a compartir lo que había
Nos enseñaron a ser agradecidos
Regaron pacientes la semilla de amor que sembraron en
nosotros y privándose ellos nos dieron todo…
Que otra cosa mejor puede pedir un chico
Imagen: https://es.123rf.com/imagenes-de-archivo/escribiendo_en_computadora.html
Terminó de escribir y una elocuente sonrisa lo decía todo. Se
dejó recostar sobre el sillón y echó a volar su mirar por el ventanal del
comedor. Todavía resonaba el teclado donde había plasmado su obra
Había compartido entre sus contactos, para semblantear lo
escrito; como un control de calidad de personas de confianza
Todavía disfrutaba lo que había llevado a letras su sentir y de
la nada la sonrisa que daba luz a su rostro se desdibujó cambiando por un gesto
de seria preocupación
Los mensajes que llegaban respecto de su publicación no eran
los esperadas; o mejor dicho eran las mejores, porque todos habían leído, pero
la comprensión… la interpretación del mensaje no era ni por asomo lo que como
autor quiso expresar
Se juzgó severamente. Nada lo hacía entrar en razones y ni
quería justificarse con cualquier excusa, porque consideraba que eso era de
mediocres.
A los ojos de un observador imparcial, era demasiado
exagerado en el reclamo a sí mismo. A sus propios ojos era imperdonable.
La realidad es que no era tan grave; más si se tiene en
cuenta que lo mejor que pudo pasar, fue justamente eso; que cada uno interprete
lo que desee.
Al fin y al cabo, hasta los mismos teólogos interpretan la
Biblia desde diferentes ópticas
Pero no. Cabeza dura como es, no se contentó con eso y acudió
a su amigo Jorge. Le envió un mensaje a su teléfono celular “la gente no lee”,
a lo que Jorge conociéndolo lo tomo con humor y hasta se permitió extender con
una dosis de sarcasmo citando quienes, y porque no leen, para dar pie a su
amigo a que desarrolle el tema…
Pobre Jorge, se metió en un panal de avispas asesinas que
estrenaban aguijón…
“COMO PUEDE SER… PERO COMO PUEDE SER… LA GENTE NO LEE… TE DAS
CUENTA NO ¡¡?.... ALGUNOS RESPONDIERON APENAS LO RECIBIERON… ME QUERES DECIR
QUE CARAJO LEYERON¡¡? PERO LO PEOR ES QUE LA MAYORIA, MENOS VOS, LO ENTENDIÓ
PARA EL OGT” … y siguió destilando con su verborragia habitual la desilusión
que le había ocasionado la interpretación de sus letras.
Siguió el monologo por varios minutos hasta que, sin más
remedio, Jorge tuvo que cortar la llamada, porque tenía algo que hacer
Se quedó mascullando bronca; pensaba y pensaba “EN QUE ME
EQUIVOQUE” repetía una y otra vez hasta que de pronto, aquel rostro desencajado
volvió a iluminarse y así como si nada, aquello que lo alteraba se disipó con la
brisa de la calma
Se dio cuenta que no tiene poder sobre quien lee y las
interpretaciones son infinitas. Finalmente admitió que, si en algo se puede
llegar a influir al lector, es comprender que una vez que las letras toman
vuelo ya no le pertenecen.
Fue entonces allí, cómo si algo se hubiera apoderado de su
ser e inmediatamente volvió al teclado y comenzó a escribir… la verdad una de
las mejores producciones que haya realizado jamás. De una claridad plagada de
sutiles trazos de una pluma envidiable. Al fin de cada escrito tenía por
costumbre, dejar una frase alusiva al texto, que le otorgaba un significado medular,
lleno de un espíritu que reflejaba la esencia del escrito y su intención; por
lo general lo hacía en un tamaño de letra realmente diminuto, como invitando al
lector a adentrarse en el maravilloso mundo de la intriga y de paso, como
gancho, llevarlo a leer todo el escrito…
En esta oportunidad, dejó en evidencia lo aprendido en la
publicación anterior
Si usted llegó hasta aquí es porque entendió lo que está
escrito. Si interpretó otra cosa váyase a la recalcada concha de su madre.
Katashi Yamagawa
Repositor supermercado
chino