Espeja sus rayos en las gotas de rocío posadas en el pasto
Lava y quita sus lagañas. Seca su rostro al viento
Húmedas Hierbas frescas desprenden su fragancia, capullos abiertos oler se dejan
La mañana amanece celebrada de aromas
Isleños cañaverales entornan del río su ribera surcando las aguas adornan el paisaje
Silvestres camalotes calan en superficie su verde, plagan de Incertidumbre su horizonte, siguen el rumbo de la corriente navegan hasta donde sus raíces encallen
El hornero labrador pasa el día trabajando en lo alto de un poste. Paciente anida su techo hecho de barro y ramas a pico
Hachero de piel curtida sombrero de
paja. Machetero pocas palabras manos ásperas descansa a la sombra de los talas. El duro jornal llegó a su fin
Cargada de troncos esta la barcaza
Sangría refresca labios resecos de broncas. La paga tardará en llegar, según le dicen por los costos elevados de su faena manual
Recorrerá el espinel a ver si hay pique. Pedirá fiado al almacén algunas
provisiones para llegar a fin de mes. Mate y pan de chicharrón será la cena por varias noches
En silencio afila su hacha. Cruje de hambre su pobreza más su hombría late de valor. Nada vence su vergüenza... Mañana con él saliente meta guacha volverá a pasar el día donde la
naturaleza vive