
Llamaban la
atención. Eran muy parecidos desde lo fisonómico hasta en los gustos. Idénticos
hasta en los defectos. De rasgos distintivos y prominencias distinguidas. De
reconocido carácter y autoridad se advertía el origen de sus genes
Pocas respuestas a tantas preguntas. Las dudas se multiplicaban y las certezas
eran pocas. Sin contundencia más que lo evidente, dejaba al desnudo las
sospechas… y así en la cola de la panadería, crisol donde se funden los
puteríos del barrio, comenzó a fraguarse una aleación desconocida. Lo que
inició llamando la atención pasó a ser una cuestión pública, para elevar al
presidente de la Sociedad de Fomentos
Formada la comisión barrial, se llegó hasta la entidad, para elevar la
preocupación al presidente, el Sr. Rodriguez. El Sr. Rodriguez había pedido
licencia por 10 años, para cumplir una obligación que la justicia le había
encomendado, según palabras del secretario de actas, que los atendió mientras
se secaba las manos con un trapo rejilla húmedo, porque recién había trenzado
unos chinchulines
“Mire, señor secretario, nos hacemos aquí presente, preocupados por una
situación que ustedes no solo no pueden desconocer, y que exigimos su
intervención. Hemos dado con un caso muy raro con dos NN masculinos y es
probable que sean obra de una especie de experiencia en algún laboratorio”
Atónito el secretario, ante la abundancia de información y lo complejo de su
trama, presentó la renuncia indeclinable al cargo (Muchos sospechan en realidad
que no se animó a preguntar que significaba NN).
En ese instante emerge la figura de la señora Emilse Ramirez Cespedes y
Carreras, emblemática figura social del barrio, jubilada y sucesora en la línea
de la Comisión de la Sociedad de Fomentos
De reconocido carácter y autoridad, intachable conducta, nunca se le conoció
relación alguna, enérgica, envío a todo el mundo para su casa. “VERGÜENZA
DEBERIA DARLES” se le escuchó decir
Como partera jubilada, de la salita de primeros auxilios, asistió a todas las
parturientas del barrio y conocía a todos los chicos. Incluidos a los mellizos
Natalio Ramirez Cespedes y Nestor Ramirez Carreras, quienes nunca supieron el
origen de sus genes
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