La brecha entre lo que se dijo y lo que se quiso decir, es la dimensión que existe entre lo que se escuchó y lo que entendió. La extensión de la expresión abarca la comunicación y la comprensión.
Por caso. Puede
decirse “BUEN DIA” siendo de noche sin inconvenientes. Pues es, meramente una
expresión de deseo y no una afirmación que sea de día… y no tiene ningún
aditamento que modifique o altere la comprensión del saludado… salvo que reciba
como respuesta “¿MUY BIEN y USTED?” con una base discordante y manifiesto cortés
que descoloque a aquel “BUEN DIA” que obligue rápidamente acudir al recurso extremo
del siempre bien ponderado “ACA ANDAMOS” que poco dice, pero deja a la imaginación
del respondiente en estado pensante
Todo esto,
si no tercia, la peor de las expresiones “QUE SE CUENTA”, que dicha al unísono,
suena como… habla vos primero, porque ahí se desata la tormenta perfecta, el peor
de los abismos; el del juego de miradas y las conclusiones erradas.
Tal este
caso, donde sin mediar pregunta, una de las partes larga la temida respuesta: “FUI
YO” haciéndose cargo de un hecho del cual no hubo testigos. El emisor, acusó
recibo, angustiado y sin palabras ante semejante confesión y porque no con vergüenza,
le resultaba imposible de creer que aquel destinatario supiera algo que le había
ocurrido a él.
Embriagados
de emoción, ambos habían orinado fuera del mingitorio

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