domingo, 5 de junio de 2016

Atravesando Paredes


No podía caminar por allí

Aquella calle era una frontera hostil y mi cabeza tenía precio

Había bronca desde aquel partido fatídico

Alguna vez había tenido que acompañar a mi Madre tomado de su brazo y los divisé de lejos. Tuve que soltarme ante la mirada atónita de mi vieja, que desconocía el motivo y no era momento para explicarle.

La realidad indicaba que quedaban pocos lugares en el barrio, por donde desplazarme.

Ya mi vieja no me dejaba ir, para el lado de la 9 de Julio; ni hablar de ir a la Leca en bici; por Formosa no podía pasar ni loco y ahora se sumaba la cortada de San Ramón con Reconquista

Todo pasó, cuando jugamos un partido en la canchita de ellos, un equipo inofensivo, sin peligro alguno, pero ese día el Chicho, estaba sacado y se agarró con todos y yo fiel a la doctrina barrial, me puse espaldas con espaldas y repartí también algunas manos

Terminamos a los toscazos y decir que se interpusieron dos madres de los pibes del otro equipo sino seguíamos hasta cumplir los 18

Así que desde ese entonces, se complicó esa cuadra; no va a ser que esos pibes paraban siempre en la esquinita que se formaba en la cortada, justo cuando la calle se hacía de tierra; justo donde mi vieja solía querer ir por allí para cortar camino y para llevar a arreglar zapatos a lo de Don Paredes

El hijo era uno de los que estaba enfrentado conmigo, y el flaco era grandote y muy alto; todo lo contrario a mí; encima siempre cara de malo, cada vez que me veía pasar, me hacía señas con la mano, como que iba a cobrar…

Mammitaa como zafar de eso ¡!!

Un sábado a la tarde, junto con el Gustavo, nos pasamos a buscar para ir a la jornada de los Scout

Obviamente, decidimos ir por San José de Flores, para no tomar riesgo alguno. ERROR…!!!

Los pibes se corrieron una cuadra, cuando nos vieron pasar por Campichuelo y nos estaban esperando; nos tendieron una emboscada. Eran no menos de 8

El Gustavo empezó a trotar hasta tomar veloz carrera y los embistió pasando entre ellos; algún coscorrón se comió pero pasó

Me dejo Solo ¡!!! Me dije Chau; soy boleta

En una fracción de segundos pensé de todo. Menos en correr o retroceder. Sería letal hacerlo, por varios motivos; desde quedar como un cagón y cederles el poder del barrio; hasta que me corran  como la tribu de Apocalypto, para terminar desprestigiado quien sabe dónde.

Pensando recordé, que tiempo atrás mi vieja, lo había sacado al Paredes, del zanjón de la esquina de mi casa, donde el Pedro Acevedo lo había dejado después de la paliza que se había comido, un día que lo esperaron los del Sarmiento a la salida de la escuela 15 donde concurría a clases

Esa carta era el ás en la manga, la que me haría ganar la mano y la partida, ya que en la Calle San Pedro, yo lo había cascado al Pedro, razón por la cual, las equivalencias jugaban a favor mío dos por cero

Así que junte coraje, y caminando firme los encaré.

Decisión acertada, porque en la medida que me acercaba, el grueso de los pibes se separó de Paredes, dejándolo solo.

No hubo necesidad de nada. Allí se aclaró todo. Ellos querían que sea parte de su barra, para enfrentar a los del Sarmiento, porque sabían todo aquello

Por eso, me hacía señas de paliza con la mano, para que los ayudara con la barra del Pedro.

Mira como son las cosas, no ¡!?

Yo todo cagado y ellos pensando en mí como parte de su esquina.

Por supuesto, que al Gustavo, se la conté cambiada cuando me preguntó a la noche, como había resuelto el tema.

“Se las día a todos” le dije….

Es cierto que exageré; no fue así como pasó; pero gracias a los santos sacramentos barriales, a la unción de la barra y a las epopeyas propias, que trascendieron más allá de mi esquina, me permitieron atravesar paredes