sábado, 1 de agosto de 2015

La evolución del mono

El mono se apareció vestido con una camisa blanca y corbata al tono, sin saco. Peinado y tocando a las puertas de las casas, predicando y rogando el arrepentimiento de los pecadores, porque el fin se acerca.

Su hablar pausado con argumentos pacíficos sorprendió hasta Don Jiménez, afirmado siempre a su tapial con su resaca a cuestas.

Impostaba la voz e imponía las manos predicando la necesaria conversión de los siervos.

La primera en reaccionar fue Doña Consuelo, que lo corrió a escobazos de su vereda.

Es que parecía un desconocido y era el mismo tipo que andaba en cueros paseándose desafiante e impune por el barrio.

Las miradas espantadas y los comentarios no le daban crédito. Costaba acostumbrar la visión a una imagen poco creíble, causada por su prontuario.

Este muchacho, casi que tenía todos los números del talonario, porque seguro que si algo había pasado en el barrio, él estaba metido.

El mono era un abonado a la sospecha permanente, por las comadres del barrio que saben todo sino lo inventan.

No era el de siempre, estaba cambiado después de pasar por la cárcel.

Lo habían detenido una mañana, cuando un grupo comando del cuerpo especializado en estafas Avícolas, entro sorpresivamente a su casa.

Estaban siguiendo una pista desde hace tiempo a raíz de las denuncias recibidas por la Embajada de Cabo Verde por una organización que comercializaba sus productos a esa Nación, habiendo declarado a sus oficinas comerciales en Praia.

Lo pescaron con evidencia suficiente que no supo ni pudo justificar logrando incautar gran cantidad de Jaulitas diseminadas por toda la casa.

La evidencia fue suficiente para detenerlo, acusado de encabezar una banda internacional que exportaba Cardenales como Gallinas Leghorn.

Con un sello que rezaba MIVM, simulaban en números romanos el origen de la banda “MADE IN VILLA MAIPU” y con eso enviaban a Praia un cargamento por semana de Pajaritos diminutos como gallinas ponedoras, que la gente de allí compro abonando en Euros, para alimentar a su población.

Como la cantidad y dimensión de los huevos producidos no eran suficientes, para una tortilla, sospecharon que algo raro pasaba con esas gallinas.

Pero lo que enfureció al Ministro de Relaciones Exteriores y culto de la Nación de la denuncia recibida, no fue el cambio de identidad de las aves, sino la evasión al fisco perpetuada.

Ya que por cada venta realizada, ofrecía un adicional por cantidad, que constaba de una rifa por una ristra de Chorizos y una mesa al  lado del escenario, en los próximos carnavales de la Sociedad de Fomento de la que era parte de la comisión directiva.

La justicia lo condenó a 30 días de trabajo voluntario en la comisaria.

Lo primero que hizo fue pedir una Biblia e hizo escuchar a quien quiera “YO CREO EN DIOS Y EN LA JUSTICIA”

Luego de purgar su pena cuentan sus allegados, que esa dura experiencia lo transformó.

Pero aun así costaba creerle al mono.

Porque después de quedar al descubierto el negocio clandestino de la venta de ubicación de privilegio en los carnavales  y del cambio de identidad de aves que las comadres le sabían, temían que la  predica fuera una cortina de humo para esconder detrás su nuevo negocio… la conversión de los ciervos…