lunes, 17 de noviembre de 2014

De que me habla este tipo..?

No supe el motivo, por el cual, el destino definió que estuviera aquel día en ese lugar.

Pero sentado frente a su mesa, no me quedó otra que escuchar lo que el tipo contaba.

Se expresaba con tanta elocuencia, que resultaba imposible ignorarlo; más aún con sus gestos, con el movimiento ampuloso de sus brazos.

Su palabra atildada y el tono de voz tenue, hacia todavía más atractivo su relato. Lo que no sabía, era porque me atraía el contenido de su historia.


Así que decidí extender la estadía en aquel viejo Bar de la calle Thames, para escuchar…para ver si había un final…para averiguar porque no podía dejar de sentir intriga por esa historia. Eran casi las 8 de la noche, y daba más para irse a cenar, que para seguir con el rito cotidiano del café y la prosapia barrial.

El tipo hablaba, revoleando los ojos; como buscando público; eso hizo que me despojara del temor de quedar como un boludo, por quedarme a escuchar; entonces le hice señas al mozo; a distancia como se acostumbra. Con otro café, me acomodé en la silla…tome varios papeles, como para hacer que estaba leyendo, y preste atención…


El tipo prosigue con su monologo y dice…

 “Cierta vez, cuando tuve claro que había logrado lo que quería y estaba satisfecho con el modo de obtenerlo… Cuando tuve certezas que mis convicciones, fueron la base de aquellas decisiones tomadas, las cuales basé en un mix bipartito, entre lo que sentía y lo que pensaba….

Fue el preciso momento donde me encontré, que finalmente lo alcanzado no era una meta, sino el final de un principio que nunca había comenzado. Simplemente porque se detuvo en un momento, llevando  a un abismo interior, todo cuanto habían forjado mis sueños”

 A la mierda ¡!!! Ya para ese momento, deje de lado, el escrito que estaba  sosteniendo, a modo de coartada, y me adentro aún más en esas palabras


Quien lo acompañaba en la mesa, solo atinaba a levantar las cejas, como sorprendido; no respondía nada, entonces sigue el tipo…

 
“No solo eso; sino que además me di cuenta que estaba vacío….como que todo lo que hice fue más corpóreo que siguiendo mi esencia”

 
Parece como que todavía no sale de la introducción, hasta que el tipo manda una frase tremenda

 “sabes…?? No fui fiel conmigo mismo”

Me fui mentalmente del ruido de sus palabras; y quien sabe hasta dónde me traslade pero seguro que allí no estaba.

Lo que miraba eran figuras difusas, casi sepias, como que una secuencia fílmica, era la que capturaban mis ojos; el sonido era en 16.

Por un momento pensé que me bajó la presión, por los síntomas; tímidamente observé a mi alrededor, como tratando de advertir que nadie se diera cuenta de lo que estaba pasándome.


Evidentemente me fui lejos, pero estaba cerca. Hubo algo que alteró aquella tarde tranquila.

Hice una revisión…una rápida mirada interior, y me encuentro de frente con la historia del tipo.

Casi que empezaba a darme cuenta, porque tenía tanta intriga; aún así no quería enfrentar la situación, con la valentía que lo hacía este tipo, pero parecía que estaba relatando cosas cotidianas de sucesos que me identificaban.

Era tal la sinceridad, y la crudeza con la que plasmaba su realidad, que causaba envidia. Que claridad, por Favor ¡!! Pero…cuanto había en sus palabras, que no dejaba distancia con el resto de los parroquianos, que a esa altura, cuando levanté la vista, estaban todos atentos a ese relato.

Cuando volví de mi viaje relámpago al interior de mis pensamientos, la cosa, estaba sobre la mesa, como quien muestra su juego de naipes, y con tintes definitorios.

 
“Sabes que pasó Hermano ¡!??”, “Me deje llevar por el corazón, y como si hubiera sido un capricho del destino, cuando se tuvieron que jugar por mí, me plantaron, con argumentos pragmáticos, y todo lo que había puesto en la construcción de aquel amor, se destrozó, se desmoronó y mi alma quedó destrozada”


“Me desorienté de tal modo, que hacía lo que Hacía sin conocimiento pleno de mis actos” “Entendes loco, lo que me pasó ¡!!??”

 
“sissssiii, atinó a responder su compañero”

 
“Me desangeló” “me rompió todo” “me quedé sin nada; lo que mostraba no era más que mi estructura exterior” “como si fuera un robot, pero sin control; carente de alma, de corazón, de sentimientos”

Para ese momento, ya no había persona en ese Bar, que no prestara atención a cada palabra. Parecía como que a cada uno, le afectaba algo de ese relato, desde algún rincón y se notaba en los rostros; es más; algunos empezaron a enviar mensajes de texto, y hasta se escuchaban llamadas telefónicas, pidiendo explicaciones o exigiendo cosas.

Evidentemente, llegó a alterar la habitual parsimonia de café, y logró movilizar el interior de aquellos Hombres, de gestos adustos; sembradores de machismo.

Cómo puede afectar un clima de estricto gen masculino, algo que parecía ser más un libreto novelesco y fantasioso, que una realidad.

No había lugar en el recinto; estaban todas las mesas ocupadas, y los mozos apoyados en la barra, ya no atendían, sino que estaban prendidos al relato. Es más; quiso ingresar una mina, y el dueño le hizo gestos que estaba cerrado el local, como imponiendo la impronta de café, donde solo hay lugar para hombres rudos, y tal vez, a modo solidario impartiendo justicia, con una inocente representante del género, que había hecho sufrir tanto a aquel cliente.

El tipo, sabido que contaba con atención, ya habla con confianza; sintiendo que allí todos lo comprenden

“Me entregue por completo” “Le di mi vida, mis días, mis sueños…mi juventud…TODO”

Esa frase dio apertura a la participación de un viejo, con voz ronca, que desde su mesa, le tira “PERO VOS SOS MEDIO BOLUDO” “SABES MUY BIEN, QUE NO PODES HACER ESO”

Claro. El momento fue un quiebre; porque ya no era la exposición del tipo; sino que generó una participación a nivel general.

Ya no era SU problema; era NUESTRO problema y eso nos daba derechos.

“No crea” “Usted no sabe lo que era para mí esa Mujer”

 
Si bien, la respuesta era para el viejo, todos sentimos propia la discusión

En mi caso, estaba más cerca del tipo, que del viejo.

Por eso no me animé a decir nada; porque seguro que me cabía la misma que el viejo le tiró al tipo.

“PERO NO SEAS OTARIO”, tiró el viejo con su voz áspera

Ignorando la provocación, el tipo sigue


“Nunca pensé que pasaría por una situación así” “para eso había puesto más de lo que se acostumbra poner en cuanto a sentimientos”


“ESCUCHEME” dijo uno de los mozos

“USTED CONOCE ALGUNA HISTORIA SIMILAR A LA SUYA ¿??”

El tipo, abdujo sus hombros, y con cara de quien recibió por regalo una Ferrari sin papeles, atinó a responder “¡¡¡ NO ¡!!!”


“Ve” “Se da cuenta ¿?” “esas cosas pasan, cuando uno hace las cosas, al revés, contrarias a lo que se debe” “usted nos deja mal parados mi amigo”

 
El tipo se quedó mudo por primera vez, desde que se había ubicado en esa mesa. Las palabras del mozo, certeras como un mano al mentón, le asestaron un golpe más a su dolor y lo dejaron grogui, knock out

Solo dijo en vos muy bajita… “yo estaba enamorado”

“Sí, claro” dijo el dueño de bar

“Lo que pasa mi amigo, es que eso, lo dejo ciego, sordo y mudo”

“Imagino que solo miraba, escuchaba y hablaba, las palabras de otro”

“SUPONGO QUE SI LE PREGUNTO, AHORA, CUANDO FUE LA ULTIMA VEZ QUE ALGUIEN HIZO ALGO POR USTED, SEGURO QUE ME RESPONDE, QUE LE PLANCHARON LA ROPA y LE HICIERON DE CENAR”

Chan ¡!!! Brotan lágrimas en los ojos del tipo.

Le dieron duro. Se nota en su rostro abatido, la corbata floja, el cuello de la camisa desabrochado, el cabello desprolijo de tantas veces que se pasó la mano por la cabeza. Pero, no era el único….

Ese intercambio, dividió las aguas, diferenciando quienes tenían claro, como llevar adelante una relación, y quienes se parecían más a ese tipo, y algunos quedaron como neutrales.

Su compañero lo había dejado, hace un rato, con la excusa, que había recibido un llamado importante.

El viejo de voz áspera, prendió un faso y balbuceaba refunfuñando sus convicciones.

El mozo, se fue a cobrar   las cuentas de las mesas, y el dueño, empezó a cerrar la caja.

Señal que la función había llegado a su fin.

Pido la cuenta, y le ofrezco al desdichado, pagar la suya.

Se acercó hasta mi mesa. Me agradece levantando las cejas, pero meneando su cabeza no acepta el gesto; tal vez, porque no quiso quedar aún más como una víctima que da lástima.

Lo poco que le quedaba de dignidad, lo abonó en pesos y se retiró sin saludar. Caminaba, lento, cansino, arrastrando los pies, y desde el ventanal del bar, lo vi perderse en las escaleras del subte.


Mientras el mozo, lleva la propina a su bolsillo, me deja el último comentario… “Vio ¿?”, “pensar que parecía piola y termino siendo un pobre infeliz”

Le di la mano, como única respuesta y me fui, saludando en general “chau, nos vemos”

Mientras caminaba, no dejaba de pensar en esa persona.

Que sería de su vida, después de haber pasado por lo que contó con relato tan sentido??

Como un acto reflejo. Como un anticuerpo, todo lo que me preguntaba, tenía que ver con ese pobre hombre. Como no queriendo aceptar que aquella historia, también me había impactado.

Por un momento, repasé cada una de sus palabras, y recordé las caras de las personas que asistimos al relato.
 

De repente, frené abruptamente a mitad de cuadra, y regrese sobre mis pasos. Volví al bar, como buscando algo, que había olvidado.

Golpee la puerta, que ya tenía el cartel de “CERRAMOS” y espero a que me abran, las personas que se encontraban allí limpiando.


Me abre el dueño del bar, sorprendido y sin que me llegue a expresar palabra, lo apuro con una pregunta que martillaba mi culpa

“DIGAME DON LUIS??”, “USTED CREE QUE YO SOY ASI, COMO ESE HOMBRE??”


Don Luis, me miró fijo. Me tomo de los hombros y me sentó en una silla.

“PORQUE??” “ A USTED LE PASO LO MISMO??” me responde

Me levanté como un resorte. Le respondo que “NO” “NO HAY MODO QUE A MI ME PASE LO MISMO” y me volví a ir.


Mientras caminaba, me preguntaba “DE QUE ME HABLA ESTE TIPO??”, esas cosas, solo le pueden pasar, a alguien que haga lo mismo que hizo ese hombre….