domingo, 5 de octubre de 2014

Detrás de todas las cosas

Una ruta. Un camino. Cualquier callecita de barrio, de pueblo, guardan secretos, que atesoran mil historias.

Que embrujo encierra, ese aroma a café con leche de merienda o un estofado o un asadito de domingo ¿? Que al pasar te obliga a desviar tu atención, para saber de dónde viene….

Que hay detrás de aquellos árboles, que parecen lejanos, cuando pasamos por una ruta ¿?? Que cosas se esconden al abrir una tranquera…??

Que capacidad tiene el alma, para dejarse fluir a través de la mente…que llega a colgarse de las ramas de aquellos árboles, para pensar que quienes estan detrás disfrutan de sus días de un  modo distinto al resto; que inmediatamente, se pasa a un estado donde es uno el que vive esa vida; y en ese traslado, no solo mental, parece que nos vemos haciendo las mismas cosas, que aquellas personas, y nos sienta bien ¡!

Es algo real o es la imaginación, que libre se deja llevar hasta límites donde  todo es posible.

Es un estado de goce que se nota en el rostro, donde se la pasa bien allí, en medio flores silvestres, colgado de las nubes, distante de lo terrenal, jugando con los duendes de la imaginación, que nos llevan a imágenes de verdes praderas, las que se llevan la mirada, y en la sinuosidad del camino, otra vez imaginar caminar libremente con los pies descalzos por ese verde que invita desde lejos; cautiva naturaleza, que sabe su labor, para poner al hombre en su lugar de origen.

Una leve brisa, cruza el rostro, y trae aromas de campos sembrados con personas surcando geografías aradas y colmadas de pájaros que sobrevuelan el terreno en busca de su alimento, completando una imagen cada vez más interior

Misterio que sincera la razón con los sueños, y es allí donde se permiten ser la esencia misma de quien los porta.

Una desconexión al mundo real, para ingresar por la hendija de los sueños al mundo donde la posibilidad de volar está latente, y experimentar la sensación de adrenalina sin impedimento, con el único riesgo de soñar por siempre y no regresar..

Experimentar la calma de correr libre por un espacio que nos pertenece. Nadie será dueño de ese mundo, mientras lo preserves libre de las impurezas del sistema de la vida.

Porque en el mismo momento, que te está pasando, es ahí, donde comienzas a entender, que finalmente son los sueños los que te llevan hasta los lugares donde puedas encontrarte con tu esencia.

Será aquello que otorgue la esperanza que no todo está perdido. Tan solo, porque cada vez, que pares a disfrutar del aroma de una magnolia florecida, a colgarte en una nube, o sentarte a mirar el horizonte, no será en vano, porque es el espacio, que alguna vez te quitaron en nombre del pragma, que no existe sin la plenitud espiritual del hombre; y este solo será capaz de resolver un enigma científico, si cuenta con la creatividad de la imaginación que es libre, y de sueños…para dejarse llevar por la intriga, bucear por el no saber, hasta descubrir….que hay más allá, detrás de todas las cosas…