Por más meriendas con risas y morisquetas repletas de picardía por la inocencia de Coquito. Porque aprendimos que la hora de salir a jugar era después de verte y a los sueños que animabas en barrilete echamos a volar cuando te fuiste de gira
Te
andaba encontrando y no te podía buscar hasta que supe que estabas en mi corazón
y como entonces, una sonrisa dibujaste en mi rostro
Hay
momentos que el día me sorprende, riendo a carcajadas recordándote y esa es fruto de tu
herencia querido Capitán Piluso

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