domingo, 8 de marzo de 2015

Malena

Malena Fue mi Mamá

Que me enseño, Con su amor, con su cariño, hasta el final de sus días.
Supe que era la libertad cuando me daba permiso, para ir en Bici hasta la estación de Ballester, y supe que supo siempre, que también me iba hasta la leca, pasando la Márquez.
Era un acuerdo tácito de amor entre nosotros. El sentimiento por Mamá, no solo era sanguíneo. Había algo más…como una complicidad que te hacía sentir seguro.
Con mi hermana, disfrutamos de sus historias, que no podíamos dejar de escuchar. Nos daba una clase de Zarzuela, cuando hacía sonar las castañuelas, y cantaba las canciones que le había enseñado su abuela Elena.
La música se incorporó a nuestras vidas, escuchando radio Rivadavia, y allí Malena se lucía entonando los tangos de Angel Vargas. La cultura llegó de su mano, y asistimos a todas las actividades artísticas que el barrio podía ofrecer.
La única cuota que nos cobraba, por tanto amor, era leer ella primero el Anteojito, que Jorge el diariero nos dejaba los jueves.  Era maravilloso Jorge. Como Ginobili, tiraba para tres desde la calle, con su moto en movimiento, con el diario o la revista hecho un paquete (como el testimonio de quienes corren postas), y le acertaba al jardín de la casa, pegando justo en la puerta. Cuando salías a buscarla, Jorge ya estaba en otra cuadra.
Era tan amplia la sabiduría de mi Madre, que lo lúdico lo experimentamos con ella, jugando a la canasta, a los dados, a la escoba de quince, todas las tardes, hasta la hora de hacer la tarea del cole, que era mirando películas argentinas, mientras ella me cebaba mate.
Mi Madre alentó y fomento la amistad. Por eso mi casa, estaba siempre llena de chicos, que se venían a que mi Mamá los ayudara con la tarea, y pasaban la tarde en casa, hasta que se hacía la hora de salir a jugar.
Sus correcciones moderadas con charlas eran aleccionadoras para siempre; tanto como aquellas famosas corridas  buscando escapar, porque se me venía detrás con ojota dominada, para hacer justicia con mano propia, cuando el estruendo de un vidrio roto, a razón de uno por semana, por un pelotazo de una pulpo n° 4, la despertaba de su sueño de siesta de barrio.
Malena fue modelo de Esposa y Madre. Depositó toda la riqueza de su ser en nosotros. Si debo decir Mujer, he de decir Malena.
Yo sé que desde el cielo, todavía me alienta, me guía y me cuida. También le veo el ceño fruncido, cuando algo no hago, de acuerdo a como ella me enseño.
Le doy gracias por enseñarme con amor, desde la Libertad. Le pido perdón por los errores cometidos.
Malena, podes estar orgullosa. Has sembrado una semilla que intento llevar con dignidad. Espero ser digno tuyo.
Hoy te hubiera dado un Beso y un Abrazo
Te escribo desde el sentimiento, con lágrimas en los ojos.
Mamá te extraño
Feliz Día Mujer

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