viernes, 31 de marzo de 2023

A buscar el pan y el vino ya fui muchas veces (Retahila de la Grasa)


 
Clama calma el alma pidiendo piedad

Un camal de macla pendiendo en el cuello

Luce su brillo más que el propio brillo de sus ojos

Entre esencia y existencia trashuma el pastor el rebaño

La prenda cubre la desnudez que es en si el ser viviente

Quien expone sus pertenencias como extensión de sus órganos ignora que el bolsillo no tiene valor ni siquiera cuando los billetes asoman por su costura…


Imagen: https://www.lavozdelsur.es/cultura/ya-se-van-los-pastores-un-haiku-riojano_53561_102.html

jueves, 30 de marzo de 2023

La pelota no se mancha

 

La atracción y la derivada de sus leyes. Cuánto más deseas más te acercas a ese deseo, tiene una parte, al menos objetable desde lo fáctico.

Más cuando la ciencia terrenal, comprueba empíricamente qué si algo tiene probabilidad de falla la tendencia hará que esa falla sea factible de ocurrir.

Es probable que mi vida, transite por la segunda opción.

Abonado vitalicio a los sueños. Profeta de la ilusión y discípulo de los deseos, debo decir que los resultados (si es que se puede mensurar todo esto como tal) no son del todo satisfactorios. Al menos desde el punto de vista, de la expectativa y la realidad.

Es una historia de amor; amor a primera vista. Un flechazo al corazón. Como olvidar aquel día que la conocí, rodando en el verde césped. Aquella pelota, enamoró de juego la esencia del chico plagado de sueños.

Transcurrí mi infancia, con ella al pie, enarbolando fantasías, dibujando gambetas y eludiendo las defensas más férreas y feroces.

Tenía mil espejos donde mirarme, para pulir mi estilo, más allá del propio. El bocha Bochini, Marcelo Trobbiani, y el Beto Alonso, entre los más destacados.

Hasta la llegada de un pibe, tres años mas grande que yo, que hizo de la pelota y del futbol, la expresión más hermosa que jamás se haya visto. Le decían pelusa y para nosotros era el Diego, como si le conociéramos de toda la vida.

Generoso, valiente, talentoso, pícaro, exquisito jugador. Un bailarín de ballet, en medio de un ejército de agresores, que rompieron primero su tobillo y cortaron sus piernas después.

Nos engañó a todos; porque nos hizo creer que todos los chicos de entonces, también podíamos jugar en primera y llegar a la selección nacional, a los 16 años…

Lo pude ver jugar de cerca en una cancha. Apenas un metro y una alambrada en la vieja cancha del bicho, nos separaba. Mis quince años se llenaron de emoción y mis ojos de lágrimas…

Nunca le pude expresar mi admiración, por tantas alegrías que me había brindado. Lloré mucho aquel 25 de noviembre, cuando su partida coincidía con mi cumpleaños. Hasta en ese detalle, estuvo presente en mis días. Pero nunca le pude expresar mi admiración.

Pero… una daga que en mi pecho aun lastima. No pude ser, el jugador de fútbol que tantas veces soñé, tirando paredes con él.

Duele como si la madurez, no hubiera alcanzado, para superar aquello. Tanta fe me tenía, y termino chocando con el no de mi viejo, que mi rebeldía no pudo gambetear.

Aun hoy, lloro como aquel chico, cargado de impotencia, por un sueño postergado que ya nunca podrá ser.

Pasé al baño, para lavar mi cara, cargada de llanto. Me doy cuenta del axioma empírico de la maldita tendencia y ensayo el mejor de mis insultos al destino “La reputa madre que te parió”

Camino a la mesa, donde despliego el arsenal que la pandemia trasladó obligadamente a mi casa, y se instaló con nombre propio como Home Office, atravieso el meridiano del comedor, por el gran espejo que la pared adorna, casi ignorando su presencia, algo llamó mi atención. No quise darle la razón a lo que la mirada de reojo me había mostrado, pero la mente insistía en que no haga oídos sordos a lo que había escuchado; y tuve que enfrentarme a mi condición… y me pare frente a frente a aquella imagen que al pasar me chistó… No podía creer... tanto que solo atiné a decir “Sos vos ¿?” la carita de Pelusa, cargada con la inocencia de aquel cebollita, asintió con su mirada.

-         “Ehh… ehh… Si Maestro, soy yo”

o   Pero… Pero como….

-         “Usted… Usted Maestro, porque yo jugué por usted y por todos los pibes que en el barrio se pelaban la rodilla en el campito”

o   (titubeo al hablar, copio su modismo) ehhh… no sé qué decirte Diego…

-         “No llore más Maestro; cada lágrima suya me llena de tristeza”

o   Pero… cómo sabes vos que todavía lloro ¿?

-         “Porque yo también lloré porque no pude jugar a tu lado…”

Volví a la silla. Quedé un largo tiempo en silencio. Mirando pa’ya como un bobo, mientras enarbolaba mi pensar… que injusto he sido con aquello de cuánto más deseas más te acercas a ese deseo y aquel cuestionamiento sobre la evidencia fáctica, que la magia del ilusionista de la pelota hecho por tierra todas mis teorías. Simplemente, porque la pelota no se mancha.



Imagen: https://ignaciochesa.wixsite.com/anselmo/single-post/2017/04/23/la-pelota-no-se-mancha-se-ensucia

martes, 28 de marzo de 2023

La clara de huevo

No tuvo dudas. Nunca vaciló respecto de sus convicciones.

Así era y así ha sido siempre Esteban

Directo y frontal. Seguro de sí. Jamás dio un solo paso atrás.

Su mirada altiva y el orgullo sanguíneo, lo llevaban a tomar decisiones transgresoras y desafiantes.

Gesto adusto. Rostro serio. Hablaba poco y fumaba mucho.

Hábito que adquirió desde muy pequeño, casi antes de entrar en la adolescencia, en sus quehaceres de hachero en el monte. Obligado por esa circunstancia, no se dejó doblegar y ese espíritu lo llevó a superar el límite que la condición de pobreza le impuso; jamás se quejó de sus privaciones ni andaba dando lástima por su pasado. Todo lo contrario. Le sirvió para modelar su carácter.

Pero… habiendo atravesado por aquellas experiencias, es que nunca se quedaba en un sitio demasiado tiempo.

Como si estuviera buscando algo, se volvió un pasajero errante de su propia vida. Itinerante sin camino. Un transeúnte inestable de cualquier parte, que nunca llegaba a cultivar amigos. Apenas se le conocía una relación, pero poco hablaba de ella.  Solo Doña María sabía.

Por eso no nadie, de los pocos que lo conocían, se sorprendió, cuando repentinamente, decidió marcharse de su pueblito. La coherencia fáctica lo asistía. Nada ni nadie tenía allí que lo ate.

Tampoco era su esencia ni su modo. Su Ph emocional se situaba en el extremo ácido de la tabla.

Así fue, que, de un día para otro, tomó sus petates y desapareció con destino incierto.

Pasó muchísimo tiempo. Mucha agua corrió bajo el puente; como para que la caricia del olvido melle el corazón curtido de dureza.

Una mañana de marzo, iniciando el otoño, Doña María salió disparada para la plaza del pueblo, como si hubiera visto un fantasma. Había recibido carta del Esteban y la quería compartir con los cuatro o cinco que lo conocían desde siempre. Lo primero que dijo don Ascencio, como muestra exultante de emoción, fue “que raro”; ninguno había ido a la escuela, razón por la cual Doña María comenzó a leer en voz alta:

Oslo, 28 de marzo del año 2023

Queridos amigos míos

Tiembla mi pulso al escribir, embargado por la emoción que el corazón dicta en letras. Han pasado años desde mi partida y siento que no he podido expresar todo el amor que llevo dentro.

Obra de un milagro ha sido la mirada cautivante de los ojos más hermosos que jamás haya visto. No se su nombre. Pero todas las tardes, al regresar a mi hogar, sentado en el metro (perdón, el subterráneo) coincidimos en el mismo vagón.

No deja un solo instante de mirarme, al punto que me llena de timidez; y por primera vez sentía vibrar mi alma.

Paraliza mi accionar. Se apodera de mi la vergüenza y cuando tomo impulso para acercarme, ella desciende del metro, apenas una estación antes de la terminal.

No sé su nombre; tampoco que hace, ni donde vive; pero haré lo que sea para encontrarla. Siento que es la mujer de mi vida y vaya a saber que designio misterioso, algo late en mí, como si la conociera de otra vida.

En la próxima carta, espero contarles, que estoy junto a ella

Un abrazo

Esteban 

Sobre el mismo papel, de la carta de Esteban, Doña María escribió unas breves líneas y enseguida se dirigió al correo a despachar su carta, a la misma dirección que había sido remitida.

Con emoción desmedida, al recibirla, las manos temblorosas de Esteban cortaban el sobre con desprolijidad. Eran apenas unos renglones. Al terminar de leer, cayó desplomado en el sillón; la carta decía:

Querido Esteban

Siempre fuiste un muchacho de decisiones firmes; fuerte por fuera y sensible por dentro. Por eso te decíamos huevo; pero al parecer el primer mundo, lejos de avivarte te convirtió en un imbécil; la chica que mencionas es Clara, tu novia y te sugiero que desciendas del metro en la misma estación que ella, ya que viven juntos; agradezco, si, que hayas escrito, porque Clara nos había dejado intranquilos en una carta que nos envió, diciendo que estaba preocupada, porque nuevamente te habías vuelto huraño, hosco y retraído y se te daba por seguir de viaje hasta la terminal.

Un abrazo

Doña María. La madre de Clara 


Imagen: https://fr.123rf.com/photo_39815709_belle-jeune-femme-parisienne-voyager-dans-une-rame-de-m%C3%A9tro-debout-pr%C3%A8s-de-la-fen%C3%AAtre.html

lunes, 27 de marzo de 2023

Enroque

Tiene cuatro ruedas, una bocina, tres o más puertas y varias marchas; funciona con distintos combustibles; se comercializa en el mercado como nuevo o usado; se tributa como bien; circula con habilitación; abona patente; se asegura el capital y la responsabilidad civil; se amortiza contablemente su valor y se deprecia su vida útil…  

Tiene pies y cabeza; funciona a aire y latidos; su interior es muy complejo; tiene emociones, sentimientos y una gama de caracteres que lo hacen distinto; su combustible es la sangre y su reservorio es algo que llaman “plus”; su humanidad no tiene precio debido a su incalculable valor; los seguros apenas pueden cubrir aspectos relacionados a sus actividades que realiza a cambio de un pago; no se puede amortizar contablemente; pero al igual que el anterior, tiene una vida útil…  

El primero es una inversión, que tiene varias utilidades que ocasionan gastos, se le da mucho valor afectivo y se lo cuida más que a la vida misma

El segundo… es la vida misma

Adivina cómo termina la historia del que valora más un bien que a su propia familia


Imagen: https://www.amazon.com/-/es/Juego-calcoman%C3%ADas-familiares-para-autom%C3%B3vil/dp/B072HFKHDJ

Yo, El, Mi, Soy

En algún lugar

Pertenezco donde mis ojos anclen la mirada Si me ven como perdido en realidad es que me encontré Imagen: Gentileza de María Silvia Artimiu...

Heme aqui