sábado, 6 de noviembre de 2021

Por si preguntan por mi

Cuando me vaya de aquí construiré una casa hecha de sueños.

En un rincón calderos negros de hollín humeando en el fuego.

Ventanas con postigos de madera abiertas de par en par, cubiertas de blancas cortinas que el viento mece.

Un camino atravesando la mesa.

Cuatro banquetas de tres patas.

Una mecedora para pensar.

Al calor crepitante de un hogar.

El sol iluminando el cuarto, de colores pinta el paisaje para darme los buenos días.

La cama con una manta a en los pies.

Una puerta que sirve para todo.

Un jardín lleno de flores.

Arboles con nidos en sus ramas.

Pájaros que bajan a comer las migas que dejó el mantel.

Caminaré descalzo por el pasto mojado todas las mañanas.

Escuchar el agua correr por la vertiente sentado a sus orillas, con mis pies refrescándose en el frio cristalino de su espejo.

Mirada perdida en el horizonte, pensando quien sabe en quien…

Recuesto el linaje de mi cuerpo a la verde sombra del sauce que acaricia con sus ramas mi siesta.

Un cantero de piedras como escolta y un concierto de sonidos el bosque me brinda.

Junto ramas caídas y las acopio sobre un tronco, donde me siento para ver, como es que era el lugar que tantas veces soñé y no puedo creer que sea real.

Porque no, me pregunto; si solo era cuestión de sentirlo fuerte en el corazón y desearlo con el alma.

Hay paz donde quiera que me encuentre y todos los días son primavera.

Con frecuencia me pierdo en el cálido abrazo de una hamaca, que pende del techo de la galería que rodea la casa.

Me hago visera con la mano y veo distantes a tres cuartas caballos pastando y gallinas picoteando. Un chancho gruñendo, buscando su cría y un perro corriendo tras su cola.

Diminutos camoatíes son inmensos cuando pican.

El verde gobierna y su dimensión se extiende hasta donde los ojos pueden ver.

Un almacén de ramos generales vende desde galletas de campo hasta kerosene para el calentador.

En la puerta de entrada un sol de noche señala que tienen luz.

Una farmacia con el boticario vestido impecable y muy señorial, antes de entrar un cartel avisa que esta de turno esa noche y enseguida otro que anuncia “Cerrado de 12 a 17”

La plaza adornada con guirnaldas y un árbol plantado con exactitud, uno a 5 metros del otro.

La comisaría en el poniente y la delegación municipal, con el cartel de VACANTE. El campanario de la Iglesia anuncia misa de 10 y el cura que aún no llegó.

Las calles de tierra, regadas por el camión regador, dos veces en el día y el infaltable boliche, abierto a los feligreses las 24 horas.

No hay veredas ni semáforos, ni agentes de tránsito que ordenen el caos vehicular.

Solo un par de bicicletas dan vueltas siempre la misma manzana.

La canchita de futbol sin alambrado y los arcos sin red, al lado del complejo Social y Deportivo, con natatorio climatizado, donde solo asisten tres.

No hay ruidos estentóreos. El silencio no los deja escuchar.

Los días nunca son iguales y eso le molesta a la rutina, que ya no sabe más que hacer.

A mi casa regresar a pie.

Mirando las estrellas contarlas y encontrar las tres Marías.

Picar algo para llenar el bagre y dormirme cuando termine de contarle mis secretos a la luna para despertar con la ilusión que tu amor fue cierto.

viernes, 5 de noviembre de 2021

El hijo del pocero

NO¡! Dijo en tono seco y tajante; se fue y jamás regresó

Había terminado su faena, y siempre se quedaba a tomar unos mates. Tenía un carácter muy familiar y nadie supo el porque de su viraje tan violento

Había aprendido el oficio de su padre, y siguió adelante con el negocio. Era pocero; y también hacía la instalación completa, para que las casas tengan agua

No había razón para ese desplante

Quedaron todos desorientados y algunos se llegaron a ofender

Tampoco fue que dijo algo fuera de lugar

Pero le habían ofrecido quedarse para acordar algo y este les cortó el rostro

Que le habrá pasado balbuceó por lo bajo el diariero. Quien sabe, respondió al aire el recolector de residuos

Es que causó sorpresa su reacción; inesperada al menos.

Un desaire de esos que dan por la quinta felpa, que además dejo caliente a más de uno

Vaya uno a saber, dijo Benito, el hijo del pocero, al llegar a su casa, cansado luego de un día pesado de trabajo, con su pala

Ofendido por la irrespetuosidad a su persona, cuando le pidieron que se quedara; pero respondió que no, porque le pareció sospechoso cuando le propusieron “hay que repartir el pozo”

MIRA SI VAN A REPARTIR UN POZO ¿? TODOS LOS DIAS HAGO POZOS; SE PIENSAN QUE SOY BOLUDO YO ¿?. UN POZO ES UN POZO, COMO SE VA A REPARTIR; y no hubo forma de hacerlo entrar en razón y jamás pasó a cobrar su parte, de la boleta ganadora del Quini

Avenida Rivadavia

Era muy chico y me atrapó toda la magia de Almendra, Manal, los Gatos y Vox Dei; pescado rabioso, Pappo´s Blues, Aquelarre, invisible, Sui Generis, Pedro y Pablo, La máquina, Los desconocidos de siempre, Porsuigieco, Seru…

Era el nacimiento de una movida, que caló profundo en mi

Mucha música, envuelta en letras maravillosas. Dulces melodías, armónicas voces y Mucho por decir.

Progresiva y perseguida por su propuesta, de protesta la bautizaron y en la esquina de mi casa, nos juntábamos a escuchar lo último de Crucis.

El pachuli y el teñir la ropa me condujo a un reto de mi vieja. El pelo largo como símbolo de rebeldía y herencia de los Beatles, me trajo más de un dolor de cabeza en la secundaria.

Por aquel entonces, la difusión era de boca en boca. Los medios no tenían interés y de no ser por algún amigo o un afiche que alguno pegaba en la estación del tren, no te enterabas de que Piero tocaba en un Club en los Polvorines.

Así las cosas, los más ciudadanos de aquellos, eran los Manal, que en la voz de Javier Martinez, inmortalizo para siempre “Avenida Rivadavia”.

Yo era un pibe de provincia. Había lugares que se mencionaban, a los cuales, asistía con la imaginación; y esa “Avenida Rivadavia, que años más tarde transité, por habernos mudado a capital, al barrio de Flores todavía me seguía llamando la atención; sobre todo lo que tenía que ver con los límites; primero porque el mito popular reza que es la avenida más larga del mundo. Segundo, porque todas las calles que la cruzan cambian de nombre (a excepción de la Gral. Paz y la 9 de Julio); la tercera es que mantiene su nombre tanto en Capital como en provincia; y allí… es donde me situé.

Que relación guarda esos límites, con las personas ¿?

Estoy convencido que mucho, porque cambia la fisonomía barrial, el diseño edilicio, las plazas, y el modo de vida.

Me llegué hasta Rivadavia en el cruce con la Gral. Paz; pasé varias veces, de un lado a otro.

Sentí que hasta el aire que respiraba era diferente. INCREIBLE¡!! Experimentarlo me llenó de mil sensaciones y una pregunta: PORQUE ¿?

Soy yo o es que el universo es en verdad una Matrix donde se ve todo distinto depende el lado ¿?

Rápidamente, ordené mentalmente, las diferencias que encontré.

El agua tiene otro sabor, solo con 100 metros de distancia.

El pancho con mostaza es más rico.

Los desagües y las alcantarillas de ambos lados no se conocen.

Aquí miran la hora en cada vereda.

Allí andan sin reloj.

De este lado preocupa el dólar.

De aquel lado preocupa llegar a fin de mes.

El boleto de colectivo es más caro del otro lado.

El precio de la nafta también.

Una propiedad se valoriza más en un lado que en otro.

Los semáforos están de adorno en un lado y te ponen multa del otro

El tren Sarmiento, va paralelo a Rivadavia desde Once hasta Marcos Paz

Una avenida cambia de nombre al cruzar Rivadavia. Nazca y San Pedrito tienen la misma dirección; la primera llega hasta la Gral. Paz; la segunda hasta el Riachuelo. Siete barrios acompañan su traza: Villa Pueyrredón. Agronomía. Villa del Parque. Villa Santa Rita. Flores. Bajo Flores. Villa Soldati. Villa Maipú pasando Gral. Paz. Valentín Alsina pasando el Riachuelo

Quien impone ¿? Me crie con el termino “división política” cuando los mapas en geografía o en las guerras entre unitarios y federales

Es que acaso los límites impuestos cambian a las personas o los extremos siempre sospechados, operan en silencio, para ensanchar las distancias ¿?

Nombres y títulos; estatus y dogmas. Pobre Javier. Jamás imaginó que caminando una calle sin hablar la mañana incoherente le sonrió y una burla que volaba se escapó por la Avenida Rivadavia de entonces.

jueves, 4 de noviembre de 2021

La segunda Dosis

Desperté agitado. Las manos sudadas y el rostro repleto de incógnitas. No pude decir palabra hasta mas tarde

Hacía unos días me había aplicado la primera dosis de la vacuna BCG y al entregarme el certificado, quien me lo otorgó me dijo: “LA PROXIMA DOSIS TE TOCA EN EL SERVICIO MILITAR”.

Quizá aquel episodio haya influido para que tenga ese sueño

Fui en busca de mis amigos hasta la esquina de siempre. Sabía que estarían allí. Nos sentamos en la escalerita de la bajada de la casa del gallego Luis y comencé mi relato

Me encontraba en una cadena montañosa, donde se arremolina el viento. El frío hace saber que por debajo de cero se encuentra su marca en el termómetro corporal.

Vestido todo de verde, me encuentro armado con un fusil, haciendo guardia en un puesto solitario. Una mara pasa frente a la garita por las piedras del árido terreno. Me sorprende porque yo no puedo lograr hacer equilibrio estando de pie. Me siento aturdido; soy el mismo pero distinto.

La dimensión del entorno sin fin se aleja de la magnitud que mi mente busca. Trato de fijar un punto de referencia que me acerque a lo conocido, pero todo da vueltas a mi alrededor.

Una formación de nubes se posa todas las tardes sobre el río que suena más de noche que de día. No logro entender donde estoy. Lo imagino, pero no lo comprendo. 

Se hace de noche. El río que de día armonizaba melodías, ahora es un concierto de fantasmagóricas voces

Estoy en un lugar donde nació la rutina. Todos los días lo mismo

Sobre una ladera el viento amontona todo a su paso.  Pateo entre los papeles y encuentro uno que me deja sin palabras. En formato de telegrama citaba: PRESENTARSE EN EL REGIMIENTO 1 el DÍA 25 de FEBRERO del PRESENTE a las 6 AM y tenía mi nombre en el membrete

Eso era todo ¿? Me preguntó el gallego. Si, Luis; te parece poco ¿?. Se levantó y me dejo hablando solo. 

Ocho años más tarde, me incorporaba al Ejercito, en un cuartel de la Patagonia, rodeado de una cadena montañosa, con un viento y un frío que no se me olvidan (como la segunda dosis de la BCG que me aplicaron al incorporarme)

martes, 2 de noviembre de 2021

Belerofonte

Cuanto más fácil es la pregunta más difícil es de responder

El que pregunta altivo responde evasivo

Quien más directo es para preguntar más vueltas da para responder

Cuanto más alta es la voz menos se escucha

El perro sabe a quién le mueve la cola

Quien solo se la aguanta mucho se la banca

Mejor piensa el que calla y más dice el que observa

En todo par hay uno y la unidad representa a todos

Basta ver el chiquero para saber cómo es el chancho

Niega el que teme. Miente el que tiene. Paga el de siempre

Yo, El, Mi, Soy

Pastoreando

El paisaje no es pasivo si aprendamos a habitarlo. Pertenecer sin más que ser lo que cada uno es. La paz se alcanza cuando aceptamos que som...

Heme aqui