martes, 24 de junio de 2014

El Doctor Dotta

Atravesó el portal, sin tocar siquiera el umbral que antecedía la entrada.
Con algo de prisa llegó hasta el fondo de la casa, como buscando algo que nunca llego a sacar de la casa. Desparramó todos los tarros, que el abuelo guardaba los clavos y tornillos, y hasta corrió la mesa de carpintero, para poder mirar por debajo, con mejor luz. Pero no tuvo el éxito esperado.
Nervioso, ahora mucho más preocupado, se le notaba en el rostro, que estaba sin solucionar su problema y evidenciaba al mirar reiteradamente su reloj, que no disponía de tiempo.
Tiempo, que había comenzado a correr, hace exactamente un año atrás. Claro que no supo entonces, que esas horas, serían el precipicio al cual tuvo que enfrentarse aquel día que presuroso, ingreso al fondo de la casa.
Unos minutos antes de la medianoche de aquel 7 de abril, para ser más preciso, comenzó la historia que terminó con Saúl.
Un enigmático y parco, que más que voz, parecía tener un grave sonido al hablar, más parecido a una queja que a un agradable sonido.
De personalidad sinuosa, solía engañar a todos con su puesto en el hospital municipal, donde se hacía llamar Doctor, cosa que no era. Su titulación era Técnico Radiólogo, y el guardapolvo blanco, y las intenciones de obtener por la vía de la mentira, lo que no podía obtener por su talento varonil, lo llevaron a instalar su chapa, virtual, y creerse a si mismo su propia mentira.
Tenía antecedentes policiales, cosa que le incomodaba. Incapaz de sostener por su propia valentía una afrenta, por esas cosas del destino, siempre que lo llevaban detenido, era con grupos de muchachos, pero nunca solo, porque no tenía agallas. Le incomodaba, porque no le permitía sostener la figura que había creado.
Un incapaz en todos los aspectos, a tal punto, que hasta su propia familia, celebró tibiamente su título, porque sospechaban que lo obtuvo por haberse copiado en los exámenes.
De escasa conversación, lograba instalarse entre la gente, gracias a su labor, por participar en distintos congresos, y también, porque suele pasar a menudo, la repetición de imagen, deja la sensación de figura conocida, pero se trata de un diminuto ser, incapaz de sostener por si solo una conversación, Si es que no la genera otro, jamás tiene tema, porque no sabe cómo se entabla una  relación, si no es por la imposición, la mentira, o la difamación de otros, para congraciarse con quien necesite relacionarse.
Un perdedor, que se conformaba con mostrar su desteñido guardapolvo blanco, para darse corte de lo que no era.
Hasta llegó a entablar un juego de palabras con sus apellidos, para otorgar un status de nobleza a su figura, razón por la cual, se hacía llamar Doctor Saúl Dotta Cóncaro, lo cual le asignaba a su pobre mentalidad una posición de ficción, que no solo pretendía vender a los demás, sino que el mismo la había adquirido.
Por eso, jamás pudo imaginar que al cerrar aquella noche, sus mentiras, serían fatales para sus mediocres intenciones.
Las oscuras facciones de la Mafia de la medicina, sabía de sus actos, y lo fueron a buscar, como si un mercadeo los hubiera llevado a este individuo, con la certeza que con mucha facilidad, se asegurarían sus propósitos, y para comenzar, lo más fácil para obtener los servicios de un imbécil: elevar su ego al máximo ¡!!!, a tal punto que el diálogo de aquella conversación de garito, se cerró como pacto tumbero: “Entonces Doctor, quedamos así ¿??”, disparó el oscuro personaje, en el rol de Visitador médico, recibiendo como respuesta una sonrisa macabra, mostrando sus dientes amarillentos por el cigarrillo, y un “SI”, con esa voz gruñona, que selló el acuerdo.
Acuerdo que concebía, la colocación de ciertos medicamentos, de escasa prédica en los círculos considerados de alcurnia medicinal, por la doble paga de una suma considerable de dinero, en moneda extranjera, y una promesa de nombramiento de Director del Nosocomio, si el candidato a Gobernador que postulaban desde ese rincón oscuro, ganaba las próximas elecciones.
No estrecharon sus manos, porque entre delincuentes no hay contratos, ni palabras. Solo el entendimiento, que puede sostenerse en el tiempo, si hay éxito en la gestión. Pero saben, que deben operar “sueltos”, para evitar que la Policía, siga el hilo conductor de la Banda. Al parecer, El Doctor, representaba la parte más delgada del hilo, y allí es donde fundamentaron su elección. Era presa fácil para ellos, y para entregar como cabeza de turco, si se complicaba el negocio.
La búsqueda sobre “el candidato”, había sido exitosa, por parte de los mafiosos. Era la persona indicada, en cuanto a lo inescrupuloso, pero les falto detalles del perfil del Doctor Saúl. No era del todo desenvuelto, como para salir airoso, si se complicaba cualquier negociación.
Cuando lo advirtieron, fue demasiado tarde.
No contaban, con las ínfulas de este personaje por trascender e ignoraban las ansias de poder que tenía, y la voracidad de establecer su nuevo status ante la sociedad, le harían hablar más de la cuenta.
Y empezaron a pagarlo caro, cuando el Doctor, cambió algunos de los billetes extranjeros que había recibido como anticipo de aquel negocio, por un modelo de auto que no solo era llamativo por lo nuevo, sino por el color que el Doctor había elegido. Amarillo con pintas violetas. Un verdadero mamarracho, que además llamaba la atención, cosa que empezó a poner nerviosos a los mafiosos, pero antes que puedan intervenir, otra suma fue invertida en un lujoso departamento, pero esta vez, el Doctor fue más precavido, ya que lo alquiló, porque siempre había querido vivir de rentas; y allí fue el primero de los errores. Porque lo alquilo a una mujer, que había conocido, en sus travesías por las redes sociales, y a partir de allí, coincidieron en algunos reductos de mala muerte, para conocerse personalmente. Se dieron lástima mutuamente, y se agradaron al notar que ambos eran notables fracasados y donde también tenían puntos en común era en los antecedentes policiales. Esta mujer de nombre Elisa, supo transitar por causas penales, por extorsión y amenaza, y hasta sus parientes políticos, habían sido ajusticiados, porque habían sido juzgados por estafa a la función pública, al haberse quedado con un vuelto de aproximadamente un millón de dólares.
Entonces, para solventar las arcas vacías de sus finanzas, Elisa, le propuso al Doctor, que vaya a vivir con ella, y manifieste en alquiler su gasto. Otra estafa a la que estaba acostumbrada y el simulador de Doctor, no conocía.
Hasta lo dejaron plasmado, mediante un contrato de locación, ante inmobiliaria, lo que evidenció nuevamente la escasa lucidez mental de ambos, porque era lo opuesto a su discurso y a la manera que pretendían mostrarse en público, en especial ella, que detestaba al Doctor pero le era útil a sus fines económicos y personales, ya que le servía de pantalla a su realidad que era patética. Es decir, ambos querían agradar y no sabían cómo, pese a que a Elisa la ayudaba un poco su ambigua personalidad y dejaba mostrar reflejos de su diagnosticada Bipolaridad, que a veces resultaban agradable a quienes la trataban y otras se ocultaba en el ostracismo de su lamentable y decadente realidad.
Cada paso que daban, demostraban sus intenciones y las dejaban en evidencia, mientras quedaban sepultados los planes que habían pactado aquella noche de abril.
Lo peor es que creyeron que eran más de la pobreza mental que tenían, y se metieron en negocios turbios con gente pesada. Muy Pesada.
Por eso, aquel día, algo le cambió al Doctor. Él lo supo al momento, y de allí su desesperación. Porque sabía que no tenía la capacidad para salir solo de la situación en la que estaba. Elisa, enseguida miró para otro lado, encontrando refugio, una vez más en el fuero castrense de su ex pareja, lo cual expuso aún más al Doctor Saúl.
Cuando el representante de los laboratorios, le pidió al Doctor, que reponga el valor entregado, porque lo necesitaba para otra operación, no supo que responder, mucho menos que hacer. Solo quedarse impávido y ni siquiera su falso temperamento lo ayudó, por el contrario, cuando intentó exponerlo, se comió el peor de las apretadas que esta gente puede hacer, lo cual asustó aún más a su inescrupulosa personalidad.
Al ingresar a su casa, casi corriendo, fue para asegurarse que aquella apretada, había quedado en sus pantalones, ya que esta gente, era capaz de hacer cualquier cosa, y por otra parte, para buscar aquello que le habían pedido, que había guardado, la parte que no había gastado en el cuartito del fondo.
Lo que no esperaba era encontrarse con el panorama que se encontró. La plata no estaba. Sudaba frío. Tambaleó como del desmayo. Su voz se aflautó, y su rostro empalideció. Estaba en serio riesgo, y decidió acudir a Elisa para que lo ayude, y allí comprobó lo solo que estaba. Elisa, hizo una denuncia, por acoso, estafa y extorsión, con lo que al llegar al departamento que el mismo le había alquilado, lo estaba esperando un patrullero para detenerlo.
Estaba cercado y solo. Sin salida más que enfrentar la situación.
Arregló un encuentro, para ese día a la media noche, muy cerca de la vieja estación. Fue armado, temiendo lo peor. Noche cerrada, con niebla, poco se alcanzaba a ver. Apenas algunas siluetas se dibujaron en el horizonte, su pena tomo forma de miedo, y no se equivocó, porque venían por él.
Eran más de 10 las personas que se convocaron, para negociar con el Doctor, y hasta el Candidato estaba presente. No se bajó del auto negro, para ver el final. Fueron dos impactos que sonaron en el aire. El olor a pólvora, contrastó con la humedad de la noche y quedó el cuerpo del Doctor tirado en la estación, cerca de las vías del tren que nunca pasaría.
El Doctor Saúl, olvidó buscar aquello que había recibido y guardado celosamente, donde tenía que hacerlo. En el contrato de locación, no leyó nunca que lo que abonaba por el total del departamento, era la misma suma que había recibido en moneda extranjera.

El tunel del tiempo versus un Gil (imaginate cualquiera)

Si; la verdad es que me transporté 37 años, hacia un pasado, cada vez más presente

Y cada cosa, la recuerdo tan claramente….si hasta puedo apreciar los aromas de los hervores, de las ollas renegridas de tantos guisos carreros y de pucheros; aromas de Bran Metal N° 5, olores a la casa de Doña Angélica, que siempre estaba hirviendo algo, y de su trabajo, recuerdo los recortes de los pañuelitos, esparcidos por el piso de tierra

Veo a mi vieja, rellenando con estopa o mijo, unos muñequitos (le daban centavos por unidad); veo a la gordita del almacén de la esquina (porque había almacenes en todas las cuadras), en el patio de su casa, junto a su Padre, entrelazando mimbres y juncos, que estaban remojándose en un piletón

Veo a la Mamá del Rubio, que terminó siendo amigo mío, en la puerta de su casa, con su novio manco (que vergüenza nos daba pasar por esa vereda……)

Veo el lechero de la Suipachense, en su camionetita, que echaba humo, y siempre teníamos que empujarla, porque no le arrancaba…; y al chico de Bonafide, que hacía el reparto en una Bicicleta negra, con un canasto, que te juro pesaba más que un tractor…y no sabes, cuando abría esa caja mágica…huelo desde lejos el aroma a galletitas okebon que vendía el Papá del Sergio, alias lechuga, en la feria, y siempre nos regalaba algunas que estaban rotas a mí y a mi hermanita, porque mi vieja le daba catecismo a sus hijos

Y veo a los chicos, en cada quincena, cuando los padres cobraban (los 19 y los 5 de cada mes), hacer cola en lo de Don Gancho, para comprar un paquete de figuritas, y rogar que no te salgan repetidas

Veo claramente a mis abuelos, tirarnos moneditas desde el 190, cuando los domingos por las noches se estaban yendo de mi casa, para que juntemos de cabeza tirados en el pasto, con mi hermana, y no se nos haga pesada la semana, hasta volver a verlos….y para que como buenos hijos, le demos a mi vieja, toda esa montaña de guita, que servía para comprar ¼ de figazas de la 9 de julio….

Veo a unas señoras, cerca del asilo, abrochando unas hebillas, cerca de las ventanas (estaban siempre allí, ahora que lo pienso), y a otras recortando suelas de goma

Huelo a dulces alemanes, como los que salían de la casa de Miguel Ángel

Huelo a pescados gallegos, como los que preparaba Doña Consuelo, la de Don Ovidio, el albañil, que siempre trabajaba en La obra….y todavía lo escucho, llegar pedaleando su Bicicleta rodado 28, silbando bajito…siempre sonriendo

Huelo a comidas Rumanas, que tenían nombres estrafalarios y ese aroma venía de la casa de Don Gancho, que estaba pegado al Kiosco, que atendía en Familia (las hijas, se parecían a muñecas viejas, y el perfume que usaban, era Espanta pretendiente, al decir de Tita, una vecina)

Veo al Poyero, un tano, que gritaba como un animal, que era el Papá de la Inesita (que linda era Inesita…!!!), y te juro, que todavía lo veo, entrando a la jaula, para agarrar al Pollo, que vos elegías, y te lo mataba ahí mismo, lo pelaba, ponía los menudos en una bolsita, adentro del finao, y enfilabas a tu casa, con el pollo bajo el brazo, calentito todavía…y te comías el reto de tu vieja, porque te había dicho que “No pesara más de 3 Kilos..:”

Los aromas de los asados de los viernes de Papá, y a los inventos de Mamá para llegar a fin de mes

Hígado con cebollas y Puré ¡!!

Buñuelos con Sorpresa…

Ropa Vieja….

SOPA..DE VERDURAS ¡!!!!!!!!!!!!

Agua hirviendo, con algunos ñoquis flotando en la superficie

Pan con manteca

Picadas de Queso y Mortadela, donde lo que abundaba eran miles de escarba dientes…

Aroma de vino tinto de damajuana con soda Riganti (CLEMENTE RIGANTI DE VILLA BALLESTER)

Recuerdo a mi Mamá, haciéndonos verdaderos escándalos a la hora de la siesta y gritaba, más ella que nosotros, que supuestamente, no dejábamos dormir a Don Mario, que Papá se ponía de pie, para decir que trabajaba de noche porque era MOTORMAN. Para nosotros sonaba como Cardiocirujano

Y Doña Delia, que te aplicaba inyecciones “sin aguja”, en la Sociedad de Fomento Mar del Plata, (porque se vacunaba, allí, en las escuelas, o en salitas), entonces TODOS los chicos, armábamos un despiole en casa, porque nadie te daba inyecciones sino era Doña Delia

Y Veo a la Familia Lanosa, que le prestaban el Teléfono a todo el Barrio, y el viejo, además, cortaba el pelo clandestinamente….

Y El Bachi

Y el Orlando, que una vez se cayó desde un techo, remontando un barrilete, y se rompió todo (daba impresión mirarlo al Boludo)

Y el Raulito y el Marito, los hijos de los tanos

Y si….veo todo, huelo todo, recuerdo TODO

Veo a la Lili, de al lado de casa, que era maestra de la escuela 15, (hoy es Directora de la escuela 15), con sus alumnos de “particular”, en la cocina que daba a la calle; y desde ahí se podían ver. Mi Mamá nos decía que esos chicos, tenían que ir a maestra particular porque eran Burros….

Escucho a los chicos, de la cuadra, llamarse a los gritos, para salir a jugar, o batir palmas, porque para tocar el timbre (si había), había que cruzar por el jardín; y escucho a las Madres llamándolos a los gritos, para que vayan a tomar la leche o hacer los deberes

Huelo a leche hervida, y a mi vieja pasarnos un trapito húmedo en las rodillas, para ir presentables a hacer los mandados

Deja, que hable la gilada. Deja nomás

Así que no me jodas; porque si te cuento que así fue, es porque estuve allí; nadie me lo contó

Seguro que no tenías que ir a la Farmacia de TIBI, para hacerte las nebulizaciones que te mandaba el Doctor Perticone, o a curarte la rodilla, rota de un porrazo que te habías dado, contra el cordón por culpa del verdín…

Seguro que no te tiraste con tu carrito de rulemanes, que te trajo tu viejo de Ridametal, y te largabas por las bajaditas de San Ramón, o San José de Flores, a velocidades, que no existía instrumento para medir…

Ni la calle de atrás, por San Pedro, que era de tierra, y repleta de zanjones, que la cortaba una quinta, que el tipo de ahí era más malo que la peste, y el perro que tenía era peor...

Y la cortada, que llegaba por San Ramón a la calle Europa, que era de tierra y se inundaba….terminaba dividiendo el barrio en 2, y era la única excusa válida, para no ir a la escuela, porque realmente no podías llegar.-

Seguro, que los reyes, te trajeron la bici, aurorita, con asiento banana, y manubrio fachero, con espejitos, y todos los colores…a nosotros, en un aguinaldo de Papá, le compró una usada, rodado mini, a un compañero, y era para los dos, pero el viejo le grabó un MASSA en el manubrio; te das cuenta Gil; MASSA decía, y la teníamos que usar con mi hermana, y salíamos como si fuera la bici de Octavio Dazan

Ja, pero que me venís, con las colonias Españolas Flaco ¡!!, si para los carnavales, la Adelita, se iba a bailar al centro Lucense, y por estos pagos abundan los Gómez, los García, los Fernandez, los González, los Pérez…amamos a Serrat, salimos de noche con Sabina, y leemos a Federico...y si alguna vez nos cobramos alguna que nos pudieron hacer sus antepasados, la cobramos con la Capa

Otario; pero que me venís a decir? si vos nunca fuiste a correr al Complejo, con zapatillas flecha, y le ganabas todas las carreras a tu viejo, porque las flecha rajaban más que las Adidas….

Ni tampoco tuviste las agallas, para ir al parque de diversiones, que se instalaba todos los años, en el campito (allí se suspendían los partidos de fútbol local, que organizaba Cacho de Suárez), y subirte a la Vuelta al Mundo, con lamparitas de colores de 25W, y que se tambaleaba, y había ruido a engranaje sin aceitar….sino te subiste a eso, no has experimentado el vértigo (porque la palabra adrenalina la conocimos 2 décadas más tarde)

A vos te digo Zapallo, si vos nunca en tu vida, armaste barriletes con cañas cortadas, en los basurales de José León Suárez, antes que Isabelita, vena a inaugurar el complejo, donde se emplazó un monolito, recordando los fusilamientos del ’56…; vos, hiciste un Cabildo de Ladrillos y Yeso, para un 25 de mayo ¿???

Caramañola tenías ¿??; comiste Margarina 7 días ¿?? Fuiste al Campo de la Tía Chicha ¿??

O acaso los cascarudos, en el verano, eran una invasión en tu barrio ¿??; alguna vez, viste un bicho canasto, o te caminó una maldita gata peluda ¿?? Le tiraste sal a una babosa ¿??

Te escondiste en los zanjones que estaban hechos desde el ’57 y los entubaron en el ’80 ¿??

Vino un camión de tierra a tu casa, para rellenar el fondo ¿???

Tu viejo pintaba con cal el frente de la casa en el verano ¿?

Y a Don Tito, el pocero. Lo conociste ¿?? Te aseguro, que ir a llamarlo, a cualquier hora de cualquier día, para que te arregle el bombeador, o te haga un pozo nuevo, porque la otra napa se había agotado (para mí era como Julio Verne)

En tu patio, cardaban los colchones de lana, y después los volvían a coser ¿???

Fuiste con tu hermanita y un carrito a comprar una garrafa ¿??

En ese mismo, lugar te vendían, los enanitos y los Honguitos para el jardín; puchos sueltos (sabías eso melón ¿???); figuritas con brillantina; kerosene, y Papas…y después llegaron los Maxi kioscos, o los Drug store….jajajajajajajaja si ya estaba todo inventado

Ves que sos un Gil de cuarta; si nunca fuiste a tomar Helado a lo de Viglia, cerca de la Estación, ni un señor renguito te arreglaba el televisor.

Conociste la casa de Evita ¿?? Pero no Eva Perón; de Eva Fandi, que era ahijada de Perón, y su Padre Concejal de San Martín, sobreviviente de los fusilamientos????

Vos hablabas en Gallego ¿?? Sabías como se decía FOTOS en Gallego ¿?? O acaso alguna vez, has tenido que calentar agua para bañarte con un fuentón ¿?? Tomaste cascarilla ¿?? (Te hacían creer que era como el Neskquik); si nunca tomaste TUCHO COLA ¿?

Fuiste a los 7 grandes bailes 7, de la Sociedad de Fomento Mar del Plata ¿??

Te compraste un simple, en la disquería de las chicas de Moro ¿??, entonces no podes hablar con fundamento de música

Como podes decir, que tenes experiencia, si nunca has cruzado la 9 de Julio (la de mi Barrio)??; entonces no podes saber lo que es el Peligro

Si nunca fuiste a la Peluquería de Franco o de Pierino, con tu viejo, o a la de Sonia, mi vieja y mi hermana; entonces que sabes de moda..

Y si nunca has tenido una cuenta, en lo de Doña Laura, que me venís ahora con los grandes diseñadores

Si no has sacado fiado, en lo de Rego, no sabes lo que es una cuenta Corriente.

Si el Doctor Perticone, no te atendió, como sabes lo que Salud ¿??

Nunca aprendiste guitarra, en lo de Norma, que era recibida del IMC (Instituto Miguel Corsani), y me imagino que nunca formaste parte del ballet estable de la Municipalidad de San Martín, con el Profesor Osvaldo Castro Lucero, entonces no me hables de lo autóctono

Decime?? Alguna vez fuiste scau (fonética barrial) ¿? Sabes quién es akela ¿? Y Baloo ¿? Y Baguera ¿? Y un tótem ¿?? Y un fogón ¿?

Si las viejas de tu barrio, no tejían capas para lluvia, con sachet’s de leche, que sabes de arte contemporáneo ¿??

Si no tuviste, una tía Clarita, ni una tía Molly, ni una Tía vieja Marcelina, ni una Prima Bocha, ni una pariente de Tapiales (que lejos quedaba Tapiales….) que era la Ñata de la Papelera, o la Negra de tío, o un pariente que mi abuela llamaba el etor, o el toto esco, o tío Andrés, que me venís con genealogía…

No me vengas que tu primer contacto, con las artes marciales, fue brusli, o kunfu (fonética televisiva barrial)..Gil de cuarta…pajarón, entonces no sabes quién era Tuichi… que tenía doble personalidad, porque de día era tintorero, y por las noches Sensei de un Doyo de Karate, y sentías los gritos desde el patio de tu casa…

A vos que te falta esquina, Gil, porque tu viejo no es Campeón de tiro, ni ofició de guapo, cuando corrió con un cuchillo en la mano, en calzoncillos, a un chorro armado, no sabes lo que es Seguridad

Nunca te enteraste de un accidente de trenes en Zarate, que le costó la vida a Lili, la chica de enfrente, la hija de Don Segovia

Nunca supiste de la Pinta que tenía UPEPE (fonética Barrial, para interpretar a Doña Ester, cuando orgullosa la gallega, hablaba de su Hijo Pepe), ni jamás almorzaste un domingo en la casa de la Abuela Coca, que sabes de Política ¿??

Si no jugaste al ajedrez, contra mi Papá, mi abuelo David, y mi tío Paddy, mejor que entregues la Reina, y tires el Rey, melón, porque entonces, no sabes de paciencia

Leíste alguna vez, a EL TONY, o DARTANIAN (fonética) ¿?? Entonces no sabes lo que era aguantar despierto la hora de la siesta

Y no cambiaste 2 revistas por una, en la Cueva de JANS (Fonética) ¿? Entonces, como conseguías bibliografía ¿??

Si no tenías un cuartito en el fondo de tu casa, para guardar porquerías, donde te escondías a recordar a la chica que te gustaba….???

 

En fin…miles de cosas, que valen la pena seguir recordando, pero seguí nomás…dale con la Pleistayon (fonética)….que vas creer que los pollos salen de las góndolas de los supermercados….y el puré de una bolsita….

Esa forma de vida, debería HOY, estar más presente que nunca…en cada barrio, en cada hogar, por el bien de todos, para permitirle a los chicos, que tengan una infancia con todos lujos…sin nada….solo el amor de sus Padres, y los amigos que serán para toda la vida.

 

Un Abrazo

Patricio

 

Porqué no me gusta el café

Fabián era muy entusiasta en todo lo que hacía. De hecho era un gran emprendedor. Un Buscavidas, aún siendo tan pibe.

Vivía a una cuadra de casa; sobre campichuelo también, y además compartimos los Scout en una época, y fuimos a varios campamentos y jornadas. Es decir, conocía mucho y muy bien a Fabi. 

También conocía a su Familia, o por lo menos a quienes vivían con él, en esa casa de la calle campichuelo. Por esas cosas de crianza en los barrios de antaño, a los chicos, no se nos explicaba algunas cosas.

Entonces nunca supe si era que el Papá de Fabi era camionero y viajaba mucho, y por ese motivo no estaba nunca, o si al final sus Papás estaban separados, y poco se hablaban de esas cosas, pero nosotros como amigos le ayudábamos a bancar la parada al Fabi, y tampoco le mencionábamos nada de aquello, salvo algún pibe que venía de lejos, o alguno que quería sacar ventaja en un partido, le tocaba el tema, nosotros, jamás le hablábamos del tema. El tampoco. Lo cierto es que siempre se lo podía ver con su Mamá, con su Tía y con sus Abuelos maternos y con su hermanita más chica.

El era un buscavidas, lo dicho. Se animaba a todo. Vendía pajaritos, acelga, helados en la cancha. Todo. Era tal su visión para los laburos de este tipo, que nos entusiasmó a todos, en especial a mí, que me hizo su socio, y yo que no entendía nada de todo eso, me vi involucrado en actividades y responsabilidades empresarias a muy temprana edad. 

Alguna vez nos corrió el Padre de la Inesita porque le vendíamos huevos en la puerta de su negocio, que era una Pollería….y encima los vendíamos más baratos…y como éramos nenes y causábamos gracia las señoras nos compraban a nosotros, hasta que el viejo se avivó que no le salía ni una docena de huevos y una vieja le contó el motivo y cuando el tano salió a la puerta se armó un despelote bárbaro, nos quería denunciar a la policía. Decir que intervino la abuela de Fabián, que si no, todavía estaríamos en Devoto... 

Otra vez, el de la pajarería nos estafó vendiéndonos algunos pájaros que estaban vichados, y se nos murieron todos al día de haberlos adquirido. Cuando fuimos a reclamarle para que nos cambie los pájaros o nos devuelva la guita, el tipo nos sacó cagando…y lo que hicimos si que fue jugado, porque fuimos hasta una obra, tomamos un par de cascotes y pasamos con la bici por el frente del local, y le tiramos a la vidriera, y se la rompimos en mil pedazos. El tipo salió a corrernos, y nosotros, encaramos para casa…un error que el tipo celebró cuando llegamos, porque sabía donde vivíamos cada uno. El tema también lo arregló la abuela de Fabián.

Era un negocio de alto riesgo. 

Un día casi me hace dar una paliza en mi casa. En realidad la culpa fue toda mía. Mi Mamá quería que le vaya a cambiar un tarro de café instantáneo a un almacén que estaba a una cuadra de la estación de trenes de Chilavert. El tema es que no quería que vaya en Bici, por el peligro que esto acarreaba….cuando en realidad era más su propio miedo porque realmente no pasaba nada.


Pero le hinché tanto la paciencia, que me dejó ir hasta el almacén con la Bici, con la promesa de ir despacio, que me fije al cruzar cada esquina, y que si se complicaba el tránsito, iba a andar por la vereda….

Lo cual era una verdadera locura, porque si alguno de mis amigos, me llegaba a ver andando en Bici por la vereda, me hubiera obligado a mudarme de Planeta, y además porque en Chilavert, el único colectivo que pasaba, justamente por Campichuelo era el 190, y se lo escuchaba venir de 6 cuadras y autos casi no transitaban, y menos a esa hora. 

Aquel día, marcaría un hito, un mojón en mi vida. Jamás pensé que cambiaría mi destino. El trámite del cambio del tarro de café, fue concluido rápidamente. Salí de casa minutos antes de las 16 y para las y 10, ya estaba todo listo. Cuando me aprontaba para regresar a casa, venían llegando por la esquina el Fabi con el Bocha, que estaban con unas jaulitas y tramperas, que recién habían comprado en la pajarería, que estaban llevando a la casa del Bocha, y de paso las probarían en el camino, colgando algunas de los árboles del campito, para ver si podían hacerse de un pajarito, a pesar que no teníamos un llamador; desde luego que me impulsaron a que los acompañara y como yo era socio mayoritario del negocio, me calcé una de las jaulas , puse el tarro de café debajo del brazo y tomé del manubrio a la Bici, y nos fuimos caminando los tres, por la calle paralela a Campichuelo, que era Mar del Plata.
Claro, caminábamos como Kung Fu, y de tanto en tanto, nos entreteníamos hablando con algún otro pibe, o nos parábamos a hacer lo que teníamos planeado, que era colgar las jaulitas y esperar, y así se fueron las horas… 

Para cuando decidimos continuar nuestro camino, ya el Bocha nos había dejado, aparece en el horizonte, en una de las curvitas que hacía la calle Mar del Plata (creo que era a altura de 11 de Septiembre), mi Hermana con una compañera de grado, haciendo señas de AHORA VAS A VER ¡!!!! Con la mano claramente como que se venía una paliza. Enseguida nomás se asomó mi Vieja, y detrás mi Viejo… 

Allí se me vino el mundo abajo. Ahí tomé conciencia de la hora. Fabi tal su costumbre, cuando la cosa se ponía brava, desapareció; se esfumó con su bici y las jaulitas.

Me quedé solo y mi vieja se venía como chancho al choclo, a los gritos, queriendo hacer justicia por mano propia. Extrañamente mi viejo, estaba calmo. La apartó a mi vieja; le habló tranquilamente, explicándole que no se la agarrara conmigo, que era un chico, etc. No pude creer su actitud, pero me salvo de un par de cachetazos y de pasar vergüenza en la calle. Así que, extrañamente también, me puse del lado de mi viejo, y me sirvió de escudo, para evitar los manotazos de mi vieja. 

Mi Papá me agarró la Bici, y mi vieja me arrebató el tarro de café de las manos, clavándome su mirada aguda y punzante.

No se me dirigió la palabra en todo el camino a casa. La formación que marchaba con destino al hogar, la encabezaba mi hermana con su amiga, detrás a dos veredas, venía yo solo, y por último bien cerca mío venían mis viejos.

Se escuchaba como conversaban, en voz bajita, más sobre el día de trabajo de mi viejo, que sobre lo ocurrido, y aún así no me daba la sensación, que se habían olvidado rápidamente del hecho, y no me animaba a mirar para atrás, para evitar que mi vieja junte revoluciones y se inflame de nuevo y empiece otra vez a los gritos; sabía que me había mandado una macana. Mi vieja se había asustado, cuando pasaban las horas y yo no llegaba, y había pasado tanto tiempo desde las 16, que le dio tiempo a mi viejo a llegar a casa de su trabajo en la fábrica. 

Durante el trayecto a casa, no levanté la vista del piso, por si algún vecino, había visto o escuchado el escándalo que había hecho mi vieja, y tampoco podía acelerar el paso, o ir demasiado lento, porque eran demostraciones de debilidad o de “a mí no me importa nada”, cosa que hubiera empeorado las cosas. 

Cuando finalmente llegamos, mi hermana se fue al hall a jugar, mi vieja, que ya se le había pasado, empezó a “convencer” a mi viejo, para que no me haga nada, y mi viejo, solo me dijo, sin mirarme, ANDÁ al PATIO… 

Mi vieja quiso salir al patio, acompañarme, pero mi Papá le pidió que lo dejara hablar conmigo, que teníamos que estar los dos solos. Lo último que le escuché decir a mi Mamá, antes que mi viejo salga al patio fue NO LE HAGAS NADA AL NENE MARIO…. 

Si bien el Patio, era un lugar abierto, es decir con escapes y lugares donde podía escabullirme, si la cosa se ponía fea, decidí hacerle frente a la situación, razón por la cual, toda la inmensidad que gozaba ese patio, de momento, se transformó en una baldosa, con dos personas en ella. Mi Viejo, se acercó y me preguntó si me parecía Bien, lo que había hecho. Mi silencio, la cabeza gacha, dieron forma a la respuesta, que evidentemente, fue la excusa que necesitaba mi Papá, para ejecutar la sentencia: UNA PATADA en el traste, que me puso en órbita, hasta llegar a ver los techos de las casas vecinas. Dio media vuelta y se metió en la cocina, sin mediar más palabras, y comprendí que la conversación había terminado.

Yo entré un largo rato después, ya que me quedé reflexionando sobre mi actitud, y pensando cómo me sentaría en los próximos 25 años...

Entrabas a la casa, desde el patio a la cocina. Así que cuando decidí ingresar, el ya estaba pelando Papas, y mi vieja haciendo la cena. Cuando encaraba para el comedor, viendo mi madre, la dificultad que evidenciaba al caminar, le preguntó a mi Padre: MARIO QUE LE HICISTE AL CHICO ¿?? Mi viejo me miró y me dio una clase magistral de comunicación gestual, que entendí al momento, y le ofrecí a mi Madre como respuesta, un tibio y poco convincente…NO ME HIZO NADA, solo me habló. 

Cerramos el día, como de costumbre, cenando temprano, mirando un poco de tele, y nos fuimos a dormir sin mencionar nada de lo que había pasado. 

Hasta el día de hoy, no puedo tolerar el café. Dicen que causa irritación y fuerte dolor en el Colon…

La gloria de un corner mal ejecutado

El campito, era el predio, el estadio donde jugábamos de local, hasta que en 1974/75, Isabelita inauguró el Complejo Deportivo José León Suarez, emplazado en donde habían ocurrido los fusilamientos en la Revolución de la década del 50, conocida como los basurales de José León Suarez. 

A partir de aquel momento, trasladamos la Localia a esos campos de juego, porque eran más modernos y hasta tenían instalaciones, como Baños, vestuarios, etc. Además porque el campito, era visitado de tanto en tanto, por un circo, y nos ocupaba el predio, obligando a trasladarnos a otros potreros. Fue el antecedente de alquilar estadios para recitales y espectáculos, solo que a nosotros no nos dejaba ganancias. 

Esos traslados, nos daba, de alguna manera mayor fortaleza, porque al salir de nuestro reducto, el equipo se hacía más duro, era como que nos esforzábamos por demostrar que nuestro juego, no era solo producto del azar, o por jugar en el temible campito, donde no había rival que nos doblegue. También guapeábamos más que en casa. Jugábamos, con lujos y toques, pero si había que poner….no dudábamos, y si había que sacar alguna mano, no arrugábamos. En realidad, el que no ponía era el Fabi, que nos dejaba solos, pero también nos convenía, porque generalmente, lo buscaban a él, para pegarle, y eso nos daba cierta ventaja, porque eran menos los que te venían a dar a vos. 

No siempre, teníamos las de ganar. Quiero decir, en el terreno donde había que ir al frente. Los distintos Barrios dentro del Barrio, hacía que uno deba pagar derecho, en cada esquina, en cada contienda. La verdad,  en mi caso, debo ser sincero, me la cobraban muy barata, o me hacían precio, porque yo era el hijo de Mario y Malena, que tenían cierto respeto que trascendía los lugares donde yo acostumbraba a transitar. Mi viejo, un laburante de sol a sol, era generoso con los vecinos, buen tipo, y mi vieja había cobrado notoriedad, como catequista, vale decir que la mayoría de los pibes de los Barrios cercanos a la Parroquia conocían a mi vieja; además era la Presidenta de la Liga de Madres, así que por ese lado, también obtenía algún rédito. Era muy agradable y conversadora, así que el que no conocía a Malena, era un Marciano. 

Yo era chico de contextura, escaso de altura (mi tío Eduardo me decía enano), así que la simpatía era mi arma, razón por la cual, también aportaba lo mío a la causa; los muchachos más grandes, la gran mayoría, hermanos mayores de mis amigas y compañeras de cole, también me tenían en su consideración, así que varías veces, salve la ropa, cuando la mano se ponía brava. Siempre alguno saltaba por mí, y desde luego, yo tenía que hacer lo mío, que era no arrugar, ir al frente; porque si no, no te renovaban la confianza, por cagón. 

Por eso, aquel traslado a la nueva cancha, nos obligó a reestructurar el equipo, y las pretensiones, porque ahora los rivales, sabían de nosotros, y los partidos eran cada vez más duros, cada vez más largos… 

Para nosotros, jugaba Roberto Contreras. Un Verdadero Crack, que entrenó con Chacarita, y llegó a Boca Jrs. Nada más y nada menos. Además de Roberto, estaba Fabi, Luis, el de Don Ovidio y Doña Consuelo, Gustavo Bongiorno, Ángel y José, Jorgito el chileno, Orlando, Raúl y su Hermano Marito y los chicos de San José de Flores, que la rompían. Los únicos que no jugaban eran los tanitos de la esquina, porque nunca en su vida, habían pateado una pelota, y este partido no era el momento para que debuten.

De tanto en tanto, jugaba para nosotros, el Lechuga. En realidad, el Sergio, que era muy amigo mío; íbamos juntos al mismo grado, en la misma escuela, jugábamos juntos, hacíamos la tarea juntos, asistíamos a los Scouts, empezamos la secundaria juntos y era un fenómeno también. Vivía en la calle Formosa, en el cruce con Campichuelo, a 4 cuadras de casa, pero estábamos a la misma distancia del campito. Dos cuadras. Era el hermano del medio, ya que su hermana mayor Alicia, y la menor, Verónica, completaban el cuadro familiar. Sus Padres, eran buenísimos, y laburaban como feriantes, en un puesto que vendía galletitas. 

En la esquina de su casa, había dos negocios, que marcaron la época y a todos los chicos de la zona. En una esquina, la Peluquería de Pierino, Un ASESINO de cabelleras; un reducidor de cabezas del siglo XX. Por el, pasaron todos los bochos de los pibes del barrio; se notaba, porque todos lucíamos una Media Americana, en demodé, que cada invierno hacía que nunca nos olvidemos de Pierino y todos sus descendientes… 

En la otra esquina, había una carnicería, que era atendida por tres hermanos, todos de Boca. Pero bien FANAS de Boca. Entrar al negocio, era entrar a la Bombonera misma. Era un clásico, verlos sentados a los tres, con la radio pegada a la oreja, los domingos, escuchando la transmisión, y se comentaban las jugadas, entre ellos. Cuando había un gol de Boca, te enterabas desde tu casa porque lo gritaban como se grita en la tribuna, es más, algunos han jurado haberlos escuchado desde la Estación de Ballester… 

La verdad, es que El Lechuga, El Lechu, Chicho, o el Sergio, eran maneras de llamarlo e identificarlo para toda la vida, pero en realidad, era para evitar mencionar su apellido: BERGA 

Ya mi vieja, me había advertido severamente, que tenía Prohibido llamarlo al chicho, por su apellido. Mucho menos a los gritos por la calle, como acostumbrábamos a hacer los chicos de entonces. 

No había manera. El tránsito al Cole, era un trayecto donde nos encontrábamos todos de la mano de Mamá en el camino. Los chicos, nos advertíamos desde lejos, y a los gritos y ademanes nos llamábamos, como si no fuéramos a vernos al momento, o en el día, porque la realidad es que todos los pibes compartíamos el día. Además, la mayoría de las casas, no tenían timbre. La gente acostumbraba a batir palmas, para llamar en la puerta de cada casa. Algunos, proliferaban un tibio y tímido “Señoooraaa”, pero la gran mayoría, que llamábamos a la casa de alguno, más cuando lo conocíamos, lo hacíamos por el nombre, apodo o apellido. Así que en el caso del Chicho, era gritar como energúmeno en la puerta de su casa…BERRRRRRRRRRRGAAAAAAAAAAA ¡!! 

Lo cierto, es que con el Chicho, formábamos una escuadra invencible. Era guapo también, y algo pendenciero, así que por causa de su persona, era que se armaban aquellas trifulcas. Tramposo también. Innecesariamente tramposo, porque tenía talento, para ganar un partido él solo. Pero era el formato de la época, alterar la parsimonia de un juego, en una batalla campal de magnitud. 

Por eso, el día que el Circo se instaló en el campito, en el mes de noviembre, supimos al instante, que no se marcharían hasta bien entrado marzo, porque aprovecharían todo el verano. Así que no nos quedó otra que jugar en el Complejo, o jugar donde se nos presenten los desafíos. 

Eso nos hizo famosos, porque cada vez que ganábamos, lo hacíamos por paliza (ambas), entonces todos nos querían jugar, para ganarnos, y darnos la tunda que nos tenían jurada. 

El Fabi, se apareció un día, y cuando nos dijo lo que nos dijo, lo que menos pensamos, era que había adquirido un virus de algunos de los pájaros que tenía en sus jaulas. Estás Loco le dijimos ¡!!!, Si lo que escuchan ¡!!!!, nos respondía.

Como era un buscavidas, se había acostumbrado a transitar también por lugares…jodidos, pero se ganaba unos mangos, así que como buen empresario, privilegiaba al negocio, por encima del riesgo social, al que se exponía. 

Le brillaban los ojos, cuando nos contaba, como si hubiera consumado la hazaña. El animal, había logrado conseguir un partido, con el equipo de la calle Formosa. Una Verdadera locura. Eran más grandes que nosotros. En edad y en físico. Además eran los que más ganas nos tenían, no solo de ganarnos, sino de cagarnos a palos, había arreglado el partido, en la cancha de ellos y este animal, vino feliz, como si nos hubiera conseguido un partido con el Ajax… 

Cuando le preguntamos al Fabi, para cuando había arreglado el partido, nos dijo que lo pactó para el sábado a la mañana. Que inconsciente ¡!! Por favor, ni siquiera pensó en el Operativo de Seguridad, que necesitaba ese partido de alto riesgo. Los sábados por la mañana, en el Barrio, no había NADIE, así que imaginamos un partido además de duro, extenso, para tener posibilidades de ser salvados por algún vecino que pase por allí. 

Lo que ninguno de nosotros imagino, era que resultaría ser nuestro debut profesional, ya que lo había arreglado por guita…Si por Guita ¡!! Pero como se le ocurrió por Dios ¡!! Nos dijo con una sonrisa, que teníamos que poner 10 mangos cada uno, y el ganador se llevaba toda la guita. Pero sos Imbécil vos ¡!! Le dijo Luisito, que laburaba con Don Ovidio, como albañil y sabía lo que costaba ganar la guita y diez mangos era una fortuna.

Sacarle 30 centavos a tu vieja, para un paquete de figuritas, o alguna golosina, era rogarle durante un mes seguido. DIEZ MANGOS, era por lo menos los ruegos de una década. Era imposible para nosotros pensar en conseguir ese dinero. Encima de males, sabíamos que para ellos, jugaba Cacho de Suarez, un pesado, que era el más interesado en “recaudar” la guita antes del partido.

Este muchachote, de rulos, negro hasta lo blanco de los ojos, tenía por costumbre, organizar partidos por guita. Claro, total, al final o  durante el partido, armaban quilombo, terminaban todos a las trompadas, y él se hacía de la guita, con cualquier excusa, porque además tenía parla el tipo, y te convencía de todo. 

El equipo de la Calle Formosa, tenía otros códigos, distintos a los nuestros. Nosotros, por la manera de ser de cada casa, éramos de algún modo algo ingenuos. Es decir, unos pavos de aquellos. Podíamos resolver a trompadas un entuerto, y ahogarnos en un vaso de agua, por cualquier pavada. Nos creíamos y sentíamos grandes, pero éramos pendejos, y estando con los viejos, más pendejos todavía. 

Otra cosa, es que para el sábado faltaban 2 días. DOS DIAS, y no nos alcanzaba para “negociar” de alguna manera, aunque sea elegir el arco o que pongan ellos la pelota. No podíamos arriesgarnos a perder el fulvo, que habíamos comprado entre todos, poniendo guita que habíamos rogado por varios meses en casa. 

No teníamos margen para intentar nada, y esos dos días nadie pudo dormir pensando en el partido. Encima empezaron las amenazas y los mensajes subliminales. Mi vieja, vino de hacer mandados, y me dijo, Che ¡! Me dijo el Marcelo que el sábado no te deje salir de casa ¡!! 

Encima eso. Marcelo y Fabián Arias, eran dos chicos, que supieron ser amigos míos. Fueron al colegio conmigo, venían a mis cumpleaños, pero desde que los cambiaron de escuela, se juntaron con los pibes de Formosa, y les lavaron la cabeza. Se juntaban con el gordo Artese, que era bravo, y se hacían los malos con cualquiera. Conmigo nunca se metieron, hasta que en una misma semana, el Chicho lo cago a trompadas al Fabián, y yo se la dí al Marcelo. Allí cambió todo. Ya nuestras vidas, pasaron a tener precio, y buscaban cualquier excusa para cobrarse revancha. Revancha que nunca les dimos, y este Boludo les viene a entregar en bandeja la oportunidad que estaban esperando. 

Ya a esa altura, no podíamos pasar caminando por Formosa. Para ir al cole, o hacer las compras, más si ibas solo, tenías que hacerlo por otro lado, porque por ahí ya no te dejaban pasar. Se había puesto pesada la mano, y cada vez que pensaba en eso, quería cargarlo a trompadas al Fabi, porque se dejó llevar por esos chabones, y lo enroscaron, para jugar con nosotros. 

El viernes a la noche fue terrible. El último que pasó por casa fue Gustavo con Tita, su Mamá, para convencernos que desistamos de jugar ese partido, que no valía la pena, que se yo y que se cuanto. Ni por causalidad se me pasó por la cabeza no jugar. Así que minimizamos el hecho y salimos del tema hablando de cualquier cosa. 

La mañana siguiente, me encontró despierto desde las 7. Me levanté, me lavé la cara y los dientes, me peine con los dedos, y lentamente empecé a vestirme. Ya me había preparado el equipo el día anterior, así que me puse las medias, el pantalón corto, la camiseta, y me calcé. Nunca me vendaba, porque sentía que me ataban. Hice algunos movimientos de cintura, y mi hermana que estaba durmiendo me miró de reojo y balbuceó unas palabras, que estoy seguro fueron su Arenga: DALE BOLUDO ¡!!!

 Así que terminé el calentamiento y me fui a la cocina. 

No quise desayunar. Me parecía que no iba a rendir si en una hora era el partido, así que tomé unos mates con mi vieja, y esperé a Fabi que pasaría a buscarme por casa. Su grito característico en la puerta de casa, me hizo saber que ya era hora. Patriiiiiicioooooo ¡!!! Le di un Beso a mi Vieja, me hice la señal de la cruz y Salí a la calle. Antes de salir, por el hall, ya me estaba arengando….¡¡¡¡ Vamo que Hoy Ganamo ¡!!! Fabián estaba exultante, Feliz, alentaba, cantaba, puteaba. Vi que venía con la Pelota, así que era otra cosa más para defender, para estar preocupados. 

Durante el camino, se fue sumando el resto, y para cuando llegamos, ellos ya estaban, y estaban TODOS, y empezaron los gritos, cuando nos vieron asomarnos por el camino. El Fabi, como para demostrar que veníamos a pelearles el terreno, pateo la pelota desde la esquina a la cancha. Pero que pedazo de Boludo. Les entregó el trofeo antes de jugar, porque enseguida lo tomaron y lo acomodaron en su arco. Quien se iba a animar a sacarlo ¿?? Lo miramos torcido al Fabi, pero no le dijimos nada, para no demostrar fracturas en el equipo, frente a ellos. 

Notamos además, que habían venido, otros para apoyarlos desde afuera, cosa que nosotros no hicimos, así que estábamos en desventaja total. Jugamos sin público visitante, un verdadero antecedente para el futbol.

Entre los que estaban afuera, pudimos ver al Negro Carrete, que era amigote del Cacho, y se la bancaba, y se la pasaba provocando, así que hablamos entre nosotros, para no entrar en la de el, y hacer oídos sordos a sus comentarios. 

Nos empezamos a juntar en el medio campo. Los saludos, no eran en rigor protocolares; los que podían llegar a demostrarte algo de aprecio, te daban una fuerte palmada en el lomo, un cachetazo o un empujón; y era lo mejor, porque si eso no pasaba, entonces quería decir que no te daban bola y podías tener problemas. Por suerte a mi me llenaron de afecto… 

Nuestro arquero enfiló para el arco que tenía la salida más cerca, más a mano, y entonces los otros, entendieron que debían mover del medio.

Así que nos acomodamos, como para dar inicio a la contienda, y nos dimos las hurras, nos animamos entre todos. Era “EL PARTIDO”, y ya no había marcha atrás. Por lo general yo me rajaba para arriba, porque era rapidito y habilidoso, pero en ese momento tomamos ciertos recaudos, así que me quede por el medio, para dar una mano, y como la velocidad me lo permitía, podía ayudar abajo, y colaborar con los de arriba, que dejamos tres fijos, para que no se nos vengan.

En su primer avance, forzaron un córner. Digo forzaron porque ni hay fue córner, pero presionaron al arquero, y a este se le escapó la pelota involuntariamente, ya que invadieron el área, y cargaron peligrosamente contra su físico. Pero fue córner nomás, y recién comenzaba esto…razón por la cual, el Chicho ya se había calentado, discutiendo con uno de ellos, por lo que Roberto intercedió, y en eso que se viene la pelota por el aire, y nos clavan un cabezazo al segundo palo, que no pudo detener el arquero, y ya estábamos perdiendo uno a cero, y lo gritaron con furia, en nuestra cara. 

No queríamos discutir entre nosotros, pero la verdad que nos comimos el gol nosotros, más que mérito de ellos. Roberto puso la pelota en el medio, le tocaron el balón, y tiró la pelota larga, hasta que salió del campo. Pero Salió lejos, lo que nos dio que pensar, que la tiró apropósito el Roberto, como para acomodarnos. Al primero que encaró fue a mí. Patri, veni a jugar más cerca de mí. Lechu, soltate y anda por el medio arriba, y vos y vos, por Luis y Gustavo, empiecen a mandar atrás. El resto haga lo que pueda..!!! Eso, no fue condenatorio, sino ubicarlos en la realidad. Poco podían hacer, así que lo mejor era molestar en todo lo que puedan. Desde entorpecer la jugada, hasta darle una murra al que traiga la pelota. 

Recién comenzaba el juego, y estábamos uno a cero abajo, y con posibilidades de comernos una goleada y una paliza de postre. 

Empezamos a tocar la bocha. Tomamos confianza, y ellos empezaron a pegar, cada vez más evidente y más fuerte. Pero seguimos con la pelota al pie, y eso nos dio confianza. Pero seguíamos perdiendo y el tiempo corrí a favor de ellos, que eran capaces de terminar el partido, cuando ellos querían, y la recaudación que estaba en manos del Cacho. Es decir, podíamos pasar a la historia, perdiendo, el invicto, comernos una goleada, cobrar una paliza, perder la pelota y la guita. No podíamos permitirlo.

Creo que eso, nos dio la opción que no teníamos que temer a nada. Peor no nos podía ir. Así que metimos también, hasta que le dieron duro al Raúl, y no pudo seguir. Quedamos con uno menos ¡!! Roberto me miró como diciendo, que hacemos ahora ¿?? No respondí con palabras, pero Roberto se dio cuenta de mi mirada, y entendió enseguida, Lo mandó al Fabián al arco. Cosa que algunos le protestaron por lo bajo, porque era una verdadera locura. Era invitarlo a que patearan desde cualquier lado, y por como era el Fabi, se animarían a cobrar hasta las que se irían afuera, porque además, si le preguntaban, VOS QUE VISTE ¿?? Seguro que el Fabi, para no tener problemas, respondería, Si Fue adentro ¡!! Cuando la pelota se fue por el banderín del córner… 

Pero hablamos con él. Le dimos confianza, le dijimos que Fillol, no tenía nada que hacer al lado de él. Lo agrandamos, y volvimos a concentrarnos en el partido. 

Luis, que tenía una patada fuerte, tira desde lejos, y hace que el arquero de ellos, se esfuerce en un revolcón, hasta tirar la pelota al córner, en una arremetida del Chicho, que se le iba al humo, y de paso le dejó la patita, con la excusa de trabar la pelota. Lo puteo el arquero, y el Chicho, se fue riendo socarronamente a tirar el córner.

Tiró a media altura, y los pibes arrastraron las marcas, y de media vuelta, con la derecha le clavé la pelota al ángulo, y empatamos el partido. Pero no celebramos efusivamente. Salimos disparados para el centro del campo, alentándonos, dándonos ánimos; el Fabi saltaba en el arco y me hacía señas con las manos, como quien señala un plato de gran tamaño (como que el gol había sido de causalidad), pero sirvió para empatar y hacerlos calentar a ellos, que perdieron la paciencia, con nosotros, pero se empezaron a quebrar entre ellos, ya que se empezaron a echar la culpa, de cómo me habían dejado solo sin marcarme. Claro (pensaba yo para mis adentros); quien iba a marcar al más chico de altura ¿?? Me colé por el medio, y les reventé el arco.

En medio de toda esa confusión, sacaron del medio, pero Gustavo robo la pelota, y salió como una flecha, impulsado para el arco contrario. No tuvo necesidad de levantar la cabeza, para ver quien lo acompañaba, porque estaba ocupado eludiendo piernas que querían detenerlo...y llegó hasta la raya y tiró el centro atrás, que por suerte embocó al medio, y otra vez empalmé la pelota, pero ahora, con un toque suave, porque entraba solo y sin marcas. GOOOOLLLLLL, ahora si lo gritamos, y nos fuimos a abrazar donde estaban aquellos que habían venido a alentarlos. 

Les dimos vuelta el partido, en su cancha y delante de sus amigos, y estábamos dándole un baile bárbaro. Ya no tenían argumento de juego, y apelaron a la violencia. Ahora buscaban darle al que tenga la pelota, así que jugábamos a un toque y rápido, para hacerlos correr y de paso que no lleguen a pegarnos. Pero el Chicho, además de calentón, tenía talento, y sabía con la pelota, así que empezó a jugar, y les metió un par de caños y de la vergüenza los sacó del partido, porque no querían pasar calor, así que quedamos iguales en cantidad, sin necesidad de apelar a artimañas, sino jugando al futbol. Pero ellos sabían bien, como era eso de trabajar el partido, y empezaron a comerle la cabeza a algunos de los pibes, los intimidaron, haciéndoles creer, que les cortarían las piernas si agarraban la pelota, y así también fue, como nosotros, éramos cada vez menos y eso era demasiado frente a estos animales, que ya no solo querían empatar y ganarnos, sino borrarnos de la faz de la tierra. 

Se puso chivo el partido. Nos costaba cada vez más, soportar el asedio de juego y no podíamos pasar la mitad de la cancha.

Habíamos pactado, antes de empezar, que terminaríamos el partido a las 10 de la mañana y eran las 11.30 y seguíamos sacando pelotas de nuestra área. Yo pensaba, que no se aparezca mi vieja o mi hermana, para decirme que era la hora de comer, pero algo teníamos que hacer, para terminar, pero vino esa jugada…que no pudimos evitar, y no nos quedó otra que aceptar que se venía lo inevitable. Tiro de esquina, el número 100 que tiraban, y salvo yo, que estaba en el borde del área, el resto estaba defendiendo. No los conté, pero no cabía una persona más adentro del rectángulo. No había lugar ni para meter un codazo. 

Juro que no vi cuando pateo, pero escuche el ruido de la pelota, que para ese momento del partido, ya estábamos jugando con la nuestra, y venía bombeada, bajando como un  misil, y mientras eso ocurría, en el área, pasaba de todo. Agarrones, tirones de pelo, patadas, insultos, una polvareda tremenda, que no permitía distinguir a propios de extraños, pero si pude ver un piñazo que el Chicho le puso al Fabián de Ellos, y comprendí entonces, que la revancha, aquella revancha comenzaba en ese mismo instante. Porque la pelota pasó de largo, sin siquiera llegó a  tocar el piso, y la capturó el Roberto, y se mandó solo al arco contrario, clavando el tercero, no gritamos el gol y nadie de ellos fue a buscarla, sino que nos prendimos en lo que en verdad era el verdadero desafío, y ya no corría con ventaja, porque a mí también me la tenían jurada, así que me vinieron a buscar, pero me salvó el Roberto, que antes que me agarraran de atrás durmió a uno de ellos de un trompazo, y eso me permitió darme vuelta y ponerme de frente, así que empecé a repartir manos para todos lados, y algunos se empujaban y otros se corrían, pero los que nos quedamos en el área, nos estábamos dando con todo.

Al gordo Artese, que era el que había estado hablando boludeces, me quedó de frente, y el muy cagón cuando se vio solo, quiso rajar, pero le emboqué un directo al mentón y cuando intentó sacar una mano, ya se había comido otra, y para entonces, el Chicho, estaba sacado, y quería tirar trompadas y correrlos a todos, pero la cosa, se había terminado. Apareció la Madre de Marcelo y de Fabián, y los retó delante de todos. Un Papelón. Una deshonra. El gordo Artese, salió corriendo como muchos de ellos que rajaron. Todos menos Cacho de Suarez y Carrete, que nos estaban esperando a un costado. Nos devolvieron la pelota, y la guita que pusimos y la que ganamos. Dijo Chau Loco ¡!! Y se fue. 

Nosotros levantamos todo, y nos fuimos por donde habíamos llegado sin decir palabra. No volvimos a tener desafíos por ese tiempo, pero supimos que los pibes que vivían pasando la 9 de julio, querían jugar un partido contra nosotros, pero le pedimos al Fabi, que antes de cerrar una fecha nos consulte… 

Con el tiempo, me di cuenta de lo que habíamos logrado aquel día.. Respeto y Consideración, porque el infeliz que pateo el tiro de esquina, no sabía el proverbio futbolístico: Córner mal tirado…gol en contra   

 

Yo, El, Mi, Soy

La estatura de la altura

Quien mira al cielo sin olvidar la tierra ha logrado elevarse

Heme aqui