Aceptar que no se enamoró, es apenas un rasguño que
roza la piel. Es recoger pétalos marchitos de sueños que alguna vez florecieron.
Pero renunciar a ese amor… es soltar y caer al abismo donde yacen las ilusiones.
Es un silencio que se instala donde hasta ayer brotaba una sonrisa. Es una
herida que no cicatriza y es saber que nada se puede hacer más que partir sin
mirar atrás. Pasará el tiempo, la vida te llevará a otros destinos y aunque parezca
que todo quedó en el pasado, herido el corazón seguirá latiendo y aun ciego el
recuerdo la mente atizará las cenizas de un fuego que nunca se ha de apagar…

A través de los años, siento que el amor es diferente. Y es algo que nunca he podido definir con palabras. Muchos factores influyen.
ResponderBorrarA mis lejanos 15 años me enamoré (al menos eso creía) de un muchacho dos años mayor. Ambos estudiábamos a mil kilómetros de distancia, aunque habíamos nacido y crecido en el mismo pueblo. Pero cuando, por casualidad, lo descubrí con otra chica, le hice la cruz. Hace poco lo encontré en un sanatorio, iba con su esposa (no la misma con la que había estado aquella vez que lo vi), nos saludamos con un beso en la mejilla, pero no sentí nada. Fue el momento de ver esas cenizas apagadas y de las que nunca podría surgir fuego.
Tu escrito me hizo recordar ese momento, que no es ni bueno ni malo, simplemente es. Mi madre siempre decía: "No hay mal que por bien no venga". Y yo creo que fue para bien.
Gracias por compartir bonitos post.
Abrazo enorme.
Lo comparto.
No hay mal que por bien no venga. Que no se diga mas. Gracias Elsa
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