sábado, 15 de marzo de 2025

La condena y el Perdón

Lo supe desde el mismo momento que atrapado en esa red denominada rencor no me permitía ser. Alguna vez iba a suceder. Tarde o temprano tenía que volver para cerrar aquellas heridas que jamás cicatrizaron

No podía. El miedo me paralizaba. Emociones encontradas, no me dejaban ser ni pensar y mucho menos sentir sin ataduras. Alguna vez escuche que los secretos que guardamos encuentran la manera de salir a la superficie. Es que cuanto más se retrocede a escarbar el pasado el legado de facturas a la historia vivida no tiene fin

A quien reclamar ¿? Con quien me voy a encontrar para satisfacer la demanda de mi dolor hecho tristeza ¿? Si en verdad nadie me había prometido una vida sin dolor; porque me han enseñado a ir por mis sueños, si tantos de ellos quedaron truncos cortados de raíz o desviados por cosas que no fueron mi decisión

Entonces… mil noches lloré y otras tantas me dormí preguntando a Dios… Porque ¿? Porque si todo lo que me pidieron que haga lo hice. Fui bueno y obediente. Todo lo que me enseñaron aprendí y honré. Porque Dios ¿? Si solo quería ser lo que soñé. Me sacaron de mi camino y me marchité como una flor que se secó. El chico de sonrisa pícara y ojitos brillantes se apagó. Cómo es que nadie se dio cuenta ¿? Era apenas un chico que le exigieron ser grande antes de tiempo.
Cegado de dolor, aquella mirada de luz, se transformó en sombras, repletas de rencor y silencio. Demasiado sufrimiento para un alma creada para dar. Una prueba de fe me esperaba ahí nomás unas vueltas al sol más adelante.

Un hecho largamente esperado, sacudió mi habitual parsimonia y la cadencia de mi habla se quedó sin palabras. Un nuevo cruce de ruta con dos direcciones ponía a prueba mi fe. Uno de los caminos era la condena. El otro el perdón. Ya no había nadie que lo hiciera por mi… era yo el que tenía que decidir y dudé y negué y lloré. Blasfemé y pedí no ser yo el que decida… el miedo me llevó por las tierras fangosas de las recriminaciones y las culpas; luego se transformó en “pobre yo” hasta que no tuve más excusas. Tuve que enfrentarme a mi miedo y allí mis ojos se abrieron y mi corazón comenzó a sentir; Si no soltaba no podía tomar lo que venía… es como pretender llenar una vasija llena. Fue darme cuenta que no sabía hacerlo. De tanto aferrarme creía que era mi sostén y como una muralla a nadie permitía entrar sin darme cuenta que era yo quien estaba cautivo.

Tomar el camino de la condena, me obligaba a declarar culpables a quienes me amaron, aún sus fallas; y aquellas fallas pertenecían al pasado.

Mi elección era el camino del perdón. La reconciliación con mi yo de ayer liberó el alma y el alma de quienes me brindaron su amor de la forma que sabían y podían dar. Lo supe en ese momento. El chico de sonrisa pícara y ojitos brillantes volví a ser

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14 comentarios:

  1. Hermoso....
    🥲...
    💜..
    Muchas Gracias por Compartir 🙏🙏🙏

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  2. Muy sincero y elocuente , se siente profundo Patricio. Gracias amigo

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  3. Soy Marcelo , Patricio tu soldado amigo

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  4. Nunca supe si alguna de las cosas que hice merecía que pida perdón a alguien o a mí misma. Como bien versa el texto, todo lo que hice fue en respuesta a lo que me han enseñado, lo hice lo mejor que me fue posible y no pude hacerlo de otra manera.
    Pero sé de gente que insulta, agravia, difama, juzga sin tener pruebas. Y aunque las tenga, no nos corresponde a nosotros ser jueces si no lo somos.
    En fin...El o la que cree que tiene necesidad de pedir perdón para estar bien con su consciencia, pues debe hacerlo. No queda otra.
    Buena tarde de domingo, querido Patricio.

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  5. Ante este escrito un profundo abrazo sentido ♥️

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