sábado, 28 de junio de 2014

Recolección de Sentimientos

Tengo amor para dar, tanto que
arde dentro de mi si lo silencio
Tengo sentimientos que no son de nadie y son de todos.
No tienen dueño, más que el origen mismo
de un big bang estelar de mi alma

Cierto es que si buscas un sentido
Solo si tenes sed de amor
Serás capaz de recibirlos
No quiero que los quieras

Están allí, navegando en el éter de las almas
que se confunden caminando parejas
Por las veredas cálidas de sol.....
Pero vos….vos que que No sos Dios

No pretendas censurar lo que no sentís
Si no te llegan no busques otra cosa
Si estas juzgando desde una cima, cuídate
Estas en un pozo
Tu soberbia me distingue

Cuanto lamento tu ignorancia afectuosa
No entiendas todo como un mensaje a tu virtualidad
No creas lo que no sos
No veas lo que no sos

Las sirenas y sus cantos confunden tus sentidos ...y encallaste en un risco
Y allí estas….creyendo que todo pasa por vos
Delante de vos….tu mediocridad debe doler....no sientas suficiencia, cuando lo que tenes es impotencia

Te han dicho lo que quieres oír
Tu diario de ficción desorientó la brújula
De tu vida, y solo puedo ayudarte
Con lo único que tengo, que no soy yo
Sino el sentimiento que expreso
Cuanto amor, te falta…


 

Los Letrados


La cita era invariablemente todos los días, a partir de las 18 e el Bar de la esquina del Palacio de Tribunales.-

Obviamente no eran los únicos, ya que estaban acompañados por colegas académicos y de copas, y si bien no se extendía demasiado la jornada, la habitualidad y el sitio, le otorgaba al evento, un rango distintivo.

Quien no fuera parte de aquel meeting, pues entonces no pertenecería al selecto grupo de letrados; y nada lo podía llega a emparejar; ni el gasto ocasionado, ni la calidad de la bebida, porque allí se jugaban otras cosas,  que tampoco pasaba por el dinero o la prosapia, sino por la palabra.

En ese aspecto, por ese punto pasaba la cosa, que engrosaba el Currículo de quienes gozaban del prestigio de monopolizar la palabra, cosa que no era para nada fácil, en un escenario, donde el que menos letra tenía, poseía un “pico” que era la envidia de cualquier político.

Todos los días se repetían, como si un reloj orgánico los invitara a reunirse en aquel bar, El Doctor Fernandez y el Doctor Cusinato.

Su fisonomía los ubicaba muy bien, en el sitio que su titulación le otorgaba, más el Doctor Fernandez, que ayudado por su profunda y grave voz, lo ubicaba además como un tipo que convencía, no solo por ascendencia e imposición tribunalicia, sino por la cadencia de sus relatos, y su tremendo vozarrón; el Doctor Cusinato, guardaba relación con otro formato, de otra estirpe, que lo ubicaba en una posición que nunca se podía llegar a definir. Podía hablar de futbol, pero desde la popular; asumía temas de religión con un conocimiento que parecía Sacerdote o Rabino.

Fernandez y Cusinato, sin embargo tenían en común varias otras cosas. No solo los ligaba la Profesión, sino que en su niñez y juventud, habían sido criados en el mismo barrio, y no solo eso, fueron compañeros de armas, compartiendo filas en el Ejército Argentino, en ocasión de cumplir con el Servicio Militar Obligatorio.

Fernandez, tenía talento culinario y político; Radical y sobre todo defensor de la verdad a ultranza. Ávido lector de todo texto  que tenga ver con actualidad, y más que nada con la historia, el tordo, le fascinaba dar cátedra sin que uno abone arancel, y arrancaba de caliente para arriba, como para demostrar que la cosa, venía en serio. Pero tenía la virtud de dar lugar, porque si había algo que le gustaba al Gordo era debatir conocimientos, ideales. Por suerte, y por la mano divina de Dios, siempre aprobé la cátedra barrial del tordo, con 10 y eso me valió ser un referente de su persona, lo cual no era poco, ya que gozaba del privilegio de sentarme a su lado en cualquier mesa que se armaba; lugar que el mismo me reservaba; al igual que recibir sus correos, tan llenos de pasión, por sus ideales, que no podía llegar a responder por la brillantez de los mismos, y ni que decir de los llamados de los sábados a mi casa, para conversar de cualquier pelotudez, con el mismo acento que le ponía mi abuela Coca, al conversar conmigo, y de allí la familiaridad con el gordo.

Cusinato era un neófito en las artes de la cocina, y si bien, no era peronista, tenía simpatía por un ex Presidente peronista. Vivo, de viveza barrial, simpático y comprador; obviamente de una cultura de nivel, escasamente comprobable, por ninguno de los habitantes de aquel bar de tribunales, y salvo nosotros, los amigos de la colimba, podíamos mirar de costado cuando se la iba la mano en algún relato. Pero siempre, hablaba, con movimientos ampulosos de los brazos, mirando a todo el auditorio, y profiriendo un vozarrón y grandes carcajadas, porque el gordo (ambos eran de gran talla), era gracioso.

Ambos, superaban con creces el conocimiento de un enólogo, y no solo eso; sabían que bebían, en que ocasión, y tenían una amplia cultura de la bebida sagrada.

Dos talentos sin comparación; cada uno en lo suyo era una especie en extinción, y aún así seguían teniendo puntos en común, entre ellos sobre todo. Pero desde ángulos diferentes, posiciones de vida distintas y visiones totalmente contrapuestas. Sus coincidencias, se basaban en los gustos culinarios, y sobre todo en el deleite de la Bebida de alta gama.

Ambos eran de gran dimensión física, y estaban calibrados en  unidad de medida que las balanzas se empecinaban en medir por encima de los 3 dígitos, por lo general, un tema evitado por los doctores en leyes; muy difícil de comprobar legalmente, pero fácil de advertir visualmente,  porque estaban pasados en kilos, y aún sí conservaban su estampa.

La amplitud cultural, y su gramática expresiva, los identificaba como claros exponentes de los sitios de la zona de la calle Lavalle; pero en la barra, dejaban la posición de abogados y manifestaban como lo hacían usualmente.

Dos caballeros, cuya estirpe barrial, jamás habían abandonado; razón por la cual, no dudaban en apelar a términos reconocidos por nosotros, para hacerse entender. Es así que si el Tordo, te mandaba al carajo, entendías claramente, que te quería decir.

Nunca había cita formal. Alcanzaba con saber la hora y la certeza de encontrarse uno con el otro, debatiendo ideas, compartiendo aspectos de su jornada tribunalicia, y degustando el mejor de los tintos, o si la ocasión amerita un espumante.

Ambos son mis amigos. Cada uno con su particular modo de ser. Los dos con su verborragia a cuestas, y siempre dispuestos a una copa, y a una conversación, que en realidad si te ganan de mano, nunca sale del monólogo.

El inicio de nuestra amistad, data de 1983. Verano de aquel año, ocasión en la que fuimos citados a concurrir amablemente, al regimiento 1 de Patricios, invitados por el Ejército Argentino de la época. Aceptamos de buen modo, y allí concurrimos presentables y a horario como era de corresponder a los jóvenes de aquel entonces.

No quedamos en Bs.As, sino que marchamos en un Hércules a la Patagonia Argentina. Recalamos en Comodoro Rivadavia, Provincia de Chubut y posterior a una espera, seguimos camino  a Rio Mayo distante otros 262 km al oeste.

Claro que en ese momento, los señores, no eran titulados académicos, y además guardaban, su silueta que se verían perdida con el tiempo, y no justamente en los estrados judiciales.

La prosapia callejera y barrial, asociada a un vozarrón mixturado por el faso, hacía del  Dr. Fernandez, un personaje público cuya notoriedad se distinguía en el plano social donde se presente.

Hombre criado en la zona de influencia de Caballito, recorrió algunos barrios más, orientado por la familia, de origen Hispano, de allí que este Gallego, es un cabrón pero un amigo de aquellos que no abundan. Su fidelidad y su interés por la vida del otro, plasman la evidencia de su impronta.

Un tipo, absolutamente querible, lo conocí en ocasión de nuestra incorporación al ejército argentino de la época. Pero no advertí a su persona, sino hasta haber llegado al destino, y más aún. Hasta habernos instalado en el cuartel. Para eso, pasaron más de treinta y cinco días desde la incorporación de aquel 26 de febrero.

Ocurre que éramos muchos pibes, y el además al ser mayor que nosotros, marcaba cierta diferencia, con el resto, al igual que el resto de los ya muchachos, que los incorporaron siendo ya profesionales. Es decir, tenían ventaja académica, y la madurez propia de la edad. Éramos un grupo mayoritariamente de capital federal, proveniente de los Barrios de Flores, Floresta, Caballito, Villa Urquiza y Villa Pueyrredon, y las edades oscilaban, en un 90% 18 años, y el 10% restante desde los 19 hasta los 25 años.

Lo cierto, es que al gordo, no lo pude identificar bien, sino hasta la llegada al cuartel, y eso ocurrió por mediados de abril, para cuando terminamos con las instrucción, y nos pasó revista el Jefe del Ejercito, que vino desde Bs. As, Además otro hecho aceleró nuestra mudanza, al cuartel. La baja de la clase anterior.

El gordo, tenía la cama al centro de la cuadra, cerca la mía, que estaba en un lateral, cercano a una puerta en uno de los extremos.

Allí supe de el. Solo coincidíamos cuando compartíamos la cuadra o en las cenas o en los francos, porque el estaba en los servicios administrativos y yo estaba en la sección exploración, con el joven Guillermo.

Al decir de Cusinato, cayó a Río Mayo, cuando promediaba la instrucción. Lo trasladaron desde el Regimiento 1, junto a otros pibes, entre los que se encontraban, Ameglio, Erdoyz, Cesar Vera, Carlos Rosas

Guillermo fue, para aquel momento, el distinto. El único tipo que hizo de nuestra estadía en el sur, sea diferente. No había días iguales, con Guillermo entre nosotros. Este muchacho, tenía modos distintos al Gordo Fernandez. El otro era ameno, y pasaba desapercibido; en tanto el Gran Guillote, era expresivo, y jamás pasaría desapercibido; era un permanente centro de atención, en un lugar donde llamar la atención era motivo de algo; pero seguro que no era salir de franco. Con Guillermo al lado, seguro que pasarías por dos estadios. Te ibas a cagar de risa, o terminabas con una actividad extra o algún día de arresto, o te comías una fajina.

Pero seguro era una cosa. Nada sería igual con el. Hizo de aquellos días, un pasaje distinto, que ninguno de nosotros jamás olvidará.

Conforme pasaron los años, como suele ocurrir en la vida, todos tomamos caminos en los que fuimos desarrollando nuestra profesión y nuestra vida.

No supe de ellos, salvo haberme encontrado ocasionalmente en la calle con algún pibe, y preguntar si había visto a algún flaco de entonces.

Hasta me encontré con el mismo Guillermo allá por el ’87, viajando en Bondi, y se bajó varias paradas antes, para conocer a mi Familia, y a mi Hija de apenas 1 año.

Nos volvimos a encontrar, cuando el destino lo marco y cuando pasado el tiempo, necesité volcar todos aquellos lindos recuerdos, aquellas vivencias UNICAS e IRREPETIBLES, con quienes comprenderían a la perfección, todo aquello.  Ocurre, que las historias tantas veces contada por mi persona, en la Familia, en otros grupos de amigos, resultaban desde pesadas, hasta increíbles. Entonces solo en un único lugar todo aquello, tomaría la forma adecuada y de mi parte dejaría plasmado todo cuanto quise a los chicos de entonces. Derrochando en verborragia todo cuanto tenía guardado en mi corazón, y hasta en listados, que en horas nocturnas había armado, pensando en ellos.

Por medio de una red social, me contacté con Alejandro Sanz, otro gran amigo de entonces, y  fue el celestino que propició el re encuentro.

La cita se pactó para un viernes por la noche, obviamente, en una restaurant de la zona de Caballito. Allí marché, con la misma emoción que porté durante años, para dar con ellos, en una mesa y allí estaban los Letrados, moviendo los brazos, manejando la conversa, acaparando la atención de la mesa, y en el caso de Guillermo, manejando a su antojo, a los mozos.

Una foto, registró el momento histórico, y allí estaban El Tordo, Guille, Sergio Barcos, la Tana Giampietro y Ale Sanz. No me preguntes el motivo. Puedo responder que no fue intencional, porque fui el último en llegar a la cita. Pero mi sitio en la mesa, fue al lado del Tordo y frente a Guille.

Allí se retoma la historia, y comienza una etapa de encuentros, cenas, conversaciones, cagarnos de risa, historias cuya fantasía no llegó aún a ningún Director de Hollywood.

Con el Tordo, tuve cercanía profesional, porque me asistía como Boga, y personal, porque me trataba como gomia.

Con Guillote, volví a recordar como con nunca nadie en mi vida, cada momento, cada vivencia de aquel Servicio Militar, estableciéndose una contienda intelectual, donde pocas veces, tuve que ceder ante la memoria del Gran Guille.

Respetuoso de los designios del Destino, que maneja el Juez de la Vida, Dios, es que acepté que el Tordo se traslade con su sabiduría a cuestas, a ocupar un lugar de privilegio a su lado, para asesorarlo ante tantos quilombos que de seguro debe tener. El Tordo, se pegó una vuelta para mirar las cosas desde otro lugar, porque en realidad, esta con todos nosotros.

Pero de algo estoy seguro. Porque así lo hablamos la última vez, que trabamos conversa. Cuando le dije, que cuando llegue a su nuevo destino, pregunte por mis Viejos y por mi abuela Coca y mi Tía Chicha. Que con ellos se iba a sentir como en sus tiempos de niño en caballito, y de paso que de mi parte, les diera un fuerte abrazo a todos ellos, y les diga que los extraño mucho, y siempre los tengo presente, en todo lo que hago.

No pensaba, que en el medio del camino de este pequeño homenaje a mis amigos, tenía que pasar por la emoción de ubicar las letras en el lugar que u corresponda, conforme al tiempo cronológico, sino que también debería cerrar el cuento, con un Chau Tordo, llámame así tomamos un café (pero aguántame en la mesa, hasta que llegue)

Guille, te quiero Mucho

Lujan Sport Club


El futbol; juego; deporte; competición; maravillosa forma de vida, que realmente no tiene límites.

Si solo fuera, mirar por tv todos los partidos que se transmiten….si  es el fanatismo que te lleva a seguir tú divisa por todos lados, pero no…

 La cosa pasa por la esencia de la pasión. Inexplicable amor, por una pelota, por las tribunas repletas; por el olor a choripán; por las dimensiones del terreno de juego, por el verde césped…solo quienes saben esto, sentirán lo mismo, cuando asoman por la tribuna, y miran todo aquello, con una emotividad que corta de respiración y nubla de lágrimas la visión.

Por eso, por más que el origen de este juego, se importó de otros lados, estas cosas, son única y particularmente nuestras.

Tanto es así que es el caso del Colorado  Giovannini. Mendocino; nacido, criado y habitante orgulloso de Luján de Cuyo. Fanático de River. Pero mucho más fanático del equipo local de sus amores. El LUJAN SPORT CLUB ¡!! El granate, para los sabedores de la liga mendocina de futbol.

El Colorado lleva tan lejos su amor por el grana, que trasciende, sobrepasa sus otras pasiones; los fierros y el vino.

He aquí, el mejor ejemplo, de lo anteriormente expuesto. Un fiel exponente del amor, por su divisa. Un entrañable defensor de todo cuanto tenga relación con sus colores, y más aún; un embajador de los logros de su club.  Los deportivos y los que marcan crecimiento de una entidad; la construcción de un salón; la ampliación  de los vestuarios de damas;  la conversión del fondito, en una cancha de bochas, y muchas cosas más.

Tal es la cosa, que alguna vez, nos enrostro el campeonato obtenido, en la liga local….; imagínate…, cuando se largó a contar….la mirada de todos nosotros… porteños unos, santafecinos otros, hasta había puntanos, que no aportaron palabra a la conversación; EL GRANA SALIO CAMPEON, dijo el colo, sin ponerse de su mismo color.

Quieeennn…!!??? Dijo uno de Banfield, relojeando un diario, (mientras buscaba afanosamente, que Lanús, no haya sido campeón)

El grana, te digo, exclamo el colo. Lujan de cuio salió campeón huevon

Paaaaa…que lo parió dije para mis adentros; todavía no llegue a conocer a todos los equipos de los torneos argentinos, y ahora, para no ser menos, voy a tener que aprenderme los de las ligas locales, sino quiero pasar vergüenza, más habiendo salido campeón; como puedo ignorar semejante proeza ¡!!???

Y no quedó ahí la cosa; porque se agrandó el colorado, cuando vio que estábamos en bolas; entonces largó otro anuncio; “Y AHORA VAMOS A CLASIFICAR PARA EL TORNEO ARGENTINO….”

Ya ahí….pensamos en cagarlo a trompadas; porque una cosa es ser fanático, y otra tomarnos por pelotudos; pero como lo queremos como amigo, solo lo mandamos al carajo. Es más; en un momento, sospeche que el colo, estaba consumiendo alguna sustancia  y al igual que Lennon, comencé a ver las iniciales del Club y de causalidad no dio LSD, ya en este caso, es LSC…

Luego de soportar tamaña exposición de fanatismo, dejamos al colo con su pasión y nos dedicamos a mangarle el malbec, que produce su tío, que es una maravilla, y que de tanto ilustra una mesa con su sabor.

Conforme pasaron los meses, nos fuimos olvidando del episodio y del Grana Campeón. Total; semejante hazaña, no había sido tenido en cuenta en los horarios centrales de los noticieros deportivos televisivos de las grandes cadenas, ni llegó a ser tapa de revista de ningún diario ni semanario del futbol.

Más; se cuenta, que llegó a los oídos del máximo dirigente del futbol nacional, por parte de un empleado que le servía el café, que era mendocino de Lujan de Cuyo, contándole  cómplice la hazaña, y al otro día fue despedido, por sospecha de encontrarse en estado de ebriedad, ya que buscaron en los registros de la entidad, y no había ningún equipo denominado de ese modo.. Pero eso no pudo ser confirmado.

Pero, sobrevino lo inevitable. Llegó el temido momento, advertido por todos; esperado por unos pocos…..

Encuentro en Malargüe; una copa mecía un riquísimo cabernet sauvignon….sentado en un cómodo sillón, mi mente, se dedicó a volar…un  poco por la belleza del lugar y sus paisajes…otro poco (bastante) por la degustación que ya llevaba un par de horas…, y de repente como si fuera la salida de un equipo al campo de juego, el colo, espeta a los cuatro vientos, sacándome de ese momento tan íntimo…..: EL GRANA CLASIFICO AL TORNEO ARGENTINO CARAJO…!!!!

Confieso, que mi mirada, quedo fija clavada en sus ojos; lo cual, muchos de los habitantes de lugar, no se sorprendieron, porque se ve, que es la misma mirada perdida que tenía al momento de comenzar a catar los vinos de la cava del lugar… pero no me detuvo ni eso, para responderle a este animal: Ahh seeee… en serio…?? (Minimizando despectivamente el mérito)… “SI GÜEVON…” me afirma con la misma seguridad, con la que yo trato de afirmarme al asiento…; pero mira vos que bien…!!! (Me sale decir… como expresión máxima de alegría…), y al incorporarme lo encaró con la mismas intenciones que Tyson a su rival… pero solo una cosa me detiene. Congela el tiempo. Me deja sin reacción.

Justo, cuando estaba decidido a decirle que me importaba un bledo y que quien corno es el  Grana de Cuio, y donde mierda queda la cancha y cuanta gente puede entrar… Me sale con esto.

Parece ser, que los que Si, creían que era posible, la hazaña del Grana, fueron previsores, y trabajaron largo tiempo, en eso de aggiornar la cancha a las serias exigencias que la entidad que rige los destinos del futbol profesional solicita.

Juro por lo más sagrado de mi vida, que son mis hijas, que nunca escuche semejante cosa. Porque en mi esquema de pensamiento futbolero, me hice a la idea, que me iba a salir, con alguna contratación de esas figuras, que llegan a jugar a los clubes del interior, que pretenden alcanzar un poco más de gloria; pero no. Me equivoqué; esta gente realmente, afectada por el sol, y por el orujo en buen estado, se anima a cualquier cosa.

Porque la cosa era tan en serio, que se les fue de las manos. Porque yo creo que si se escuchaba decir la barbaridad que dijo, no se hubieran largado a hablar siquiera. Pero sí.

El colo, al igual que aquella vez, exclamó: “EL ESTADIO TIENE CAPACIDAD PARA 5000 personas…” y con las reformas, van a poder entrar 10000 todas cómodamente sentadas…”; hasta ahí, todo parecía ser normal; nada hubiera llamado la atención; pero el remate fue tremendo, SOMOS EL UNICO ESTADIO EN EL MUNDO CON TRIBUNAS ECOLOGICAS….

Ya ahí, hasta el somellier quería someterlo a botellazos. Hubo que mediar, para calmar los ánimos exacerbados.

Cuando las cosas se calmaron, nuestras miradas se cruzaron; mi mirada reclamaba al colo una respuesta, que en formato de “Cómo tribunas ecológicas…???” esperaba  un “Disculpame estuve mal” ; pero sin embargo, completo aquella humillación, con algo que me hizo reflexionar. Si pato, me dijo; tenemos las únicas tribunas construidas íntegramente con Botellas….

El colo se retiró a su habitación. Las empleadas, continuaron con sus quehaceres; el somellier se retiró con parte de enfermo; y yo, me senté en el sillón nuevamente. Un poco, bastante caliente con el colo. Porque el futbol tiene más de cien años, como para venir a decir semejante cosa, sin necesidad caramba.

Con la misma mirada de antes, la empleada de la barra, comprendió mi estado, y me dijo: Señor va querer probar otro varietal…!!!???; si señorita, por favor, tráigame uno envasado en botella ecológica….

martes, 24 de junio de 2014

El arco no se toca


Que lo parió ¡!! Repetía Jorge

Hombre Tranquilo. De personalidad y actitud calma, este acontecimiento, había logrado desbordar  su habitual parsimonia rosarina, y sin encontrar consuelo, bramaba con bronca resignada, por la pérdida; absurda e inesperada.

No alza la voz; pero se nota que arrastra la voz por el impacto, y no es mal hablado, pero entre labios, se advierte que lanza un insulto al aire, que no llega a alcanzar los decibeles adecuados para ser audible.

Así arranco. El relato de lo acontecido, dejó boquiabierto a todo quien se parase a escuchar el relato

Había pasado algo; muy grave. No solo inesperado, sino de connotaciones sociales y personales,  de índoles irreversibles.

Jorge me decía, con los mismos gestos, con los que habitualmente hablamos de cosas del laburo, o de la vida; Te das cuenta Patricio ¿? Esto no tuvo que haber pasado. Cómo pudo haber ocurrido ¿?

Es que Jorge, en su Rosario Natal, no hubiera esperado nunca, que se afanen los arcos de una cancha de futbol.

La afrenta, había calado hondo, y no encontraba explicación, y oteaba el horizonte desde la ventana de su oficina, como un mangrullo, como si haciendo eso, pudiera descubrir la guarida donde descartaron los caños, que para entonces, seguramente ya eran columnas o vigas de alguna casilla de la zona.

No podía recuperar su eje, y la mirada perdida en cualquier punto fijo, me preocuparon, al punto que le propuse hacer la denuncia….cosa que deseché rápidamente, sin esperar palabra como respuesta, ya que con su mirada, comprendí, no solo la negativa, sino advertí claramente, el lugar donde me había mandado, por la boludez que le dije….

El tema, fue que al llegar aquella mañana, al trabajo, como todos los días, le dieron la novedad, ya nomás en la vigilancia; mire Don Jorge que durante la noche, entraron unos tipos, y se afanaron los arcos de la canchita del fondo

Un trago amargo; difícil de digerir; podía faltar cualquier insumo; pero la raya de cal y las redes, formaban parte del inventario, y control de stock.

 

Sabiendo que comparto el gusto, por el juego atildado, y la picardía, conoce, que no tolero estas cosas; pero no puedo más que escucharlo atónito, sin poder solucionar nada.

Cuando parecía que Jorge se calmaba, otra vez, volvía a comenzar y exclama..¡¡….Increíble… ¡!!  ¡¡¡Afanarse un arco … eso si es una herejía en estas pampas de Fútbol para Todos… Seguro que alguno los vendió en algún revoleo ¡!!!,  me habla a mí;  como buscando, a Watson para que le ayude a razonar lo irrazonable. Encima de males, no tengo un día bueno, y no se me cae una idea; la única que se me ocurrió, no sirvió de mucho; y no llego a consolar su desazón. Por ahí tiro una frase maravillosa, digno de un ser iluminado por una bombita de 25W. “Porque no pedimos a mantenimiento que con los caños que estan tirados, preparen dos arcos”…..

Eso me posiciona muy cerca de ser agredido, ya que Jorge me espeta: “Pero vos sos medio boludo ehhh”, y solo por el respeto y el afecto que nos vincula en este tránsito por la esfera celeste de la galaxia solar, no se anima a aplicar un puñete (golpe de puño en la quijada, tal la expresión de los habitantes de la ciudad de Rosario); razón por la cual, decidí retirarme de las aportación de soluciones criollas (una especia de Benchmarking nacional), y dejar mi brillantes, para cuando tenga otro nivel de glucosa, que beneficie la lucidez de mis neuronas.

Pero todavía, faltaba lo peor. Anunciar la novedad a las autoridades del Comité Ejecutivo de la Compañía.

Todas las mañanas era celebrada una conferencia, donde cada responsable reporta las novedades más significativas.

Al tocar el turno a Jorge, este, con voz de locutor de protocolo y ceremonial, conmovido aún, por el hecho, se hace escuchar y dice: SEÑORES ¡!! Esta madrugada, han sido robados los arcos de nuestra cancha de futbol…!!!

El silencio de los escuchas, fue más conmovedor que él cuenta la Biblia, aconteció en la hora 3 de la muerte del Cristo.

Hubo una notoria incomodidad en el auditorio; es que la novedad, bien se sabía, debía hacerse llegar hasta la Presidencia. La dimensión y la gravedad del hecho, podía alterar el mercado de valores, de la bolsa de comercio. Los accionistas, no confiarían sus bonos, en una empresa, que no cuida el patrimonio de la compañía.

Se decidió minimizar la novedad; Hubo uno de los Gerentes, dijo “¿¿Che, se fijaron bien ¿??”, “¿¿no estarán en otro lado los arcos “”???

Otro, ya animado, por la idea del anterior, tiró: Hagamos un relevamiento del estado de todos los arcos ¡!!!

El más osado, llego a decir, sin que se le modificaran las facciones del rostro: “Tenemos que premiar a quien encuentre los arcos!!!!”

El pobre de Jorge, se llevó el reto de los directivos, y cerró, con la misma angustia que había comenzado.

No se habló del tema, por semanas; como si el dolor, por la perdida, no permitía expresar en palabras lo que pasaba en el interior de cada uno.

Pero se cuenta, que por las noches, cuando el viento surca la cancha vacía de palos, se escucha la voz de Jorge decir…..”YO ME EQUIVOQUE Y PAGUE…..PERO EL ARCO….EL ARCO NO SE TOCA……..”

 

 

 

 

Mi Papá


Transité por la vida, pensando que mi viejo, era mi sombra. Mi marcador personal

 

Su ascendencia, calaba hondo en mí. Tenía carácter el viejo. Pero también tenía imaginación. Ese ingenio, supo reemplazar lo que no sabía expresar en palabras. Entonces

La demostración, venía por otro escenario. No se permitía fallar en lo que eran sus ideas acerca de la vida, acerca de sus creencias. Su talento para el dibujo, también tuvo un espacio, para expresarse. Muchos cuadernos de primaria, supieron de sus sutilezas, y entonces fue el Mejor Belgrano que he visto en mi vida, el que quedó plasmado en aquellas hojas. La Casa de Tucumán, fue una pintura al óleo, que nada tenía que envidiar al mejor Da Vinci.

 

Pero me faltaba algo…

Creo que él lo sabía. Pero su modo de expresarse, continuó por aquel camino, y de esa manera, como el Gran Benigni, supo reemplazar las carencias, con aquella imaginación, y entonces con mi Hermana, éramos los más veloces, calzando zapatillas Flecha….y compartíamos la Bici, que era usada, pero era la más linda, y armábamos los carritos con rulemanes en el cuartito del fondo, y ni hablar de los barriletes, con caña tacuara, cortada por el mismo, y robando algún pedazo de tela, para la cola de las sabanas viejas, que mi Mama guardaba celosamente (nunca supimos para que); y andar en Bici, lanzarse por las bajaditas con el carrito, y remontar esos Barriletes, y jugar a la paleta, eran las hazañas más grandes solo comparadas, con escaparme a la Leca (brazo del río Reconquista) muy lejos de casa, sin decirle nada a la vieja..

 

Pero me faltaba algo….

Creo que él lo sabía. Entonces, la adolescencia era presente, y las épocas habían cambiado bastante. Entonces la imaginación y el talento, nuevamente desplazaron aquellas carencias, y en nombre del Futuro, se animó a mostrar que había más allá de una mirada. Fue el impulsor de mis sueños. Quien me animó a ir por más, quien marcó a fuego, los pasos de mi vida.

 

Entonces ya no me falto nada. Creo que él lo supo, entonces, ocupó sus días, en el…

Pero aquel talento, aquella imaginación, ya estaban algo desgastadas. Claro, el paso del tiempo, había mellado, aquella herramienta del alma, y estaba algo cansado, y sufrió aquella traición al ser despojado de sus labores, pero calló. Esa era su forma.

 

Pero le faltaba algo…..

Creo que yo lo sabía, entonces, aquellas noches que pasábamos en vela, en su internación, fueron la magia y la esperanza, en un formato de enfermedad Terminal, y como él supo hacerlo, pude darle como el Gran Benigni, un sello a su vida, del modo que el merecía. Soñando, hablando pasionalmente de todo cuanto amamos, y defendiendo a ultranzas aquellas ideas por las cuales estamos convencidos, vale la pena jugarse y vivir.

 

Papá ya no está.

Murió un domingo de octubre, hace ya casi 5 años.

 

Dejó para mí, todo cuanto pudo soñar, pero más aún consolidar en la educación, en el día a día. Su legado, falto de palabras, abundó en expresiones y mensajes, que solo se pueden comprender cuando el espíritu templado por el amor, está preparado para continuar aquel camino, que espero transitar dignamente.

 

Que todos quienes tengan la Bendición de ser Papás, tengan la capacidad de comprender que le falta a su Hijo, y mediante la palabra, o cualquier medio de expresión puedan manifestarle su amor.

 

Un Abrazo Papá

 

Feliz Día Viejo

 

Te quiero Mucho

 

Patricio

 

Reflexión decisiva…

En ciertas ocasiones, la decisión tomada, es el colorario de una fuerte convicción, o tan solo la fuerza de una necesidad, y ante la obligación de enfrentar un evento se toma el camino considerado como el más conveniente.-

Seguramente, en cada evento de vida, encontramos cuestiones ligadas a certezas que no nos permiten dudar al respecto; es más; ni siquiera nos permitimos evaluar si ha sido correcta. Avanzamos decididos y entre valientes y temerosos seguimos, cruzando metas.-

Pero en algo la divina Creación, no pudo llegar a conseguir la perfección; y esto no es una afirmación atea, o una provocación farisea; es la expresión mortal de la experiencia; no solo personal, sino de la observación recogida luego de tantos casos.- Nunca se ha comprobado; ni siquiera es juicio entre los cerebros más célebres; tan solo es algo que deambula en las mentes de aquellos que saben que esto es así. Sin vueltas. Entre el corazón y la mente existe una considerable distancia, que hace suponer que entre ambos, puede haber una sociedad en beneficio del ser. Pero no; indóciles, ambos ejecutan su itinerario sin saber el movimiento de cada uno; no es de creer que quien suponga que madura, aborde la vida, no pueda resolver algo interno; pero es mucho más audaz el asunto.
Decididamente, quien se arrogue el derecho de dominar el latir de su corazón o las decisiones de su mente, está enfrentando a dos oponentes de fuste; como dos pesos pesados, que no llegan nunca a cruzarse, por temor a que dicho enfrentamiento deje secuelas que no se puedan curar.- Entonces, se admite, la forma de co-gobierno entre ambos; dos figuras partidarias opuestas, que deben responder a una misma persona, es algo peligroso como caminar ciego por una cornisa.....y aceptamos el riesgo de vivir, sabiendo que el corazón será pasible de emociones, y evadirá los impuestos establecidos por la mente, cuya rigidez acepta vivir del modo que sea, ya que el pragmatismo es su modo.- A esta altura, merece una observación este relato; biológicamente estas líneas no tienen asidero. Clínicamente no se puede diagnosticar, y psicológicamente contradice a todas las escuelas.- Pero humanamente, ocurre y son cada vez más los socios del silencio de esta contradicción; sabemos que sentimos una cosa, distinta a la que debemos o pensamos; sabemos positivamente que estaríamos más que acertados si elegimos hacerle caso tanto a uno como a otro; es correcta la decisión.-

Pero resulta imposible descartar a uno de ellos; ambos conviven dentro de uno; ambos son elementos decisores, y ejecutivos; uno con un tinte más pasional; otro filoso; uno juzga desde la esencia; otro ejecuta sin paredón; ambos deciden a su modo.-

La contradicción pesa sobre nosotros; es nuestra. El camino es la elección, de cada uno, mixtura interna de una contradicción, que nos eleva o nos hace daño, pero nos identifica; a tal punto que en el exterior de esa contienda, nos miran del mismo modo.- Pero podemos decir también que solo cuando por ese camino, nos encontramos con quien es capaz de acercar la distancia entre el corazón y la mente, estaremos muy cerca de saber quién es, el que tiene la llave de nuestra alma.-

 

Un Cuento de Navidad

Se sabe. Mi Viejo ha sido, quien me enseñó en silencio. Hombre de pocas palabras. Poco demostrativo. Ariano hasta en la manera de respirar, me dejó en su ejemplo y manera de comportarse muchas lecciones que hoy toman vida, y recobran actualidad, en especial, en esta época de celebración donde todos nos confundimos en abrazos, saludos emotivos, reflexiones alusivas, y demás.

Cuando transitaba mi adolescencia, pasamos las fiestas en el campo, en la casa de mi tía Chicha, en  Moquehuá, una localidad de la Provincia de BsAs, cercana a Chivilcoy.

Mis primos más chicos, habían recibido sus regalos de Navidad, y jugaban con ellos, con un disfrute que invitaba a jugar con ellos, cosa que hice, sin ningún tipo de vergüenza. Pelotas, Paletas, Juegos de Mesa, adornaban el árbol navideño.

Uno de los chicos, había venido desde otra ciudad cercana, y era el nieto del hermano de mi tío negro, y se notaba una diferencia, de vestimenta, trato y habla, que marcaron al resto y cortó el aire. El nene, traía consigo un regalo impecable, único, que llevó la atención de todos, en especial de los más chicos, porque realmente atraía. Se trataba de una Metralla, de gran dimensión, y color similar a las de combate, con sonidos reales, mira telescópica, laser y recarga automática. Un Lujo, que ni Rambo había soñado. Claro que esta criatura, ni de casualidad soltaba esa pieza que cautivó todas nuestras miradas, aún la mía, y la cosa empezó a tornarse un tanto…complicada.

Nosotros, éramos visitantes y no podíamos interceder en intereses familiares ajenos, pero la verdad que hasta mi Tío Negro, que era un Santo, se calentó con el mocoso, porque no largaba la prenda. Empezaron los cuestionamientos. “Porque no le prestas a Juan Manuel, si vos siempre le usas sus juguetes..??” pero nada. El pibe estaba firme, y parecía que nada ni nadie le sacaría su arma.

Hasta que mi Papá, sin hablar, solo en un rincón del campo, se fue hasta al lado de una alambrada, y arrancó uno de las espigas de pasto más largas y de gran porte, y comenzó a disparar, emitiendo sonidos impresionantes. Confieso que hasta yo, que lo conocía me quedé helado. Los pibes dejaron de hacer todo lo que estaban haciendo, y se fueron acercando mientras mi viejo, seguía tirando tiros, hasta que el que no largaba prenda, le preguntó que estaba haciendo. Mi viejo, le respondió sin mirarlo (era un maestro en eso), y le dijo sin dejar de disparar: “esta es un arma súper secreta. Dispara rayos laser a los marcianos, y no la tiene nadie, más que yo”. El pibe tiró al piso la metralla única e impecable, y le rogó a mi viejo, que le dejara tirar con esa espiga de pasto….

El mejor regalo de aquella Navidad, fue el mío. Mi viejo me regaló un pedazo de Humildad y grandeza que guardo en mi corazón desde aquel día.-

 

Feliz Nochebuena y Navidad. Paz y Bien

Mirá quien habla


Una de las riquezas más grandes del Ser, pasa por su expresión.-

 

Tal vez, es la herramienta más poderosa con la cuenta, y así hay aún quien piensa “a mi no me sale decir las cosas”; y no es que se trate de una limitación propia de su persona, sino que ignora cuantas maneras tiene para decir lo que es, siente o piensa.

 

Poemas épicos. Palabras sinceras. Diagnósticos médicos. Exámenes. Piropos. Insultos, y demás formas demuestran lo afirmado.

 

El hombre y la expresión transitan por caminos, cuyos aspectos, la dotan de terminologías o señales, que terminan siendo conocidas y aceptadas, aún cuando lo establecido, sea el habla y la escritura.-

 

Un bebé, desde su nacimiento, debe hacerse entender, por instinto. Llora por hambre, no habla para expresar sus dolores, pero nos hace pasar varias noches sin dormir, y desde luego que hace notar, como funciona su organismo, cuando tomamos la decisión de cambiar los pañales rápidamente….

 

Quién le ha enseñado ¿?? Cómo sabe ¿?? Sin embargo, nos tiene atentos, para comprender su forma de expresarse.

 

Una Mujer, se expresa, mediante su belleza, y aún más por su Inteligencia.

 

Pero cuando se produce, que esta diciendo ¿??? Veamos. Quien no recibió la famosa y tenebrosa pregunta: “Viste que me hice reflejos en el cabello ¿???”, la respuesta equivocada, o no esperada, desemboca en un terrible episodio, donde se hace gala y abuso de la expresión.

Pero concretamente, nos esta queriendo decir algo. Hay que saber mirar, o leer la situación, para determinarlo. Pero se expresa.

 

Un hombre que utiliza musculosas cada vez más reducidas, pretende mostrar su atributos musculares, que traducen sus largas horas de Gym. El tipo suele recibir respuestas afirmativas desde las imágenes de los espejos del Gimnasio, pero busca aprobación popular, y se promociona en su andar egipcio.-

 

Acaso el pintor, no se expresa en el lienzo ¿?? Quien no se conmovió, desde el color, hasta los trazos. Quién no se trasladó con su mente, hasta el lugar que le propuso la imagen ¿??

 

El ballet, ha sido por siempre, la expresión por excelencia. La música, desarrolló niveles de comunicación tan perceptibles y sonoros, como sensibles notas en pentagramas, solo perceptibles, para almas sensibles. Charles Chaplin, sabio señor del arte, elaboro un concepto primario y genial, a través del cine mudo, pero sus movimientos dejaban una estela mágica, captada por millones.

 

No apreciamos el decir silencioso de los maestros pasteleros, en la obra maestra de una media luna ¿??? Quien dijo que los viñateros no dejan señales en sus bondadosos manjares sellados en su impronta Malbec, Cavernet Sauvignon, Chardonay ¿???

 

Pero los más simples, suelen traducirse como los más complicados de expresarse y de comprender, en casos, donde el intento, por conquistar un amor, y plasmar en latidos, todo cuanto el corazón transmite. Es allí donde aparece otro aspecto de la expresión, que es el sentimiento.

 

Aquí, hay que doctorarse con calificaciones de honor. Pero sobre todo, hay que saber sentir al otro, y comienzan a tallar situaciones asociadas a lo sensorial, a lo estrictamente mágico, a lo místico.

 

Quien no ha mirado a los ojos a una Mujer, nunca entenderá lo que es sentir, y comprender.

Ciertamente se puede afirmar, que quien no ha logrado comprender, ese mensaje, pues se quedará sin saber que lleva una persona en su interior.

Los ojos, son la primera señal, y muchas veces a los gritos, de que es lo que una persona quiere expresar.

Seguido por las emociones, el cuerpo clama por ser escuchado, deja claras evidencias, cuando quiere establecer contacto con el medio.

 

Tomarse de la mano, refleja el intercambio de expresiones más silencioso, y más emotivo jamás visto, solo superado con un beso, que amalgama, un sinnúmero de palabras, sin decir una sola de ellas.

 

La intensidad de un abrazo. La lágrima que brota en una despedida. El amor, puesto de manifiesto, en actos pequeños, como obsequiar una flor, o regalar una sonrisa, establecen más y más formas de decir.

 

Quizá por eso, hay palabras que resumen mucho y que dicen todo.

 

 

 

 

La estafa


El invierno marcó aquel día frío y gris. Eran horas de la  tarde; ya estaba oscuro pero no era la noche que marca el fin del día.

Un viento que olía a humedad, cortaba el rostro de quienes estaban allí, con sus miradas atónitas, entre sorprendidos y molestos.

 

Pronto se acercó más gente a mirar, a ser testigos de lo ya ocurrido. Pronto la escena se llenó de Policías, que no permitían pasar, y poco se podía ver, porque enseguida protegieron el lugar con unas vallas.

 

Algunas voces, se animaban a contar su propia versión de los hechos. Otros exageraban los términos, y muy pocos, seguían en silencio.

La verdadera historia, comenzó exactamente una semana atrás.

 

Marcos, había llegado de trabajar, cerca de las 18. No vivía muy lejos de su trabajo, pero siempre se quedaba un rato más, para acomodar algunas cosas, para arrancar al otro día sin su escritorio desordenado.-

Soltero y sin compromisos, Marcos, que no llegaba a los 40, aún no había consolidado su idea, que era la de conocer a una chica, y formar una Familia.

 

Su Madre, había muerto hace un año, y no tenía hermanos. Algunos primos, lo frecuentaban, y sus tías viejas de tanto en tanto, lo mimaban con algún frasco de dulce casero, por ellas mismas preparado.

 

Tipo pulcro, prolijo. Nunca había fumado. Siempre respetaba sus horarios y los ajenos. Respetuoso y formal, solo se permitía algún desarreglo, los sábados, que tomaba cerveza con amigos.

 

Hombre de rutinas, hábitos y costumbres; parecía ser uno más entre los vecinos, que poco conocían de Marcos. Solo que era muy educado y atento.

 

Había estudiado hasta la escuela secundaria en el Comercial al que asistían todos los chicos del barrio, destacándose en Contabilidad, razón por la cual, al recibirse de Perito Mercantil, hizo 2 años en la Universidad, pero abandono, cuando se decepcionó con la carrera, y así fue que postergó sus sueños de Contador Público Nacional, y lo reemplazó con un terciario en computación, que le permitía tener un título para defenderse en la vida. Como se había salvado de hacer el Servicio Militar, por su Asma, le permitió hacer de corrido aquellos años.

 

Su primer empleo, fue a los 13 años y había sido en el supermercadito que quedaba a la vuelta de su casa. Fue allí porque su Madre, que era habitual clienta, ya había hablado con uno de los dueños, porque no quería de vago a su hijo en las vacaciones de verano.

Arreglaron unos pesos y unas horitas por día, los sábados incluidos, para atender la fiambrería, acomodar la mercadería, recibir los pedidos y acomodarlos en el depósito, y hacer las entregas a domicilio, cosa que más le agradaba, ya que lo hacía en bicicleta, y se tomaba su tiempo para reducir la jornada de trabajo en el negocio.

 

Por eso, Marcos, siempre miró de reojo a sus Padres, en especial a su Madre. Porque sentía que le cortó la inocencia y libertad de su niñez y adolescencia, a pesar que le estaba agradecido también, porque le inculcó el trabajo como medio para ganarse el pan.

 

Su juventud, transcurrió entre el estudio y el trabajo. Alternando salidas con alguna noviecita, que poco le duraban, porque Marcos, había forjado un carácter como el de su Madre. Entonces, las cosas debían hacerse como el decía, a su modo, y eso era un factor determinante, para que no le duren las novias.

 

Con los amigos, era diferente. Entonces, esa faceta no la exponía; un poco porque con los amigos, no hay intereses en juego. El sentimiento era otro, y también porque conociendo a Marcos, no le daban oportunidad para que se manifieste y empiece a querer modificar las cosas a su manera.

 

Tal vez, ese fue el primer alerta. Seguramente marcó el rojo en el semáforo. Pero quien, pudo darse cuenta, o atender la situación, hasta entonces dotada de absoluta normalidad. Pero la verdad, es que se había modelado en Marcos, a un caprichoso potencial, que puesto a prueba era capaz de llegar a límites muy peligrosos, para el y sobre todo para quienes estaban cerca.

 

Lo cierto es que al llegar al umbral de sus 40, Marcos se mostraba como un tipo tranquilo, calmo, formal y respetuoso. Poca vida social se le conocía, lo que lo hacía a la vista ajena un tipo como cualquiera, normal.

 

Aquel día de trabajo, llegó a su casa, ordenó la cena, temprano, porque quería acostarse antes de las 22. También quería helado, y como había estado en la oficina todo el día, decidió bajar a comprarlo, ya que la heladería estaba justo en uno de los locales debajo del edificio donde habitaba.

 

5 pisos por escalera, lo depositaron en planta baja. Se miró al espejo, acomodó su cabello y barba candado, cuidadosamente cortada, y salió a la calle.

Ingresó a la Heladería e hizo su pedido en la caja. Esperó por su turno, mientras miraba los gustos, para elegir.

 

A su turno, hace el pedido. ½ kilo de Crema Rusa y Pistacho. Decide quedarse en la puerta hasta esperar al delibery, con su cena. Había pedido una porción de Pollo con ensalada, sin condimentar, porque Marcos cuidaba su salud.

 

Puso el mantel en la mesa. Decidió cenar escuchando música, en lugar de mirar la TV. Se tomaba su tiempo para cenar, pese a hacerlo solo.

Lavó los platos, acomodó las cosas y se fue a dormir.

 

Siempre conciliaba rápidamente su sueño. Pero esa noche no lograba dormir. Pensaba que era porque ceno más temprano que lo habitual, y al acostarse más temprano, no hizo la digestión. Se levantó un par de veces. Intentó apagar la televisión, para que no hubiera ruidos. Pero no lograba dormir.

 

Finalmente decidió leer, para conciliar el sueño. Eligió un libro de mística hindú, y se acomodó sus almohadas, para que la luz del velador no le haga sombras a las hojas del libro.

 

Fue allí donde sintió algo en lo más íntimo de su ser. Advirtió su soledad. Las manecillas del reloj no paraban de gritarle lo solo que estaba, Era lo único que se escuchaba en la noche silenciosa, y replicaban en sus oídos una molestia que hasta allí nunca había sentido.

 

Sintió miedo, angustia. Sintió dolor y vacío de ausencia y sus lágrimas confirmaban todo aquello. Como un chico, necesitó la presencia de sus Padres, para que lo protejan, para que ahuyenten aquellos fantasmas. Pero estaba solo y por primera vez lo había advertido.

 

No pudo dormir. Encontró la luz del día entre llantos y sollozos. Se castigó duramente, por el tiempo perdido. Pero sobre todo, distinguía a su Madre, como la culpable de su presente. Asistió en primera persona a su realidad. Aquella que había estado viviendo por más de 15 años y nunca tuvo necesidad de apreciar. Estaba demasiado ocupado como para ello.

Fue a trabajar como pudo. No se afeitó. Caminó las cuadras que lo separaban de la oficina, y su rostro era el de un tipo ido. Le hablaron algunos compañeros, y apenas se escucho su voz. No quería que pase el día, para llegar otra vez a su soledad. Temía pasar la noche solo. El miedo le ganó el centro de gravedad de su ser. El odio comenzó a disparar y entonces ya no solo era su Madre, sino también aquellas maestras de escuela, que las hacía cómplices de Lucía, su Madre. De los tres hermanos Rego, dueños del supermercadito, también cómplices de aquello, porque se abusaron de su niñez, y así con cada persona que formó parte de su vida.

 

Lo que no se atrevía a hacer Marcos, era a enfrentarse con el mismo.

Esos días fueron terribles para el. Cada noche era una pesadilla distinta. Horas sin dormir repletas de pensamientos negativos, de llantos, de incertidumbre, por no saber que viene al otro día. Pasó toda la semana, perdiendo la línea y lo formal. Todo cuanto había cimentado en su imagen se desplomó en una noche. Ese era el, pero no se reconocía. Nunca había pasado por su propio interior, para ver como era la cosa.

 

Hasta la decisión final pareció acorde a su vida. El momento menos pensado llego a su deteriorada mente. Aquella última noche, encontró el fin arrojándose al vacío, atormentado y desesperado. Entonces ya no hizo falta su Madre y la complicidad de un entorno, para que decidan por el.

La estafa se había consumado. La garantía de la educación clásica y hogareña buscada a ultranzas por su Madre, finalmente perdió ante la pobreza y vacío de espíritu, de Marcos, que se forjó en base a la sumisa decisión de hacer lo que otro quiere…